lunes, 5 de octubre de 2009

Takashi Miike: El prolífico y bizarro director japonés.

Takashi Miike nació el 24 de agosto de 1960, en Yao, Osaka, Japón. Durante su adolescencia, Miike se mostraba más interesado en las motocicletas, jugar pachinko (un juego similar al pinball), y escuchar música rock, que en estudiar. Luego de terminar el colegio, se matriculó en la escuela de cine del director Shohei Imamura ubicada en Yokohama, la cual hoy es conocida como Japan Academy of Moving Images, no por su interés en convertirse en un director, sino que por su deseo de evitar cualquier tipo de trabajo. Luego de terminar sus estudios, los cuales jamás tomó demasiado en serio, Miike pasó casi una década trabajando en diversos dramas televisivos, y en algunos largometrajes como asistente de directores como Toshio Masuda, Hideo Onchi, Kazuo Kuroki, y el mismo Imamura en “Zegen” (1981) y “Black Rain” (1989), en la cual además tuvo un pequeño rol como actor.

A principios de los noventa, la creciente demanda de largometrajes pensados para ser lanzados directamente al formato casero, los cuales en Japón pertenecen a la industria conocida como “V-cinema”, le dió la oportunidad a Miike para debutar como director con la comedia, “Eyecatch Junction” (1991), la cual filmó de manera casi simultánea con la cinta de acción, “Lady Hunter” (1991). Miike continuó trabajando casi exclusivamente en dicha industria durante los siguientes cinco años, realizando mayormente comedias y cintas de artes marciales, aunque gradualmente comenzó a especializarse en el género que estaba dominando el V-cinema: los films de yakuza. Serían precisamente las cintas que componen la trilogía de “Bodyguard Kiba”, la primeras del director en entrar de lleno en el cine de yakuzas. Los primeros films de Miike en ser lanzados en las salas de cine serían, “The Third Gangster” (1995) y “Shinjuku Triad Society” (1995), aunque la primera originalmente fue realizada para ser lanzada directamente a video.


“Shinjuku Triad Society” es comunmente considerada como la primera en mostrar el estilo tan particular de Takashi Miike. Aunque muchos de los temas que comenzarían a poblar el cine del director ya había sido presentados en la cinta “Shinjuku Outlaw” (1994), “Shinjuku Triad Society” vino a reforzar los intereses de Miike. El film, que contó con la participación del actor y director Sabu, relata como un policia descendiente de chinos y japoneses, debe perseguir a un peligroso criminal por las calles del distrito de Shinjuku, al mismo tiempo que debe luchar con sus raices, las cuales ha debido ocultar con el fin de tener éxito en la sociedad japonesa. La cinta contiene todos los temas que posteriormente dominarian el cine de Miike: seres humanos que se sienten ajenos a la sociedad en la que están inmersos, y cuyo único deseo es encontrar un lugar donde logren ser aceptados, aún sabiendo que dicho lugar no es más que una fantasía nostálgica. Es la soledad y la tristeza que experimentan los personajes que habitan en los films de Miike, lo que finalmente desata la violencia, una violencia que resulta ser omnipresente en “Shinjuku Triad Society”.

Esta cinta sería la primera parte de una trilogía no oficial, cuyas entradas se centrarían en el tema de la falta de pertenencia. “Shinjuku Triad Society”, “Rainy Dog” (1997), y “Ley Lines” (1999), formarían lo que se podría considerar como el esqueleto de la base temática de los trabajos del director. Precisamente, “Rainy Dog” y “Ley Lines” son consideradas dentro de los trabajos más sólidos del director. Ambas producciones no hacen más que demostrar la capacidad que tiene Miike para realizar cintas desgarradoras y emotivas, algo que suele olvidarse ya que por lo general suelen recordarse los trabajos más rupturistas del director. Esta emotividad también puede ser encontrada en el film, “The Bird People in China” (1998), el cual se centra en un joven trabajador japonés que es enviado a investigar un depósito de jade ubicado en una remota región de China. A medida que progresa esta comedia, gradualmente comenzará a adquirir ciertas tonalidades fantásticas, cuando el trabajador se pierda camino al depósito, llegando a una villa donde las mujeres les enseñan a los niños a volar.

