domingo, 12 de abril de 2009

Val Lewton: Un Hombre entre las Sombras.

Vladimir Ivan Leventon nació en Yalta, Ucrania en el año 1904, llegando a Estados Unidos con su madre y su hermana el año 1909. Su nombre sería cambiado a “Val Lewton” por sugerencia de su tía, la actriz Alla Nazimova, con la cual su familia vivió por un tiempo. Mientras vivió en Nueva York, Lewton trabajó como periodista, escritor de historias cortas, y novelista, escribiendo al menos ocho novelas. Él generalmente utilizaba seudónimos, aparentemente para disfrazar el hecho de que una persona estaba produciendo una gran cantidad de material en un corto periodo de tiempo. También pasaría seis años escribiendo serializaciones de películas en la oficina de la MGM en Nueva York. Durante ese periodo, Lewton escribiría su libro más popular, llamado “No Bed of Her Own”, el cual posteriormente sería adaptado de manera bastante libre al cine bajo el nombre de “No Man of Her Own” (1932), por el director Wesley Ruggles.

Ese mismo año, Lewton renunciaría a la MGM para trabajar de lleno en sus novelas. Luego de “No Bed of Her Own”, escribiría tres novelas más en un año, de las cuales ninguna tuvo mucho éxito. En el año 1934, recibiría una oferta para adaptar al cine la novela “Taras Bulba”, de Nikolái Gógol, por lo que Lewton tuvo que mudarse a California, donde se convirtió en el consultor de guiones de David O. Selznick. Junto a Selznick trabajaría en las cintas “A Tale of Two Cities” (1935) y “Gone With the Wind” (1939), además de participar en la llegada de Ingrid Bergman y Alfred Hitchcock a Hollywood. Aunque Lewton disfrutó el hecho de mudarse a California, durante el tiempo que trabajo con Selznick sufrió por el hecho de no poder dar rienda suelta a su veta artística. De todas formas su gran oportunidad la tendría en el año 1942, cuando aceptaría hacerse cargo de las producciones de la unidad B de la RKO.


RKO-Radio Pictures es el más pequeño de los estudios grandes en la década de los treinta. Un estudio que con dificultades había logrado sobrevivir durante sus diez primeros años de vida. El gran problema del estudio fueron las brillantes, pero poco éxitosas cintas del director Orson Welles (específicamente “Citizen Kane” y “The Magnificent Ambersons”). Tras la salida de la cabeza del estudio, George Schaefer, Joseph Breen abandonaría su puesto en la PCA (Production Code Administration), para hacerse cargo del estudio por un tiempo hasta el año 1942, donde llegaría Charles Koerner, un hombre cuyo instinto para los negocios parecia ser la mejor opción para salvar al aproblemado estudio. Sería Breen quien le sugeriría a Koerner que contratará al afable consultor de guiones de David O´Selznick, Val Lewton. A su llegada, Koerner le ofreció a Lewton su propia unidad de producción en la RKO, aunque bajo una serie de condiciones.

Lewton tendría cierta libertad artística siempre y cuando el produjera cintas de terror, que sus presupuestos no sobrepasaran los $150.000 dólares, aceptara títulos que previamente habían sido seleccionados mediante una investigación de mercadeo, y aceptará un salario de tan solo $250 dólares a la semana. Lewton aceptó a sabiendas de que Koerner quería producir películas que lograran recaudar buenas sumas de dinero, sin importarle mucho la calidad que estas tuvieran. Sin embargo los planes de Lewton eran otros. El productor le confidenció al escritor DeWitt Bodeen, “Ellos piensan que yo voy a hacer la típica cinta de horror que logra una buena recaudación y que luego es olvidada, pero yo voy a engañarlos....voy a realizar la clase de películas de suspenso que a mi me gustan”. Y es que Koerner planeaba aprovechar el boom que había logrado la Universal con sus films de monstruos clásicos durante los años treinta. Dentro de este contexto, nacería el nombre del primer trabajo de Lewton en la RKO. En una fiesta, uno de los asistentes le comentó a Koerner que podría utilizar el título “Cat People” para una de sus cintas. Al día siguiente, Koerner le dijo a Bodeen, “Veamos que puedes hacer con eso”.

