viernes, 5 de junio de 2009

Maestros de la Animación: Max y Dave Fleischer, los alguna vez competidores de Disney y los responsables de Betty Boop y Popeye.

Durante la década de los treinta, solo existían dos gigantes en el campo de la animación. El primero, obviamente era Walt Disney Studios. El otro era Fleischer Studios, un equipo tristemente olvidado dirigido por Max Fleischer y su talentoso hermano Dave. Max Fleischer nació en Viena en 1883 en el seno de una familia judía. Cuando él tenía cinco años, sus padres dejaron Austria debido al antisemitismo arrivando a Nueva York, donde nacería Dave en 1894. Max se sentía especialmente fascinado por las innovaciones tecnológicas, como también por el arte. Él había trabajado en el departamento de arte de periódico Brooklyn Daily Eagle, donde desarrolló una tira cómica llamada “Little Elmo” en 1904, antes de convertirse en el editor de la revista “Popular Science Monthly” en 1914.

En 1911, él había creado el rotoscopio, una total innovación en el campo de la animación que aún sigue siendo utilizado el día de hoy de una forma u otra. Dicho instrumento permitía que el animador filmara complejos movimientos realizados por un actor, para luego insertar animaciones sobre el mismo, produciendo (en teoría) movimientos animados realistas: este método vendría a ser el antepasado de las técnicas de captura de movimiento tan utilizadas en el cine actual. Fleischer patentó el rotoscopio en 1917, pero un tiempo después descubriría que ya había sido inventado un aparato similar (razón por la cual el no demandó a la Disney por usarlo en “Snow White and the Seven Dwarfs” en 1937). El rotoscopio fue probado con la ayuda de su hermano Dave, quién fue filmado en un traje de payaso para luego crear una animación sobre él. El proceso tomó alrededor de un año; cuando Max trató de vender el film a Pathé en 1916, los ejecutivos se mostraron impresionados con el resultado, pero consideraban que un año era demasiado tiempo para crear una producción animada. Pronto Max tendría otra idea: agregar una introducción y un final con un actor real, que envolviera la historia animada, disminuyendo de esta forma los tiempos de producción. Así nació la serie, “Out of the Inkwell” (1919-1929), gracias a la cual Max y su hermano fueron contratados por John R. Bray para trabajar en la Paramount-Bray Pictograph film magazine.


Sin embargo, antes de que esto sucediera, Max realizó films de entrenamiento para Bray, mientras Dave trabajó en el ejército de los Estados Unidos como editor. De todas formas, ellos se las arreglaron para realizar algunas cintas, entre las que se encuentran la lírica, “Experiment No. 1” (1918). Una vez terminada la Primera Guerra Mundial, recién pudieron comenzar a producir la serie “Out of the Inkwell” para ser distribuida comercialmente. Aunque la serie estaba pensada para ser emitida mensualmente, nunca pudo cumplir con dicha programación. Sin embargo, la serie probó ser popular. Desde un punto de vista técnico, el rotoscopio permitía crear una animación de mayor calidad que la habitual. Dave cumplía con la función de director y guionista de las historias, además de actuar vestido de payaso dando vida a uno de los primeros personajes recurrentes de la serie, Koko the Clown. Pese a esto, Max no tardó en acreditarse la serie lo que provocó ciertas rencillas entre los hermanos. De todas formas, en 1921 ellos formaron “Out of the Inkwell Films, Inc.”, tras lo cual fueron capaces de contratar animadores. Desde este punto no solo producirían más animaciones de Koko, sino que también realizarían cintas animadas educativas, como por ejemplo “The Einstein Theory of Relativity” (1923, por encargo del mismísimo Albert Einstein) y “Darwin´s Theory of Evolution” (1923).