“The Bird People in China” se presentaría como un punto de inflexión en la carrera de Miike, quien aún era visto como un director habitual del V-cinema y sus cintas de yakuzas. El hecho de que con un escaso presupuesto, fuera capaz de viajar al corazón de China y volver al poco tiempo después con un film de la calidad y la belleza de “The Bird People in China”, logró cambiar la percepción que la industria cinematográfica japonesa tenía del director. Además de “Rainy Dog”, solo dos cintas del director serían lanzadas en las salas de cine antes de “The Bird People in China”. Una de esas sería la adaptación del manga, “Fudoh: The New Generation” (1996), la cual en un principio no estaba pensada para ser estrenada en el cine. Sería el productor del film, quien impresionado por una exhibición previa, decidió que la película merecía ser exhibida en las salas del cine. Esta sería una decisión bastante apropiada, pensando que “Fudoh” fue el primer trabajo de Miike que sería visto por audiencias extranjeras. La historia de un estudiante que lidera una pandilla de jóvenes asesinos, los cuales se ven envueltos en una disputa con el padre yakuza del joven, se paseó con éxito por diversos festivales, ganándose incluso un espacio en la lista de las mejores películas de 1997 de la revista Time.

La otra cinta que lograría ser lanzada en las salas de cine sería, “Young Thugs: Innocent Blood” (1997), la cual también tendría como protagonistas a un grupo de violentos estudiantes. Este film es una secuela de “Boys Be Ambitious” (1996), del director Kazuyuki Izutsu, siendo la única ocasión en la carrera de Miike en la que él filmaría la secuela de una cinta de otro director. De todas formas, esta película perfectamente podría haber sido considerada como la secuela de otro de los films de Miike, “The Way to Fight” (1996). Ambas cintas están ambientadas en Osaka durante los setenta, y presentan a un grupo de adolescentes cuya lucha no es más que un acto de rebeldía en contra de la adultez. Esta escenario no deja de tener un significado especial, ya que Miike vivió su adolescencia en Osaka durante los setenta. Al mismo tiempo, ambas cintas exudan nostalgia la que camufla la violencia al punto que la convierte en una suerte de celebración de la juventud, en vez de presentarla de manera negativa.

Esta nostalgia por la niñez es otro de los grandes temas que cruza el trabajo de Miike. De la misma forma en que “Shinjuku Triad Society”, “Rainy Dog”, y “Ley Lines” pueden ser consideradas como la trilogía del “desarraigo”, el tríptico de cintas ambientadas en Osaka puede ser considerada como la trilogía de la “nostalgía”. La tercera entrada en este tríptico es, “Young Thugs: Nostalgia” (1998). En esta ocasión, la historia se centra en la infancia del protagonista de la anterior entrada en la trilogía. Pese a que la cinta se centra en la descripción del crecimiento del protagonista en un hogar quebrado, con un padre que prefiere apostar, beber, y dormir alrededor de strippers antes que pasar tiempo con su servil esposa, Miike se las arregló para construir un relato carente de todo sentimentalisto, donde intenta explorar la mentalidad de un pequeño niño desde un punto de vista más propio de una comedia, lo que no deja de resultar interesante. Además sirvió para demostrar la capacidad del director a la hora de dirigir a niños actores, talento que ya había puesto a prueba en “Rainy Dog” y “The Bird People in China”.

Ya a fines de los noventa, Miike se lanzó a dirigir dos miniseries para la televisión japonesa. La primera sería emitida a principios de 1999, y se titularía “Natural girl Mann”. Dicha serie seguiría las aventuras de una estudiante del distrito de Shibuya ubicado en Tokyo, el cual es el sitio de elección de la población adolescente de la capital japonesa. Dicha miniserie estaría constituida por tres episodios de larga duración, y bien podría ser descrita como una mezcla entre “Buffy the Vampire Slayer” (1997-2003) y “West Side Story” (1961). La historia se centra en una muchacha con superpoderes llamada Mann, la cual se encuentra en medio de un batalla entre dos pandillas de estudiantes. Posteriormente se filmarían dos nuevos episodios, los cuales además de contar con un nuevo elenco, presentaba una fórmula aún más cercana a “Buffy the Vampire Slayer”, donde Mann al enfrentarse a un grupo de vampiros, terminaba enamorándose de uno de ellos. La segunda miniserie sería emitida durante el 2000, y resultó ser un proyecto bastante más ambicioso. Se trató de una adaptación de seis horas del violento manga de Eiji Otsuka, “MDP-Psycho”. Sería el mismo Miike el encargado de escribir el complejo guión de esta visualmente atrayente miniserie con toque surrealistas.

