jueves, 2 de abril de 2009

Maestros de la Animación: Tex Avery, What´s up Doc?

Con una carrera que duró más de cincuenta años, durante los cuales dirigió una gran cantidad de cortos animados para el cine, además de un número no menor de comerciales para la televisión, Fred “Tex” Avery fue el encargado de ofrecer la primera alternativa animada real, a la propuesta entregada en un principio por los estudios Disney. Mientras que los dibujos animados Disney y compañia se caracterizaban por tener un enfoque más realista y un estilo narrativo más directo, Avery buscaba destruir los convencionalismos de la animación de aquel entonces, explotando de la mejor manera posible un mundo donde lo imposible es permitido, y donde las consecuencias de dichos actos generalmente resultan ser divertidas.

Nacido en Taylor, Texas, en el año 1908, George Walton Avery egresó de la Escuela Secundaria North Dallas en 1927. De su pasada por la escuela rescataría la frase “What´s up, doc?”, la cual era sumamente popular en aquel lugar, y que mucho más tarde se masificaría a través del personaje de Bugs Bunny en la década de los cuarenta. Avery migraría en 1929 a Hollywood, para perseguir un temprano interés en la animación. Su primer trabajo lo consiguió como animador en el estudio de Walter Lantz a principios de los treinta, lugar donde además se dice que dirigió dos cintas, pese a que no existe evidencia de que así fuera. Cuando supo de la vacante que existía en el departamento de dirección en la productora de Leon Schlesinger, responsable de las series “Looney Tunes” y “Merry Melodies”, las cuales fueron lanzadas a través de la Warner Brothers, Avery no tardó en presentarse y quedarse con el puesto.


Durante su trabajó en el estudio de Schlesinger a principios de 1935, Avery desarrolló el tan particular estilo que lo caracterizó, y que llegó a transformar el campo de los cortos animados durante los años venideros. El primer paso y tal vez el más importante, fue la conformación de su equipo de trabajo. Sería Schlesinger quien incorporaría a dos jóvenes animadores cuya mala relación con los otros equipos de trabajo al interior del estudio, era compensada con el enorme talento que presentaban. Estos jóvenes eran nada más y nada menos que Bob Clampett y Chuck Jones, los que algunos años después se convertirían en las estrellas del staff de la Warner. Con Clampett y Jones como sus animadores principales, Avery estableció su unidad en una casucha de dudosas condiciones higiénicas, que se encontraba separada del estudio de Schlesinger, y la cual fue apodada como “Termite Terrace”. Fue gracias a este aislamiento que el equipo de Avery logró desarrollar con tranquilidad las ideas que llevarían a revolucionar el mercado de la animación.

Las primeras animaciones de Avery y compañia presentaban como protagonista a un regordete y primitivo Porky, personaje que había aparecido anteriormente en una parodia de la popular serie de Hal Roach, “Little Rascals”, titulada “I Haven´t Got A Hat” (1935). Este periodo se caracterizó por presentar cortos con un humor predecible, personajes insustanciales, y por lo general historias algo aburridas. Sería en el año 1937 que la animación de Avery comenzaría a destacarse, en especial con el corto “Porky´s Duck Hunt”, en el cual enfrenta a Porky con un personaje sin precedentes en los anales de la animación. Con la irrupción del Pato Lucas (Daffy Duck), un pato negro que realiza todo tipo de cosas alocadas sin ningún propósito aparente, más allá de querer regocijarse con su propia demencia, Avery finalmente había logrado que los personajes de la serie “Looney Tunes” se volvieran realmente locos. Como era de esperarse, este nuevo personaje no tardó en alcanzar el estatus de estrella del estudio.

Por un buen tiempo, otros directores del estudio de Schlesinger habían estado experimentando con animaciones relacionadas con la caza de conejos, todos con distintos resultados. Cuando fue el turno de Avery, él convirtió al conejo en un personaje sumamente astuto y algo soberbio, rediseñando además su apariencia y su voz, la cual estuvo a cargo de Mel Blanc, quien se encargó de darle un sello distintivo. Dicho personaje fue presentado en el corto “A Wild Hare” (1940), obra donde eran exhibidas todas las características que pronto lanzaría al estrellato del mundo de la animación, al irreverente Bugs Bunny. Sería en esta misma cinta que Avery utilizaría la frase “What´s Up, Doc”, tan de moda en su época como estudiante, y que pronto pasó a conformar parte del dialecto norteamericano. Avery dirigiría tres cortos más de Bugs Bunny antes de dejar a Schlesinger, incluyendo el clásico “Tortoise Beats Hare” (1941), el cual inspiró otras dos variantes de la misma historia muchos años después.