Como era de esperarse, Lewton se horrorizó al saber el título de su primera película en el estudio, al punto que le ofreció salirse del proyecto a Bodeen. Sin embargo, el escritor necesitaba los $75 dólares a la semana que le pagaba la RKO, y además ansiaba trabajar con Lewton, por lo que lo convenció de seguir adelante con el proyecto. Habiendo aprendido la importancia del trabajo en equipo en sus años junto a Selznick, Lewton armó un equipo en el cual cada miembro tenía la oportunidad de aportar artísticamente con el proyecto. Lewton se apoyaría en su raices judías y rusas para escribir el guión del film. Él explotaría su temor a los gatos, y conseguiría construir una historia con similitudes al mito de la licantropía, pero desde una perspectiva distinta. Para empezar, se alejó de los clichés del género del horror. Lo que Lewton pretendía era utilizar el miedo del hombre a lo desconocido, a aquellos que yace en la oscuridad escondiéndose de nosotros y nos hunde en la desesperación. La utilización de la sugestión, algo impensando en las cintas de la Universal, se volvería una pieza clave de las producciones de bajo presupuesto de la RKO.

Lewton conseguiría que el director Jacques Tourneur se hiciera cargo de dirigir la cinta, lo que parecía sumamente adecuado debido a que Tourneur poseía cierta facilidad para crear secuencias sombrias y misteriosas. Cuando Koerner vió el primer corte de “Cat People” (1942), sintió que Lewton no había cumplido con lo prometido. No había suficientes tomas de la pantera negra que el estudio había rentado. Sin embargo, la cinta se había completado solo en 24 días utilizando menos dinero del pensado en un principio, por lo que para Koerner no todo estaba perdido. Aunque la cinta fue exhibida junto con un corto animado de la Disney acerca de un pequeño gato, lo que irritó de sobremanera a Lewton, el film fue todo un éxito, recaudando más de tres millones de dólares, salvando de la bancarrota a la RKO.


El próximo film de Lewton sería, “I Walked with a Zombie” (1943), donde nuevamente trabajaría junto a Jacques Tourneur. En esta ocasión, Lewton intentaría sobrellevar su aversión por el título, trasladando los sucesos de la novela “Jane Eyre”, a un escenario moderno ubicado en Haiti. Curt Siodmal y Ardel Wray serían los encargados de dicha adaptación, mientras que Lewton se encargaría de investigar todo lo posible acerca del voodoo haitiano. El productor repetiría la fórmula utilizada en su anterior trabajo, la que involucraba “una historia de amor, tres escenas que sugirieran terror y una de violencia explícita”. Este sería el segundo éxito consecutivo de Lewton en la RKO, siendo considerada por muchos como el mejor trabajo del productor.

“The Leopard Man” (1943), sería su tercera producción exitosa en compañia de Tourneur. Como en la películas anteriores, la dupla jugaría con la sugestión como fuente del terror. Según Tourneur, la razón de que este tipo de cintas tuviera éxito se debía a que “durante la guerra, por una misteriosa razón, la gente amaba ser asustada. Subconsientemente todos amamos ser asustados, y durante los tiempos de guerra, la gente tenía suficiente dinero para gastar y disfrutar esta clase de films”. Tras dos años al interior de la RKO, Lewton había conseguido lo que tanto ansiaba; separarse de lo hecho por la Universal, tanto a nivel de críticas como financieramente.

