jueves, 11 de junio de 2009

Series de Televisión: "Batman", ese clásico psicodélico de los sesenta.

Durante la década de los sesentas, además del nacimiento de el movimiento hippie y el apoge de algunos artistas radicales como Andy Warhol, se creó la serie televisiva de “Batman”, una verdadera caricatura pop art viviente, fiel reflejo del momento creativo de la época. Desde 1966 a 1968, el sonido del batiteléfono y la alerta de la batiseñal, convocaría a cientos de espectadores todas las semanas frente al televisor para disfrutar la aventuras de la pareja de superhéroes y su cruzada contra los villanos que amenazaban Ciudad Gótica. Pero antes de hablar acerca de la historia de “Batman” (1966), corresponde señalar cuales son la raíces de este mítico personaje.

En 1938, tras el inusitado éxito obtenido por Superman en la historieta “Action Comics”, los editores de la división de historietas de “National Publications” (que luego se transformaría en DC Comics), se apresuraron a crear a un superhéroe que aprovechara la creciente popularidad de Superman. Fue entonces cuando aparecería un joven artísta llamado Bob Kane, quien en compañia de Bill Finger, desarrollarían el personaje de Batman, el cual aparecería por primera vez en la historieta, “Detective Comics 27” (1939). El personaje evolucionaría rápidamente durante su primer año, y en el tomo número 38 de “Detective Comics”, sería presentado su fiel compañero y discípulo, Robin el niño maravilla. A través de los años, la personalidad del personaje fue variando según el entorno sociocultural reinante en la época en que fueron escritas sus historias.


Fue precisamente ese aspecto lo que influyó en la primera serie televisiva que se realizó acerca del hombre murciélago. En 1943, la Columbia Pictures lanzaría una serie compuesta de 15 cápitulos títulada, “The Batman”. Dicha serie estaría protagonizada por Lewis Wilson como Batman, y Douglas Croft como Robin. La particularidad de esta primera incursión televisiva del superhéroe, es que en vez de luchar contra los criminales de Ciudad Gótica, el villano de turno era Daka, un espía japones interpretado por J. Carrol Naish. Como era de esperarse, la serie estaba fuertemente influenciada la entonces latente Segunda Guerra Mundial, por lo que contenía un fuerte mensaje anti-japonés y Batman era un agente del gobierno. La popularidad de esta serie, llevó a que fuera relanzada en 1960 bajo el nombre de “An Evening with Batman and Robin”.

Pero esto no sería la única incursión en el medio televisivo de Batman antes de la mítica serie de los sesenta. La segunda sería, “Batman and Robin” (1949), producida también por la Columbia Pictures, y protagonizada por Robert Lowery y John Duncan en los respectivos roles. En esta ocasión, el dúo dinámico se enfrentaría en contra de un criminal llamado “El Mago”, cuya identidad se mantendría en secreto hasta el final de la serie. Ambos shows se realizaron con un escaso presupuesto, lo que tuvo como consecuencia de que presentaran una serie de errores tanto en el guión como en el aspecto técnico. Además ambas series dejarían de lado una serie de particularidades propias de la historieta, como el batimóvil o los villanos clásicos, por lo que ninguna de las dos gozó de una gran popularidad al momento de su estreno.

Pasarían casi veinte años antes de que Batman retornara a la televisión. En el año 1964, Hugh Hefner proyectaría en el Chicago Playboy Club los viejos seriales de Batman realizados en los cuarenta con un gran éxito. Doug Cramer, uno de los ejecutivos de la cadena televisiva ABC se encontraba en el lugar. Al ver la reacción que provocaba esa vieja serial, no tardó en comentar en la cadena que sería una buena idea revivir al personaje en la televisión. Al mismo tiempo, William Dozier, dueño de Greenway Production, se enteró que la ABC había adquirido lo derechos de Batman para realizar una serie que sería producida por la 20th Century Fox. Dozier era un fan declarado de las historietas, aunque se sentía más atraído hacía los comics poco serios, lo que en gran medida definió el tono de la serie. De hecho, fue Lorenzo Semple Jr., un guionista especializado en comedias quién se haría cargo de escribir el cápitulo piloto. Aunque la ABC quería explotar el lado detectivesco de las historias del hombre murciélago, Dozier siguió adelante con su enfoque, el cual combinó con algunos elementos del tomo N° 176 de “Batman” (1965), hasta que finalmente fue escuchado.

