lunes, 18 de mayo de 2009

Jacques Tati: El rey de la comedia francesa.

Jacques Tatischeff, más conocido como Jacques Tati, nació el nueve de octubre de 1908, en Le Pecq, Francia. Como descendiente de aristócratas rusos, gozó de una vida llena de privelegios y tuvo acceso a una buena educación en Francia. Durante su adolescencia se mostró bastante interesado en los deportes. Él perteneció a numerosos club deportivos, en los cuales provó suerte en una serie de deportes, incluyendo rugby, tenis y el boxeo. Sería en los camarines de dichos establecimientos, donde Tati demostraría su veta artística, burlándose de los movimientos de los deportes que practicaba, razón por la cual sus compañeros lo convencieron de que llevara su acto a un escenario. Fue así como él apareció en variados shows en teatros y auditorios por todo Paris, durante 1930 con gran éxito. Las mismas rutinas cómicas que aparecían en sus primeros espectáculos, fueron utilizadas en sus primeras incursiones en el mundo del cortometraje (los cuales eran dirigidos por él o por otros directores como por ejemplo, René Clément), siendo “Oscar, champion de tennis” (1932) y “Soigne ton gauche” (1936), buenos ejemplos de aquello.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Tati perseguiría una carrera como actor, apareciendo con roles menores en dos cintas del director Claude Autant-Lara; “Sylvie et le Fantôme” (1945) y “Le Diable au corps” (1946). En el año 1947, Tati escribió, dirigió y protagonizó el corto, “L´Ecole des facteurs”, el cual pretendía ser un directo homenaje a los films mudos realizados en norteamérica en la década del veinte (con obvias referencias a las figuras de Charlie Chaplin y Buster Keaton). Impulsado por el éxito del corto, Tati trabajaría sobre el guión, transformándolo después de un tiempo en su primer largometraje, “Jour de fête” (1949).


“Jour de fête” fue estrenada con un enorme éxito, recibiendo favorables críticas y teniendo como consecuencia que Tati ganara el premio al mejor director en el Festival de cine de Venecia en 1949. Irónicamente, esta hubiese sido una de las primeras películas francesas en ser filmada y estrenada a color. Lamentablemente, Tati filmó dos versiones de la cinta, una en blanco y negro, y otra a color. Por razones ténicas, la versión a color no pudo ser utilizada en su tiempo, y tan solo fue estrenada tras una exhaustiva restauración en 1995. Esta fue una de las tantas pruebas de que el director estaba muy adelantado a su tiempo, una característica que terminaría trayéndole más problemas a su carrera que beneficios, impidiendo que obtuviera un mayor reconocimiento por su trabajo mientras vivió.

Jacques Tati demostraría de manera obvia su resistencia a seguir los convencionalismos, rehusándose casi de manera religiosa a contratar actores profesionales. Él prefería entrenar a aspirantes a actores, al igual que el también director Robert Bresson (cuyo método cinematográfico presenta más de una similitud con el de Tati). En “Jour de fête”, Tati desarrollaría un estilo cinematográfico el cual adoptaría hasta el final de su carrera, y que iría refinando durante el transcurso de la misma. Los films del director son comedias físicas donde la trama pasa a segundo plano, asemejándose en algunas ocasiones a las comedias mudas de la década del veinte. Por lo general, se preocupaba que sus trabajos efectuaran comparaciones entre niños y adultos, realizaran una crítica bien intencionada a la burguesía, pero por sobre todo, que graficaran el implacable avance de la tecnología. Tati se las arreglaba para tratar temas importantes y tal vez algo controversiales, pero de una manera juguetona, donde evitaba politizar las discusión, permitiendo de esta forma que sus trabajos funcionaran a diferentes niveles con distintas audiencias, sin ofender a nadie.

Otra de las características que distinguen los trabajos de Tati, es la forma en la cual utiliza el sonido para amplificar o contradecir las imagenes que vemos en la pantalla, logrando de esta forma otorgarle un encanto especial a sus cintas, además de profundizar la complejidad estructural de las mismas. Es así que el diálogo no es utilizado para entregarle algún tipo de información al espectador, sino se convierte en un sonido ambiental más. Al mosaíco de imágenes y sonidos, Tati suele añadir largos fragmentos de música de acompañamiento, usualmente alegre, y que en más de una ocasión se utiliza como parte de la narrativa de la cinta (por ejemplo la hacía coincidir con un equipo de música que era encendido). Es precisamente esta curiosa interacción entre el sonido ambiente, la banda sonora y las imágenes, lo que convierte a las cintas de Tati en ejercicios verdaderamente únicos, ofreciendo una experiencia pocas veces vista en el mundo del cine.