El éxito sorpresivo de los tres primero films de Lewton para la RKO, detonó la avaricia de los ejecutivos del estudio. Pensando en doblar sus ganacias, separaron a la dupla Lewton/Tourneur, promoviendo al productor a las películas serie A del estudio. Sin embargo, Lewton quería que el editor de sus anteriores trabajos, Mark Robson, fuera el encargado de dirigir su próxima cinta. Como el estudio no iba a permitir que un director inexperto se hiciera cargo del primer film de Lewton en la unidad A, este pidió volver a la unidad B para poder tener libertad artística. Tras cumplir su deseo, recibió el título de su nuevo proyecto. Para “The Seventh Victim” (1943), Charles O´Neal había comenzado a escribir un guión en el cual una huérfana intenta encontrar a un asesino antes de convertirse en la séptima víctima. Dicha idea no convenció a Lewton, por lo que contrató a Bodeen para escribir un guión en el cual un huérfano intenta encontrar a su hermana mayor antes de que caiga en las manos de la secta de los “Paladistas”, los cuales “de preferencia podrían ser adoradores del diablo”, le diría Lewton a Bodeen. “The Seventh Victim”, se convertiría en la historia más oscura de Lewton, la que al momento de su estreno no recibió las críticas ni consiguió la recaudación que el productor esperaba.

El próximo film de Lewton, “The Ghost Ship” (1943), sería la historia de un marinero que intenta prevenir al resto de la tripulación de que su capitán es un asesino psicópata. Aunque la cinta tuvo una buena recepción por parte del público cuando fue estrenada, debió ser sacada de circulación debido a una demanda que recibió Lewton, por el supuesto plagío de un manuscrito. Lewton perdería dicha demanda, marcando lo que sería el primero de una serie de hechos funestos que terminarían sepultando su carrera. Pese a todo, Lewton seguía produciendo cintas que eran sumamente rentables. Es por esto que la RKO le asignaría un nuevo proyecto, la secuela de su éxitoso primer film, cuyo título para pesar de Lewton sería “The Curse of the Cat People” (1944). Su insatisfacción por el título nuevamente lo llevaría a adecuar la historia a su agrado, convirtiendo a esta secuela en el relato de una niña que esta al borde de la demencia debido a que vive en un mundo de fantasía. Cuando los jefes de Lewton vieron la cinta terminada, estaban menos que felices con el resultado. Sin embargo, el público y la crítica aplaudieron el enfoque que Lewton y compañia le dieron a la historia.


Tras terminar “The Curse of the Cat People”, Lewton se produjo dos proyectos que se alejaban del género del horror. La cinta de época, “Mademoiselle Fifi” (1944) y el drama juvenil, “Youth Runs Wild” (1944). Durante este periodo, Lewton no tendría más que problemas. A los problemas con la censura a los que se enfrentó “Youth Runs Wild”, lo que obligó al estudio a editar la cinta original con tal de no perder la licencia de exportación de los productos del estudio, Lewton comenzó a tener una serie de problemas con el ejecutivo de la RKO, Sid Rogell, durante la realización de “Mademoiselle Fifi”, obligando a Koerner a enviar a Lewton a la unidad dirigida por Jack Gross, el hombre que encabezó el departamento de horror de la Universal antes de integrarse a la RKO. Estó fue áun peor para Lewton, ya que según él, Gross pensaba que su trabajo era inferior al que él había realizado para la Universal. Por lo mismo, cuando Gross le dijo a Lewton que habían contratado a Boris Karloff para que trabajara en dos cintas, este sintió que en parte estaban saboteando la fórmula que tanto le había costado construir.

Lo que Lewton no sabía era que Karloff había firmado con la RKO porque se encontraba harto del horror clásico de la Universal y del encasillamiento que este la había acarreado. En el intertanto, Lewton se esforzaba por superar el hecho de estar presentándole propuestas de guiones a la RKO. El primer proyecto aprobado sería una historia que el había soñado cuando era pequeño mientras se sentaba por horas a mirar la pintura de Arnold Böcklin, “Isle of the Dead”. Las filmaciones de la cinta del mismo nombre, un ensayo acerca de la claustrofobia ambientado en la Grecia de 1912, tuvo que ser suspendido por los serios dolores de espalda que comenzó a sufrir Karloff, los que lo llevaron a ser internado en un hospital. A su regreso, la cinta fue pospuesta por los compromisos adquiridos de algunos de los actores participante, por lo que se procedió a filmar “The Body Snatcher” (1945).