El próximo paso que daría Dozier sería encontrar al actor encargado de interpretar a Batman. Aunque primero penso en el protagonista de la serie de televisión, “Bronco” (1959-1960), Ty Hardin, este prefirió seguir filmando spaghetti western en Europa. Fue entonces cuando el productor vió un comercial de Nestlé donde un actor medianamente conocido llamado Adam West, interpretaba a una especie de James Bond llamado Capitán Quick. El actor había participado en varias series de televisión como actor invitado, como por ejemplo “Hawaiian Eye”, “Maverick” y “77 Sunset Strip”, entre otras, además de actuar en un par de cintas sin mayor relevancia. Pese al miedo de quedar encasillado en el personaje (cosa que finalmente sucedió), no tardó en aceptar el papel, aunque antes tuvo que competir con el actor Lyle Waggoner para convertirse en el nuevo Batman.

Burt Ward obtendría el papel de Robin de una manera por lo menos curiosa. Charles B. Firzsimmons, supervisior de producción de la serie comentó en una ocasión: “No habíamos tenido suerte entrevistando chicos. Estaba a punto de irme a casa cuando el guardia de la 20th Century Fox me dice: Hay un joven aquí que quiere verlo. Yo le respondí: Bueno, dije, si mide entre un 1,65 y 1,70, tiene más de 18 años pero luce como 15, con pelo negro ondeado, ojos azules y es atlético, mandalo ya. Esperaba que se desanimara, pero el guardia me dice: tiene todo eso, y además afirma que es cinturón marrón de karate. Cuando Burt Ward entró en mí oficina supe de inmediato que habíamos encontrado a nuestro Robin”. Ya para octubre de 1965 tenían conformando gran parte del elenco estable, incluyendo a Alan Napier como Alfred, y a Stafford Repp como el Jefe O´Hara, además de gran parte del vestuario, diseñado por Jean Kernp, y la totalidad de la Baticueva, set que estuvo a cargo de Ed Graves el cual introdujo una “nueva tecnología” en cuestión de decorados.

Pese a esto, los ejecutivos de la ABC aún no estaban convencidos con la concepción que Dozier tenía de la serie, pero ya habían destinado una gran cantidad de dinero para la construcción de los sets y el desarrollo artístico del show, por lo que era demasiado tarde para dar pie atrás. Para colmo, los 10 a 15 días que se habían presupuestado para filmar cada episodio, se convirtieron en más de 20 días de filmación. Esto causó que el cápitulo piloto, titulado “Hey Diddle Riddle”, se filmara a las apuradas. Dicho episodio fue exhibido en una función de prueba con pésimos resultados. Los productores no se desalentaron e hicieron dos nuevos testeos. El resultado nuevamente fue desastroso, aunque de todas formas a la ABC no le quedó más remedio que confirmar el estreno de la serie el 12 de enero de 1966, no sin antes montar una agresiva campaña publicitaria.

El debut televisivo de “Batman”, superaría todas las espectativas de los ejecutivos de la ABC. Las críticas fueron aceptables, y solo algunos la calificaron como demasiado seria para ser una comedia y demasiado tonta para ser una aventura. De esta forma se asistía al nacimiento de un nuevo género, el camp televisivo. Camp era una palabra que usaban los críticos para describir esas obras que eran tan malas que causaban risa. Sin embargo con el ingreso de “Batman” a la pantalla chica hubo una redefinición del término. El hecho de tomar elementos propios de las seriales de los cuarenta, como por ejemplo la característica narración que precedía a la historia, y el final que quedaba abierto para ser complementado en el próximo episodio, todo ese visto desde la óptica tan propia de los sesenta, determinaban lo camp de la serie.

Para el episodio piloto, se decidió obviar el origen del héroe, realizándose solo una breve mención acerca de su origen. Además se insertó el personaje de la Tía Harriet Cooper, interpretado por la actriz Madge Blake, quién curiosamente cada vez que tenía que filmar una escena entraba en pánico. Este personaje fue incluído en la serie para evitar las “sospechas” que pudiesen surgir al ver dos hombres solos viviendo en una mansión (De todas formas muchos de los guiones tuvieron que pasar por la aprobación del “Departament of Broadcast Standards and Practices” debido a sus temáticas y bromas subidas de tono). Sin duda, uno de los elementos más importantes de la serie era la colorida galería de villanos que se enfrentaron en los 120 episodios que duró la serie al dúo dinámico. Entre los más destacados se encuentran Frank Gorshin, quién interpretó a The Riddler, papel por el que ganaría una nominación al Emmy; el actor de origen latino, César Romero, cuya única condición para interpretar a The Joker, sería la de no tener que afeitarse su particular bigote, por lo no quedó otra opción que aplicarle toneladas de maquillaje. Lejos de ser el asesino psicópata de los comics, el Guasón televisivo era más similar a un payaso con un torcido sentido del humor.