Es importante recalcar que las innovaciones realizadas por Avery no solo están ligadas al desarrollo de personajes. Entre otras cosas, fue el primero en dirigir dibujos animados los cuales se caracterizaban por el uso de narradores; elaboró figuras estilizadas inspiradas en el Art-Deco, cuyo mejor ejemplo es el corto títulado “Page Miss Glory” (1936); integró elementos surrealistas a sus obras, los cuales fueron gradualmente aceptados por la comunidad de animadores de Hollywood; entre otras cosas. Sin embargo, el distintivo sello visual que el director desarrollaría de manera completa en sus trabajos posteriores, solo se presenta en su estado germinal durante los seis años que Avery trabajó con Schelesinger. Sería en el año 1941 que Avery abandonaría al productor, para integrarse al departamento de animación de la MGM ese mismo año.

Durante ese periodo, Avery no lograría desarrollar personajes exitosos para la MGM, alcanzando tan solo una modesta popularidad con Droopy Dog, un personaje bastante inexpresivo que tendría su debut en el corto, “Dumb Hounded” (1943). Otro de los personajes desarrollados por Avery en la MGM fue el extremadamente molesto y maniaco Screwy Squirrel, el cual protagonizó una serie de cintas, comenzando con “Screwball Squirrel” (1944), pero que pronto sería literalmente asesinado por Avery en el último corto de la serie, “Lonesome Lenny” (1946). Avery además crearía a dos personajes más llamados George y Junior, los cuales protagonizarían cuatro cortos a principios de los cuarenta sin mayor éxito.

Al interior de la MGM, las fortalezas de Avery se hicieron evidentes en aquellos cortos animados que no presentaban un protagonista reconocido por el público. En estas cintas, él no se encontraba obligado a adecuar su sentido del humor a las demandas de un personaje en particular; su imaginación podía fluir con total libertad artística. Sería con estos trabajos que Avery cultivaría un estilo marcado por un ritmo narrativo veloz, una exageración exorbitante, grandes dosis de comedia slaptick, y constantes referencias verbales y visuales acerca del hecho de que lo que estaba siendo proyectado en la pantalla era un dibujo animado. Algunos de estos gags se han convertido con el tiempo en momentos clásicos de la animación, como por ejemplo la secuencia del corto “Lucky Ducky” (1948), donde dos cazadores que persiguen a un pato en el bosque, pasan un punto en el cual tanto ellos como el mundo que los rodea pierden los colores. Buscando una explicación para lo sucedido, se encuentran con un pequeño letrero que advierte “el Technicolor termina aquí”. Otro ejemplo es la escena del corto “The Cat That Hated People” (1948), en la cual un gato es atacado por un sacapuntas, sirenas, tijeras, e incluso un lápiz labial, entre otras cosas.

Tal vez el más recordado de los trabajos de Avery en la MGM, es el corto “King-Size Cannary” (1947), en el cual una serie de animales domésticos beben una pócima que aumenta dramáticamente su tamaño, iniciando una lucha de proporciones. Si por lo general Avery era propenso a la exageración, ninguna de sus obras alcanzó el mismo nivel de exageración que aquellas cuyo tema central era el sexo. En una serie de cintas que incluían: “Red Hot Riding Hood” (1943), “Wild and Wooley” (1945), “Swing Shift Cinderella” (1945), y “Little Rural Riding Hood” (1949), los personajes de Avery desplegaban un frenesí sexual, que lograban sonrojar a cualquiera. Es más, el mejor ejemplo es zorrillo protagonista de “Little Tinker” (1948), el cual lograba que su colega Pepe le Pew (personaje creado por Chuck Jones), pareciera un niño de pecho.

Avery finalizaría su carrera fílmica en los estudios de Walter Lantz en el año 1954, lugar donde dirigió cuatro cortos que sobresalieron de la media de los trabajos del estudio, en los cuales desarrolló el personaje llamado Chilly Willy. Más tarde, su trabajo en televisión incluyó la dirección del altamente aclamado comercial del insecticida “Raid”, y los comerciales de “Lay´s Frito Bandido”, a comienzos de los sesenta. A diferencia de los personajes que creó durante su carrera, Avery era un tipo tranquilo, que evitó en gran medida el creciento éxito de su trabajo y el reconocimiento que este empezaba a exhibir. Siempre se negó a asistir a los diversos festivales que revisaban y celebraban su obra, incluyendo el homenaje realizado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York. El legado de Tex Avery es sumamente variado y colorido, pero por sobretodo inundado por un particular sentido del humor. Su arte se vió nutrido por un espíritu que no conocía límites, y que se regocijaba creando cosas que no habían sido vistas anteriormente. Él nunca paró de trabajar, y dedicó sus últimos dos años de vida al desarrollo de historia y personajes para los estudios Hanna-Barbera. El talento a toda prueba de Avery fue el responsable de que ahora ocupe un merecido espacio en el Olimpo del mundo de la animación.


por Fantomas.

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