Siempre con la intención de innovar, Max crearía la serie, “Koko´s Song Car-Tunes”. En dicha serie, Koko caminaría fuera del tintero para vestirse con un traje de conductor de orquesta, al mismo tiempo que las letras de una determinada canción comenzarían a aparecer en la pantalla. Acto seguido, una pelota saltaría de palabra en palabra incitando a los espectadores a cantar mientras un organista tocaba la música. La serie comenzaría con “Oh Mabel” (1924), y continuaría hasta 1927 (reviviendo brevemente en 1929 como “Screen Songs Series”). Max también inventaría un importante proceso: el realizado por los asistentes de animación (encargado de dibujar las fases del movimiento entre los extremos del mismo). Tras cierto tiempo trabajando con Bray, en 1924 Max intentó distribuir sus trabajos a través de “Red Seal”, una empresa fundada por él que al poco tiempo quebraría. Fleischer intentaría nuevamente distribuir sus obras a través de “The Inkwell Imps”, compañia que formó junto con Alfred Weiss, quien resultaría ser un estafador que llevaría a la bancarrota a la compañia. Tras esto, los sueños de independencia de Max se harían pedazos, por lo que no le quedaría más opción que instalarse en la Paramount Pictures, con una compañia llamada “Fleischer Studios Inc.”, que pese al nombre no era más que una subsidiaria de la Paramount, la que al final del día, era dueña de todos los derechos.

La llegada del sonido al cine devastó el campo de la animación en 1927, por lo que adaptarse era la única opción si se quería sobrevivir en el negocio. En 1929, Max crearía la serie “Screen Songs” , que comenzaría con el corto, “The Sidewalks of New York”. Aunque la serie “Out of the Inkwell” continuaba siendo popular, con episodios como “Koko´s Earth Control” (1927), en el cual Koko y su perro Bimbo encontraban una palanca que accidentalmente destruía el planeta (toda una obra maestra surrealista), con la llegada del sonido Max decidió que las aventuras de Koko habían llegado a su final. “Koko Needles the Boss” (1927), sería el último corto de la serie animada “Out of the Inkwell”.

Para celebrar la llegada del sonido, los Fleischers crearon una nueva serie llamada “Talkartoons” (1929-1932), la cual fue pensada para ser protagonizada por el perro de Koko, Bimbo, por un sentido de continuidad e identificación del espectador. El primer corto de la serie, “Noah´s Lark”, fue estrenado en octubre de 1929. En el aspecto musical, era similar a las “Silly Symphonies”, desarrolladas por la Disney. El encargado de la música de este corto seria Lou, otro hermano de Fleischer. En el corto “Dizzy Dishes” (1930), los Fleischers presentarían a una mujer-perro que aparecía como el potencial interés amoroso de Bimbo. El personaje, dibujado por Grim Natwick, terminaría siendo una verdadera mina de oro. Su segunda aparición sería en “Silly Scandals” (1931), donde nuevamente se robaría el espectaculo. En compañia de Dave Fleischer, Natwick le quitaría todas las cualidades caninas al personaje y refinaría su apariencia para “Stopping the Show” (1932), naciendo de esta forma Betty Boop. El personaje fue un éxito, por lo que Bimbo se convirtío en un personaje secundario en sus aventuras.

Betty Boop, pese al básico diseño de Grim Natwick, había sido creada de la manera más sexy posible por Dave. Ella fue el primer personaje animado en desarrollar cierta sexualidad, la cual logra traspasar la pantalla. Tal y como John Grant la describe en su libro “Masters of Animation”:Betty Boop era una mezcla consciente de niña y mujer, de escandaloza personalidad, aunque al mismo tiempo preservaba un aura de completa inocencia infantil”. Ella fue diseña con el propósito de exudar sexualidad, y probó ser popular. Grim Natwick diseñó a Betty pensando en la estrella de la Paramount, Helen Kane (incluyendo su frase típica, “Boop-oop-a-doop!”), pero fue Mae Questel quién se encargaría de darle su voz. De hecho Kane demandó a los Fleischers por el uso de su imagen en 1934, aunque de todas formas perdió la demanda. Por otro lado, Betty Boop también fue víctima del infame Código Hays (usado como sistema de censura desde 1934 hasta 1967), por lo que no es de extrañar que todos los cortos realizados después de 1934, presentaran a Betty con un vestido más largo y sin su liga. Pese a esto, Dave no dudó en traspasar los límites con, “Poor Cinderella” (1934), el primer corto a color de Betty Boop (heraldo de la nueva serie, “Color Classics”), insertando símbolos fálicos y estatuas desnudas. Los dibujos animados de Betty Boop eran bastante adelantados a su tiempo; Betty usualmente cantaba una canción, para que luego un hombre o una criatura tratára de secuestrarla (el motivo era obvio), solo para que ella intentara salir del problema. Era una fórmula sencilla, pero que tuvo mucho éxito.