Otros personajes destacados serían, El pingüino, interpretado por Burgess Meredith. Lo curioso es que el actor no fumaba como el personaje, por lo que no le quedaba más opción que esconder su tos tras sus oportunos “¡cuak! ¡cuak!”; Mr. Freeze, quien era conocido en las historietas como Mr. Zero, y que sería interpretado por George Sanders durante la primera temporada, por el director Otto Preminger en la segunda, y posteriormente por el actor Eli Wallach; Catwoman, que en un principio sería interpretada por Suzanne Pleshette, pero finalmente sería interpretada por la sexy Julie Newmar, la que sería obligada a aceptar el papel por su hermano, un ferviente fánatico de las historietas de Batman; King Tut, personaje creado especialmente para la serie de televisión, el cual fue originalmente pensado para Robert Morley, Yul Brynner o Charlton Heston, pero que finalmente sería personificado por Victor Buono. Finalmente no puedo dejar de mencionar a Egghead, el cual sería personificado por el grandioso Vincent Price.

La serie se convertiría en un éxito total, catapultanto a Adam West y a Burt Ward a un estrellato impensado. Incluso se dieron el lujo de probar suerte en el mundo de la música, como en el caso de Burt Ward que lo haría con una orquesta dirigida por Frank Zappa. Aprovechando esta creciente popularidad, la ABC propone la idea de realizar una película de “Batman” al término de la primera temporada. Fue en ese momento cuando comenzaron los problemas con Adam West. El actor pedía un salario extremadamente alto por su actuación en la cinta, por lo que en un determinado momento se pensó en reemplazarlo por otro actor. Sin embargo, gracias a la intervención de Richard Zanuck, presidente de la Fox, estos problemas no pasan a mayores y comienzan las filmaciones de película, “Batman: The Movie” (1966).

Dicho film tenía dos objetivos primordiales; el primero consistía en utilizar como medio para poder vender la serie en otros países, y el segundo era aprovechar muchos de los elementos creados especialmente para la cinta, y reutilizarlos en la serie, y de esta forma abaratar algunos costos de producción. La trama incluía a los cuatro villanos más importantes; el Pingüino, el Acertijo, el Guasón y Gatúbela, siendo la última interpretada en esta ocasión por la actriz Lee Meriwether, más conocida por su rol en la serie, “The Time Tunnel” (1966-1967). La película fue todo un éxito, y con los años pasaría a convertirse en un film de culto, que resumiría de buena manera el estilo tan particular de la serie. Obviamente es una obra que no puede tomarse muy en serio, menos cuando una de sus escenas más recordadas es el famoso gag de la bomba de tiempo, que termina involucrando a un tiburón de goma que es combatido que es combatido con el mítico “batirepelente de tiburones”.

Mientras se realizaba la segunda temporada, que se encargaría de incluir a una camada de nuevos villanos, Dozier y la ABC comienzan a producir la serie, “The Green Hornet” (1966-1967), cuyos protagonistas (interpretados por Van Williams y Bruce Lee) aparecerían como invitados en un episodio de “Batman” para intentar promocionar sus propias aventuras. El resultado es por lo bajo curioso, más aún cuando somos testigos de la pelea entre Kato (Bruce Lee) y Robin, de la cual sale triunfante el chico maravilla. La segunda temporada pasaría sin problemas, y tendría un total de 60 episodios. La tercera temporada comenzaría integrando a un nuevo personaje en la batifamilia, se trataba de Batgirl (personaje que en los comics fue introducido en 1961 para contrarrestar las críticas que sugerían que Batman y Robin tenían tendencias homosexuales), aunque su origen no es el mismo que el de las historietas. La elegida para interpretar a este nuevo personaje, es la actriz Yvonne Craig.

Craig llegó al mundo del hombre murciélago tras grabar un piloto de 15 minutos para la ABC, el cual consistía en las aventuras de Batgirl en solitario. Aunque dicho piloto jamás saldría al aire, sirvió para darle luz verde a la tercera temporada de “Batman”, aunque con algunos cambios. En lugar de ir dos veces por semana, sólo saldría al aire los martes en episodios auto-concluyentes y que introducían al villano protagonista del próximo episodio sobre el final. Luego de esta temporada, la ABC decide ponerle fin a la serie mientras los productores hacen lo imposible por intentar revivirla, planteando nuevas fórmulas sin mayores resultados. Para cuando la NBC se interesa en producir una cuarta temporada retomando el formato original de la serie, con la sola condición de usar los sets ya existentes, era demasiado tarde. Dichos escenarios ya habían sido destruidos, sepultando así toda esperanza. A partir de septiembre de 1969, los 120 episodios fueron puesto en sindicación, permitiendo que fueran emitidos en distintos países alrededor del globo.