Lewton le había escrito una carta a Gross en mayo de 1944, explicando las razones de porque la historia de Robert Louis Stevenson sería un excelente vehículo para Karloff. Entre las razones que esgrimió se encontraba la posibilidad de adaptar un papel para Bela Lugosi, lo que sin duda parecia tentador. El primer guión escrito por Lewton y Philip MacDonald, fue rechazado por el censor Joseph Breen, lo que los obligó a reescribir el guión de manera rápida. El problema era que mientras que Lewton se esforzaba por escribir un guión aceptable para Breen, Gross lo presionaba para que este incorporará más horror en la historia. Finalmente, empujado por su respeto por Lewton, Breen aprobó el cuestionado guión. Los resultados del trabajo de Lewton y la gran combinanción de Karloff con Lugosi, se vieron reflejaros en el producto final, el cual tuvo gran aceptación del público y de la crítica.

En diciembre de 1944, se retomó la filmación de “Isle of the Dead” (1945). Durante las filmaciones Koerner cayó gravemente enfermó, por lo que Lewton tuvo que lidiar directamente con Gross. Debido a las discusiones entre Gross y Lewton, la cinta terminaría siendo algo episódica, mostrando una primera mitad algo aburrida, repuntado solo al final de la cinta. Lewton con dificultad logró terminar la película, cuando Charles Koerner murió de leucemia. Su muerte en febrero de 1945, dejó en ascuas a la RKO y a Lewton sin alguien que lo defendiera. Karloff estaba interesado en volver a trabajar con Lewton, pero antes tenía que cumplir la promesa de ir a entretener a las tropas en el Pacífico por algunos meses. A su regreso, Lewton tuvo que competir con la Universal por sus servicios. Afortunadamente para el productor, cuando Karloff vió que la primera cinta que le ofrecia la Universal era una nueva adaptación de Frankenstein, cortésmente rehusó la oferta y volvió a trabajar con Lewton.

Con Robson en la dirección, Lewton comenzó a trabajar en el proyecto llamado “Chamber of Horrors”, el cual estaba inspirado en la pieza número ocho de la serie “The Rake´s Progress”, del pintor William Hogarth. Karloff interpretaría a un inhumano burócrata encargado de un asilo mental. El título “Chamber of Horrors”, finalmente sería cambiado a “Bedlam” (1946). Cuando la cinta se convirtió en un éxito, Karloff fue entrevistado por Los Angeles Times, artículo en el cual el actor evidenció el gran respeto que sentía por Lewton, debido a que “él había sido el hombre que lo habría rescatado del mundo de los muertos vivientes, permitiendo de este modo que hablara su alma”. Curiosamente, este cinta sería el principio del fin para Lewton. Luego de esta cinta, Lewton finalmente sería ascendido a la unidad A del estudio, donde empezaría a trabajar en un nuevo proyecto llamado “Woman on the Beach”, con el director Jean Renoir. Sin embargo, su trabajo se vería suspendido debido a que en 1946 sufriría un ataque cardiaco.

A su regreso a la RKO, vió que el estudio aún estaba sumido en el caos surgido con la muerte de Koerner, por lo que abandonó el estudio. A su salida, la Paramount Pictures le ofrecería un contrato por siete años, el cual aceptó de inmediato. Buddy DeSylva, cabeza del estudio, y Lewton comenzaron de inmediato a trabajar en la adaptación de la novela de Dickens, “The Cricket on the Hearth”. Sin embargo, DeSylva fue reemplazado y el proyecto fue suspendido. Para justificar su contratación, Lewton consiguió los derechos de la novela de Yolanda Forbes, “Make You a Fine Wife”, y la convirtió en “My Own True Love” (1949), cinta que fue un completo fracaso de taquilla. Los problemas al interior de la Paramount continuarían cuando su próximo proyecto, “A Mask for Lucrezia”, cuyo guión relataba la vida de Lucrezia Borgia, fue cancelado. Fue entonces cuando Lewton pidió reescribir el guión, el cual logró interesar a la popular actriz, Paulette Goddard. Lamentablemente para Lewton, la Paramount le negó su participación en el proyecto, y debido a que su contrato rescindía en 1947, vió como su guión caía en las manos de Michael Hogan, el cual lanzó la cinta bajo el nombre de “Bride of Vengance” (1949).


