domingo, 1 de noviembre de 2009

Maestros de la Animación: John Randolph Bray y Raoul Barré, dos de los pioneros en el mundo de la animación.

John Randolph Bray, nació el 25 de agosto de 1879, en Adison, un pequeño poblado campestre ubicado Michigan. A los veinte años, tras pasar sin éxito por la universidad, Bray consiguió un empleo como ilustrador en el periódico Detroit Evening News. Una de sus asignaciones, la cual consistía en reconstruir sensacionales accidentes mediante el estudio de cadáveres, le dejó claro que lo suyo no era el periodismo. En 1903, el Brooklyn Daily Eagle le ofreció un trabajo gerencial en la empresa, en el cual permanecería poco tiempo. Poco después de contraer matrimonio con la inmigrante alemana Margaret Till, Bray tomaría la decisión de comenzar a trabajar de manera independiente. Margaret cumpliría a cabalidad con el dicho que dice que “detrás de gran hombre, existe una gran mujer”. Ella pronto se convertiría en una pieza importante en la carrera de Bray, cuando él comenzó a interesarse en el mundo del cine. Su apoyo le dió a Bray la independencia necesaria para establecerse como uno de los mejores ilustradores y humoristas gráficos de Nueva York.

En febrero de 1907, Bray debutó con la tira cómica, “The Teddy Bears”, el primero de una serie de exitosos trabajos. Alrededor de 1910, Bray comenzó a experimentar algunas técnicas que le permitieran animar algunas de las ilustraciones que había realizado. Obviamente, al no tener idea alguna acerca del proceso mediante el cual se podía animar una serie de fotografías, sus primeros intentos terminaron fracasando. Luego de varios intentos, Bray llegó a la conclusión que debía dibujar alrededor de 112.000 ilustraciones si es que quería completar la cinta que tenía en mente. Tras varios experimentos, Bray consiguió realizar un film, que si bien estaba lejos de ser perfecto, era un indicador de que sus esfuerzos estaban bien encaminados. Esta cinta, titulada “The Artist´s Dream”, se cree que fue terminada en 1911, pero sería estrenada en 1913. La animación de “The Artist´s Dream” presentaba una técnica que facilitaba el proceso de animación: gracias a su experiencia en el periodismo, Bray pensó que lo mejor era imprimir los escenarios en distintas hojas, dejando un espacio en el centro para insertar los personajes que posteriormente serían animados. De esta forma, se evitaba el tedioso proceso de tener que dibujar los escenarios en cada una de las células que conformarían el film.

Bray no tardó en patentar el proceso que utilizó durante la realización de “The Artist´s Dream”, patente que además especificaba la manera en como debían ser fotografiadas cada una de las ilustraciones, y la técnica utilizada para manipular la velocidad de la animación. Gracias a esto, Bray forjó una gran fortuna durante el periodo que sus patentes y licencias estuvieron vigentes (entre 1914-32). Convencido de la efectividad de su nueva técnica, Bray reunió a un grupo de artistas los cuales le ayudarían a realizar su segunda animación titulada, “Colonel Heeza Liar in Africa” (1914), la cual sería la primera de una exitosa serie. Dicha cinta, es reconocida como el primer film de animación en ser distribuido de manera comercial. En diciembre de 1914, Bray con un capital de $10.000 dólares conformó los Bray Studios, donde su primera preocupación sería reclutar y entrenar artístas que pudieran trabajar en sus cintas. El primero de esos artistas sería Earl Hund, un joven caricaturista que en 1915 comenzaría a trabajar en su propia serie titulada, “Bobby Humps”.

De hecho sería Hund quien patentaría el uso de celuloide en el proceso de animación, definiendo en gran medida la técnica de la animación moderna. Como Hund y Bray se conocieron, sigue siendo un misterio. Hund había trabajado como caricaturista en el Chicago Journal desde 1904, y su trabajo fue reproducido en algunas ocasiones por el New York Herald, donde probablemente Bray tuvo la oportunidad de verlo. Aunque eventualmente la patente de Hund sería más importante que la de Bray, el caricaturista mantuvo su rol de empleado del estudio, mientras que Bray nunca haría público el rol fundamental que tenía su compañero dentro de la empresa. Para 1916, luego de adoptar el proceso desarrollado por Hund, Bray monopolizó las patentes referentes al proceso de animación. Cuando Estados Unidos se involucró en la Primera Guerra Mundial en 1917, el ejército le pidió a los estudios Bray la realización de algunas cintas que ayudaran a entrenar a los soldados. Estas películas mostraban el funcionamiento de diversas armas, además de explicar diversas habilidades militares.