“Batman”, fue una serie que solo duró tres años, pero que aún sigue siendo recordada con bastante cariño, especialmente por aquellas características que la transforman en un producto único; sus famosas escenas de peleas, parodíadas hasta el cansancio, donde la acción se entrelazaba con palabras sin sentido como “Pow”, “Bam” o “Zokk”; el tema principal, compuesto por Neal Hefti; el inolvidable batimóvil, diseñado utilizando la carrocería del Lincoln Futura, un prototipo de la Ford que nunca fue producido; o el obvio esfuerzo de los actores por intentar darle seriedad a sus personajes, logrando solo las carcajadas del público que era incapaz de asimilar lo irreal de las situaciones. Adam West y Burt Ward volverían a reunirse en 1977 para facilitar sus voces para la serie animada, “The New Adventures of Batman”, y en el 2003 para el telefilme, “Return to the Batcave: The Misadventures of Adam and Burt”, que serviría como una suerte de documental de la serie original. Lamentablemente, por años la DC Comics y la 20th Century Fox se han visto enfrascados en una disputa que ha impedido que la serie sea editada en formatos caseros. Esperemos que en un futuro no tan lejano, tengamos la posibilidad de revivir esta experiencia única de camp televisivo en dvd o blu-ray.



por Fantomas.

7 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

La serie sesentera de Batman definitivamente marca una era para el héroe encapotado. Aún así, puedo decir que es mi encarnación menos favorita del personaje. Tal vez la que más me gusta fue "Batman: The Animated Series".

Saludos

Adrián dijo...

Está muy bueno el post. El otro día estuve viendo la peli y me reí mucho. En realidad las escenas de la bomba y la del tiburón de goma son dos escenas distintas. La verdad es que la peli no tiene desperdicio. En Argentina están pasando la serie de nuevo, en el canal TCM.
Está muy bueno este blog (al igual que el otro). Que los artículos sean largos, lejos de ser un defecto, es algo muy meritorio, si uno está de verdad interesado en el tema sobre el que elige leer. Este post en particular es muy completo y está muy bien escrito. Voy a seguir leyendo otros.
Saludos.

Alberto dijo...

Excelente resumen. Felicidades

Alberto dijo...

Tal vez solo faltó añadir que el rol de Gatúbela (Catwoman) también fue interpretado por la actriz afroamericana Eartha Kitt, quien fue asignada por los productores para que el público tuviera la impresión de que Batman tenía alguna relación sentimental con Batichica (Batgirl) y no la sexy felina villana. Eartha era además de acrtiz, cantante y fue bailarina en cabarets. Resultaba una negra exitante y el mismo Orson Welles así lo reconoció una vez. Su papel de Gatúbela se vió impregnado por esa "sucia" manera de caminar de Kitt que sugería una gata en celo. Sin embargo, al personaje deliberadamente se le redujo el protagonismo para favorecer a Ivonne Graig como Batichica. Lamentablemente, la carrera de Kitt resultó saboteada, cuando emitió comentarios contra la guerra de Vietnam a la esposa del presidente L. B. Johnson. La primera dama no pudo contestar y rompió a llorar, lo cuál se convirtió en un posterior bloqueo al trabajo de la franca Kitt. Pasaron años antes de que volviera a trabajar con regularidad en los EUA y murió de cáncer en el 2008

disa dijo...
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Lobo dijo...

Gracias por tu interesante historia. Solo me gustaría informar que
“The Batman” de 1943 no era una serie Televisiva. Al igual que las primeras aventuras de Superman y Flash Gordon. Eran Seriales para cine. Semanalmente colocaban un nuevo episodio y el publico pagaba por verlo.

Anónimo dijo...

Los setentas años locos vi unos cuantos capítulos de las serie, después de leer los cómics escritos por Frank Miller (El Regreso Del Caballero Oscuro, Año uno entre lo mas sobresaliente), Alan Moore (The Killing Joke "La Broma asesina" para mi una de las mejores historias sobre el origen de Joker), Grant Morrison (Arkham Asylum), entre los mas destacados para mi claro esta y muchos otros, estoy hablando de la decada de los 90´s, cuando lo mas grato era salir del colegio y buscar cómics, para poder pasar el rato. La serie es mas bien una sátira una comedia, con un batman que no importaba contra quien combatiera siempre le dejaban pistas o notas que habria que ser retrasado para no verlas y de paso el señor de la noche corriendo de un lado otro sin importar la hora y anunciándose mas que modelo llegando a lo ridículo, pero en fin supongo que era la época, y el clásico factor comercial "mientras se venda no importa la calidad", pero en fin eran los setentas.

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