Mientras que Lewton ponía en marcha un plan para abrir una compañia de cintas independientes, fue contratado por la MGM, donde eventualmente comenzo a trabajar en el guión y la producción de “Please Believe Me” (1950), una comedia protagonizada por Deborah Kerr. La cinta al igual que su trabajo anterior, no obtuvo buenos resultados. Para colmo, Aspen Productions, la compañia que Lewton inició en compañia de los directores Mark Robson y Robert Wise, tenia problemas para conseguir inversionistas. Cuando Robson y Wise vieron a Lewton como un potencial riesgo para su empresa, contrataron a un abogado para notificarle su expulsión de la misma. Esta traición, es considerada como una de la razones por la cual Lewton comenzó a tener considerables problemas de salud.

“Apache Drums” (1951), sería la última cinta en la que trabajaría Lewton, esta vez bajo las ordenes de la Universal. Esta vez el resultado si fue satisfactorio, lo que gatilló que la Universal comenzará a ofrecerle nuevos proyectos a Lewton. Al mismo tiempo, Stanley Kramer le ofreció al productor irse a trabajar con él a los estudios Columbia, donde tenía un contrato por seis películas, de las cuales Lewton podría encargarse de tres. Basado en eso, Lewton dejó la Universal solo para encontrarse con que la Columbia había rebajado el contrato de Kramer a solo dos cintas. Durante ese periodo, Lewton estaba preparando un proyecto llamado “My Six Convicts”, una historia acerca de un psicólogo que trabaja en una prisión, cuando sufrío otro ataque cardiaco. Luego de algunos días de haber vuelto a su oficina en los estudios Columbia, sufriría otro ataque cardíaco que terminaría con su vida el día 14 de marzo de 1951.

Aunque nunca se interesó especificamente en realizar cintas de terror, Lewton supo sacarle el mayor provecho posible a dicho género. Él logró integrar grandes dosis de conflictos psicológicos a sus cintas, ampliando los parámetros impuestos por la Universal y su cine de monstruos. Lo más importante, es que Lewton logró toda toda una hazaña en el mundo del cine; utilizando su propia fórmula, convirtió cintas de bajo presupuesto por las que nadie daba un peso, en obras logradísimas a nivel artístico y profesional, y por sobretodo increíblemente rentables salvando de la quiebra al estudio que lo acogió. Val Lewton fue un trabajador apasionado, un escritor interesado en el horror que se enconde en el subconsciente de todos los hombres, y un creativo incansable el cual dejó su inconfudible sello estampado para siempre en la historia del cine.



por Fantomas.

4 comentarios:

Brian Hermida Stubbe dijo...

Excelente post!
Gracias

Anónimo dijo...

Una joya la nota!! Gracias

Anónimo dijo...

Fantástico John!!

Muchas gracias por arrojar luz sobre el hombre entre las sombras ;)

Anónimo dijo...

Hola, sólo un detalle sobre el salario inicial de Lewton en la RKO, 250 $ semanales. Es decir, 13.500 $ al año.

Sirva como referencia que el ingreso medio en USA en 1945 (3 años después) era de 2.389 $. Únicamente el 1,3% de la población ganaba entonces más de 10.000 $ al año.

Es cierto, en la industria del cine tal cifra anual no dejaba de ser una minucia (aunque peor lo tenía el escritor con 75 a la semana), pero en términos generales era un salario privilegiado. Gracias, un saludo

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