Para 1933, el proceso de animación era realizado en menos tiempo, y los Fleischers estaban produciendo un increíble número de animaciones, superando incluso a la Disney. Fue entonces cuando Max decidió comprarle al caricaturista E. C. Segar, los derechos de la tira cómica “Thimble Theatre”. Dicho comic había comenzado en 1919 relatando las desventuras de la familia Oyl, y su hermosa y joven hija Olivia y su intrigante hermano Castor. En 1929, Segar introdujo a un nuevo personaje, el rudo pero amigable Popeye el Marino, el cual se volvió tan popular que se convirtió en el nuevo protagonista de las historietas. Max se dió cuenta de dicha popularidad y presentó a Popeye en el corto de Betty Boop, “Popeye the Sailor” (1933). Dave por su parte, agregó algunos elementos que no eran tan importantes en el comic, como por ejemplo el uso que le da Popeye a la espinaca como una suerte de fortalecedor. El corto animado fue un éxito y pronto Popeye obtuvo su propia serie. Aunque gran parte de los personajes fue sacado directamente de la tira cómica, Segar diseño específicamente a Bluto (Brutus) para la serie animada. La serie comenzó en 1934 con cortos como “The Man on the Flying Trapeze”, debutando en la animación a color con “Her Honor the Mare” (1943). La serie continuaría de una forma u otra hasta 1957, demostrando ser más duradera de lo que fue la serie de Betty Boop.

Aunque Popeye fue frecuentemente criticado por ser un personaje unidimensional, la serie era entretenida y se terminarían produciendo cientos de cortos de la misma. Sin lugar a dudas, las mejores entradas de la serie serían unos cortos que durarían alrededor de 20 minutos cada uno. “Popeye the Sailor Meets Sinbad the Sailor” (1936), es el dibujo animado más recordado de la serie, en el cual Popeye desembarca en una isla plagada de monstruos gigantes, para rescatar a Olivia de las garras de Brutus. Le seguirían “Popeye the Sailor Meets Ali Baba´s Forty Thieves” (1937), y la fantástica “Aladdin and His Wonderful Lamp” (1939), el cual sitúa a Popeye en el relato árabe con Genio y todo.

Como había mencionado anteriormente, la serie “Color Classics” comenzaría en 1934 con el corto de Betty Boop, “Poor Cinderella”. Estos cortos usualmente incluían música de fondo, pero el centro de atención se encontraba en como el color era usado para crear imágenes inolvidables como las del corto clásico, “Somewhere in Dreamland” (1936). La serie es precisamente recordada por cortos como “The Cobweb Hotel” (1936), “Bunny Mooning” (1937), “A Car-Tune Portrait” (1937), entre otros. A diferencia de otras series creadas por los Fleischers, “Color Classics” fue éxitosa y un triunfo artístico. “Stone Age Cartoons”, una especie de precursor de “Los Picapiedra”, inciada en 1940 con “Way Back Whrn the Triangle Had Its Points”, fue bastante menos inspirada. Lo mismo pasó con “Animated Antics”, donde el primero de los 8 cortos producidos titulado, “King for a Day” (1940), no era más que una irritante mezcla de elementos. Por otra parte, algunos de los cortos de Betty Boop, como por ejemplo “Minnie the Moocher” (1934), contenían demasiada música compuesta por artístas de color como Cab Calloway, por lo que tuvieron poco éxito en el sur de los Estados Unidos.

A fines de los treinta, tanto Max como Dave estaban buscando nuevos desafíos. Aunque su única competencia en aquel entonces era Walt Disney, sus proyectos comenzaban a estancarse. Disney lanzó el primer film animado en 1937, “Snow White and the Seven Dwarfs”, lo que se convertiría en un duro golpe para los Fleischers debido a que Disney había utilizado un rotoscopio en la realización de la cinta, junto con el hecho de que Blancanieves había sido diseña por Grim Natwick. Los hermanos le responderían al estudio del ratón Mickey con “Gulliver´s Travels” (1939), la segunda cinta animada producida en norteamérica. En dicho film, los Liliputienses fueron animados con un estilo similar al utilizado en las tiras cómicas, mientras que el príncipe y la princesa fueron diseñados de manera más realista. Gulliver por su parte, fue animado mediante la utilización de rotoscopio en un estilo bastante realista, al punto que parecía ser un personaje de carne y hueso vagando en un mundo animado. Aunque el film tiene su encanto, resultó ser un fracaso de taquilla al momento de su estreno durante la navidad de 1939.