Para el tiempo en que la serie fue emitida, Takashi Miike comenzaba rápidamente a ganar cierta notoriedad fuera de Japón. La selección de las cintas “Dead or Alive” (1999), “Ley Lines”, y “Audition” (1999), en el festival de cine de Rotterdam del 2000, significó un gran triunfo para el director. El éxito en particular de “Audition”, fue el gran detonante del despegue de la carrera internacional del director, al punto que la cinta logró recaudar más dinero en los Estados Unidos que en Japón. Este film además sirvió para abrirle paso a un gran número de cintas de horror japonesas, las cuales posteriormente serían adaptadas por la industria hollywoodense. El final de “Audition” sería el gran responsable de la reputación de provocador que ostenta en la actualidad Miike. Eso quedarían aún más en evidencia con el film, “Visitor Q” (2001), el cual es una exagerada visión de una familia disfuncional, donde es posible ver conductas incestuosas, necrofília, bulling, y uso de drogas, entre otras cosas.

En la violenta “Ichi The Killer” (2001) por otro lado, a los ojos de muchos espectadores, Miike había llevado demasiado lejos la violencia sexual sufrida por los personajes femeninos de la cinta. Más allá de la controversia que provocó esta cinta, el objetivo de Miike era realizar un discurso acerca de como las imágenes violentas interactuan con el espectador. Pese a las opiniones acerca de su trabajo, el director continuó plasmando ideas diversas e interesantes, dando como resultado cintas como: “Dead or Alive: Final” (2002); el musical “The Happiness of the Katakuris” (2001); la cinta de gangster de tres horas de duración, “Agitator” (2001); el drama de época, “Sabu” (2002); y un remake de un film de Kinji Fukasaku titulado, “Graveyard of Honor” (2002). En esta última cinta, si bien Miike actualiza el escenario visto en el film de Fukasaku, trasladándolo a las décadas del ochenta y el noventa, manteniene la idea de que el protagonista es un mero producto del caos y la inseguridad existente en la sociedad en la que está inmerso, por lo que no es más que el símbolo de una nación aproblemada.


En el 2003, una de sus cintas sería seleccionada para participar en el Festival de Cannes. Esta sería “Gozu” (2003), un relato surrealista acerca de un joven yakuza cuya búsqueda del lider de su pandilla lo terminará guiando a los oscuros dominios de su propia mente. Dicho film sería descrito por los críticos como una mezcla entre el cine de David Lynch y los Monty Python. Por otro lado, la cinta de horror “One Missed Call” (2004), sería exhibida en el Festival de Cine de Berlin. Si bien el film pasó desapercibido para los críticos, si entusiasmó a muchos de los espectadores que estaban ansiosos por descubrir nuevas producciones en la línea de “Ringu” (1998), del director Hideo Nakata. Ese mismo año, Miike también trabajaría en la cinta de antologías, “Three Extremes” (2004); en la comedia que nació como homenaje a personajes como Ultraman titulada, “Zebraman” (2004); y en el remake del film “Hitokiri” (1969), del director Hideo Gosha, el cual se titularía “Izo” (2004).

Durante los últimos cinco años, Takashi Miike ha continuado filmando cintas a un ritmo acelerado, experimentando con distintos géneros cinematográficos. Debido a esto nacieron películas como la fantástica “The Great Yokai War” (2005); el drama “Big Bang Love, Juvenile A” (2006); el western “Sukiyaki Western Django” (2007), el cual contó con la participación de Quentin Tarantino; y la violenta adaptación del manga de Hiroshi Takashi, “Crows Zero” (2007), la cual cuenta con una secuela titulada, “Crows Zero 2“ (2009). Además, el 2005 Miike fue invitado a participar en la serie de televisión norteamericana, “Masters of Horror”, donde su capítulo “Imprint”, resultó ser el más controversial de la primera temporada, al punto que terminó siendo censurado. Takashi Miike es un director incansable que constantemente esta involucrándose en nuevos proyectos, al punto que hasta hace algunos años era capaz de filmar seis películas al año. Sus trabajos más allá de provocar controversias, presentan un sello único que ha terminado forjando la reputación de Miike como uno de los directores más interesantes de la actualidad. El solo hecho de que él aún se las arregle para sorprender y impactar a los espectadores cada vez más desensibilizados por las grandes dosis de violencia que se ven a diario en los medios de comunicación, es suficiente razón para apreciar el trabajo de Miike e intentar conocer más de su peculiar obra.




por Fantomas.

1 comentario:

Don_fofo - Cinediondo dijo...

EL GENIO del cine actual, que maravilla este hombre por dios, hace lo que quiere y con maestría, no hay nada mejor que un artista haciendo su arte sin ningún tipo de limites ni censuras, cine bizarro y 100% honesto.

Hace pocos días se estreno en el Stiges su última locura sobre superhéroes estilo animé “Yatterman”.

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