En 1952, Tati lanzaría su segundo largometraje titulado, “Les Vacances de Monsieur Hulot”. Al igual que su anterior trabajo, la cinta se estrenaría con bastante éxito, particularmente en los Estados Unidos, lo que le valió al director un reconocimiento internacional. Esta sería la primera película en la que apareciera el personaje de Monsieur Hulot (el cual también interpretaba), una especie de alter ego del director el cual protagonizaría cuatro de sus seis largometrajes. Para muchos de los seguidores del cine del director, los nombres de Tati y Hulot son prácticamente sinónimos, dando como resultado el nacimiento de una interesante debate acerca de cuanto de la persona de Tati es revelada a través del retrato de Hulot. Es indudable que Monsieur Hulot es una excelente creación cinematográfica. Es hombre inofensivo y bastante común, que de manera inconsciente detona una serie de desastres adonde quiera que va, para luego salir caminando como si nada, pese a estar plenamente consciente del caos que ha causado. Es también un silencioso solitario que no se siente atraído ni por la malicia ni por la gloria.

Hulot es un personaje querible aunque algo esquivo, que probablemente tiene algunos rasgos del director, aunque en muchos sentidos son bastante diferentes. Mientras que Hulot es retratado como un accidente ambulante bueno para nada, Tati como director era lo completamente opuesto; un genio creativo con una tendencia obsesiva al perfeccionismo. Nada de lo que aparece en las cintas del director está ahí por accidente, cada escena fue meticulósamente planeada y ensayada para que encajara de manera precisa con la visión de Tati. El director en su cortometraje, “Cour du soir” (1967), se encarga de ilustrar que la comedia está depende tanto de la capacidad de observación y la técnica con la que es llevada a cabo, como del talento del ejecutor. Monsieur Hulot sería la estrella de su próximo film, “Mon Oncle” (1958), una divertida sátira acerca de la influencia deshumanizadora de la tecnología en la sociedad y la vida familiar. La película fue considerada por los críticos (entre los que estaba François Truffaut) como una obra maestra. De hecho, la cinta ganó el premio del jurado en Cannes y un Oscar a la mejor película extranjera, marcando el punto más alto de la carrera de Tati.

Pasaría casi una década antes de que Tati filmara su próximo trabajo, titulado “Playtime” (1967). Esta producción resultó ser el proyecto más ambicioso del director, quien invirtió todo lo que tenía en la realización de la cinta, llegando al punto que creó un set del tamaño de un pequeño pueblo (que terminó siendo nombrado Tativille). Los críticos vieron la extravagancia del director como un signo de megalomanía, lo que sumado al trato que Tati tuvo con la prensa (prohibiéndoles el acceso a las cercanias del set), solo sirvió para crear mala publicidad. Para colmo, el proyecto estuvo a punto de cancelarse debido a problemas durante la producción (el set fue severamente dañado por una tormenta) y por el excesivo perfeccionismo de Tati que extendió el proceso de filmación por varios meses. Cuando la película fue estrenada, contó con el beneplácito de la crítica, aunque no logró atraer a un gran número de expectadores. “Playtime” resultó ser un devastador fracaso comercial que llevó a la ruina a su creador. El director había utilizado todo su dinero, por lo que tuvo que recurrir a sus amigos para que le ayudaran a pagar las deudas que había adquirido durante la producción de su obra, deudas que lo persiguieron hasta el día de su muerte.

Como resultado de estas dificultades financieras, Tati perdió la libertad creativa que había aprovechado en sus previos trabajos, pero aún mantenía una necesidad por dar rienda suelta a su creatividad. Tras “Playtime”, Tati filmaría dos cintas más, ambas bajo supervisión de los ejecutivos que financiaron sus proyectos. La primera fue “Trafic” (1971), una sátira acerca de la fascinación de la sociedad por los automóviles, la cual sería la última aparición de Monsieur Hulot. A esta le seguiría el film, “Parade” (1974), un telefilm acerca del mundo del circo, realizado para la televión sueca, el cual contaría con un escaso presupuesto y que lamentablemente para Tati, jamás sería estrenada en el cine.

En reconocimiento a su contribución al cine, Jacques Tati recibiría el César honorífico (equivalente francés al premio Oscar) en el año 1977. El proyecto final del director, titulado “Confusion”, fue abortado en sus primera etapas cuando el director murió a causa de un embolismo pulmonar el 5 de noviembre de 1982 en Paris. Desde su muerte, las obras de Jacques Tati han comenzado a obtener el reconocimiento que se merecen, al mismo tiempo que alcanzaron una mayor difusión internacional. El estilo de sus trabajos, basado en la comedia física, los convierte en obras accesibles para todas las culturas y todas las edades. Sus cintas son tan entretenidas como impresionantes, verdaderas muestras de la creatividad, disciplina e imaginación de su director. Aunque la carrera de Tati estuvo marcada por la inseguridad financiera, y la cantidad de sus obras fuera bastante reducida, el impacto del trabajo del director es enorme, debido a que en gran medida ofreció una forma de cine potente e innovadora, y porque sus historias son atemporales y continuan teniendo el mismo impacto que hace más de treinta años atrás.





por Fantomas.

1 comentario:

Quimerico Inquilino dijo...

Bua! Has hecho un gran artículo de uno de mis directores de cabecera. Como bien has señalado, maestro del gag sonoro. "Playtime" o "Mi tio" figuran, sin duda en la lista de mis películas favoritas.
De playtime no tardaré en hacer una reseña para mi loco blog, seguro. Este personaje encaja como pocos XD

Un saludo!

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