De todas formas, los Fleischers probarían suerte con otro largometraje. “Hoppity Goes to Town” (1941), es un verdadero clásico olvidado de la animación que presenta una animación más bien modesta, pero que cuenta con una historia estupendamente bien narrada. Lamentablemente la fecha de su estreno resultó ser de los más infortunada: 7 de diciembre de 1941, el día del ataque a Pearl Harbor. La cinta fue un fracaso y hoy permanece en el más oscuro de los olvidos. Los hermanos continuaron con su trabajo, y pronto la Paramount les encomendaría la producción de una serie basada en la tira cómica, “Action Comics”, la cual había presentado en 1938 la creación de Jerry Siegel y Joel Schuster, Superman. Usando el rotoscopio y saltándose cuadros para sugerir velocidad, la serie de Superman se convertiría en un triunfo del estudio de animación. Sin embargo, los Fleischers solo estarían a cargo de 10 episodios, entre los que se encuentran; “The Mechanical Monsters” (1941), “The Arctic Giant” (1941), “Volcano” (1942), y “Terror on the Midway” (1942), el cual se convertiría en el último corto de la serie dirigido por Dave Fleischer. La producción de la serie se pararía abruptamente a principios de 1942, y la Paramount continuó la serie con otros animadores (lo mismo pasaría con “Popeye”).

Hoy existe un consenso general de que lo que le quita valor al trabajo de los hermanos Fleischer es su total desinterés en crear personajes más complejos que fuesen capaces de dirigir sus historias. Popeye, Betty Boop, Superman; ninguno de estos personajes emerge como un dibujo animado con una personalidad marcada. La técnica de sus animaciones es superlativa pero sus historias son carentes de contenido. Desde la salida del primer corto de “Out of the Inkwell” en 1919, Max y Dave constantemente discutieron por sus diferencias personales. Para 1942, ambos eran incapaces de estar en la misma habitación que el otro. Esto se debía en gran medida a que Max se robó todo el crédito de sus trabajos, a pesar del hecho de que Dave dirigió todos los cortos animados que produjeron durante su sociedad (alrededor de 200 cortos).

Los ejecutivos de la Paramount se habían percatado que Dave era el verdadero genio creativo de la sociedad, y comenzaron a pensar que Max no era necesario en todo el proceso. Cuando Max supo esto, clamó ser el verdadero genio creativo, y dijo que nunca más trabajaría con Dave. Más temprano que tarde se daría cuenta que esto fue lo peor que pudo haber hecho; la Paramount cerró Fleischer Studios, tomó los derechos de Superman, Popeye, Betty Boop, y otros personajes, y demandó a Max para que pagara todo el dinero prestado que había recibido por parte del estudio. Max inmediatamente se declaró en bancarrota, la Paramount contrató a casi todo su equipo para formar su nueva casa de animación, “Famous Studios”, y dejó a Max sin trabajo.

Dave tampoco se quedó en “Famous Studios”, sino que se fue a “Screen Gems”, la unidad de animación de Columbia Pictures, y trabajó en la serie “The Fox & the Crow” antes de renunciar a la animación por completo. Además trabajó en la Universal realizando efectos animados para cintas como, “The Birds” (1963) y “Thoroughly Modern Millie” (1967), falleciendo de manera pacífica en los Ángeles en 1979, a los 85 años. Max y Dave nunca más se hablaron. Él produjo un libro de cuentos titulado, “Noah´s Shoes” (1944), en el cual atacaba de manera sutíl a sus hermanos. Aunque los personajes creados por Max y Dave Fleischer aún son recordados, la gran mayoría de sus animaciones han desaparecido, salvo contadas excepciones. Aunque hoy en día existe una gran carencía de la animación creada por los estudios Fleischer, hubo una época donde Max y Dave Fleischer eran los reyes de la animación.









por Fantomas.

2 comentarios:

Claudia dijo...

Excelente reseña, muy informativa y completa.........

disa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
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