Bray además tiene la distinción de haber producido el primer film animado a color. Muchas personas habían coloreado a mano algunas cintas incoloras, pero “The Debut of Thomas Cat” (1920), sería la primera película filmada integramente a color. Aunque obviamente esta era una innovación significativa, el rollo de cinta era demasiado costoso y se rayaba con facilidad, por lo que Bray no continuaría explotando este nuevo proceso. En 1924, “Colonel Heeza Liar´s Romance”, sería el último corto de la serie que había comenzado diez años antes. Solo tres años después, Bray cerraría abruptamente sus estudios y abandonaría para siempre la animación. Él nunca tuvo la oportunidad de realizar una cinta con sonido, debido a que esta innovación llegaría un año después de su retiro. Durante el resto de su vida, Bray se dedicaría a aprovechar la gran cantidad de tiempo libre del cual disponia.

En general muy poca gente conoce la obra de Bray, en gran medida debido a que él no supo sacarle provecho a la ventaja técnica que tenía. Pese a que Bray creó la Paramount-Bray Pictograph, una revista semanal que mezclaba noticias con caricaturas, y realizó la serie “Out of the Inkwell”, la cual fue desarrollada por los hermanos Fleischers, no era un gran artista. Aunque Bray creó la base del proceso de animación, otros lo copiaron y supieron sacarle mucho mejor provecho que el empresario. Incluso algunos de los animadores que trabajaron para él, terminaron realizando un mejor trabajo en otros estudios: tanto Paul Terry como Walter Lantz, además de los hermanos Fleischer, trabajaron en sus inicios al interior de los estudios Bray. Aunque Bray no poseía la misma habilidad para relatar una historia que Walt Disney, algo que queda evidenciado en el hecho de que ninguna de sus series logró sobrepasar los diez episodios, fue una pieza más que fundamental en la creación del proceso de animación, y por lo tanto uno de los motores del desarrollo de la industría de la animación como la conocemos ahora.



Raoul Barré nació el 29 de enero de 1874, en Montreal, Canadá. Él estudió arte en la École des Beaux-Arts en Paris, y en 1891 comenzaría a trabajar como caricaturista político, trabajo que le daría cierta notoriedad. A su regreso a Canadá en 1898, él comenzaría a escribir la tira cómica “French Canadian”. En 1903, Barré se mudó a Nueva York, donde algunos años después tuvo la oportunidad de ver un film que lo inspiró a ingresar a la industria cinematográfica. Fue así como ingresó a los Edison Studios para poder realizar sus propias cintas animadas. En aque lugar conocería a Bill Nolan, un productor de cortos de acción con actores reales, quien se convertiría en su socio artístico y comercial. Al igual que Bray, tanto Barré como Nolan tendrían una gran importancia para el desarrollo del proceso de animación moderno.

Varios animadores habían ideado distintos métodos para mantener sus dibujos alineados, pero ninguno de ellos había funcionado muy bien. La solución propuesta por Barré y Nolan consistió en realizar dos agujeros en la parte inferior de cada una de las hojas, para así ubicarlas en dos ganchos pegados a la mesa de animación. Este sistema, el cual fue mejorado con los años, sigue siendo utilizado por algunos animadores en la actualidad. Sin embargo, en aquella época presentó algunos problemas que no pudieron ser solucionados. Debido a eso, en 1920 este sistema sería reemplazado por el proceso desarrollado por Earl Hund. Además, Barré y Nolan formarían en 1914 el que sería el primer estudio dedicado plenamente a la animación, el cual sería llamado; Barré-Nolan Studio. Su primer trabajo comercial sería la cinta, “The Animated Grouch Chaser” (1915). Esta se convertiría en una serie con una duración de apróximadamente catorce minutos de duración, la cual presentaba pequeños gags que bien funcionaban por separado, o podían conformar una historia. Dicha serie era extremadamente experimental, y en la actualidad es bastante difícil dar con ella.

Ese mismo año, William Randolph Hearst abriría el International Film Services, su propio estudio de animación, el cual sería dirigido por Gregory La Cava, quien trabajó en el estudio de Barré y Nolan por un tiempo. Nolan tomaría la decisión de seguir a La Cava, pero terminaría asignándole un montón de trabajos a Barré, como por ejemplo la serie “Phables”. Esta consistía en pequeños relatos morales para los tiempos modernos. Por ejemplo, “Cooks vs. Cooks: The Phable of Olaf and Louis” (1916), relataba la historia de un cocinero y un chef quienes competían por respeto; mientras que “The Phable of a Busted Romance” (1916), hacia hincapié en la bondad humana. Probablemente estas animaciones serían consideradas como demasiados inocentes en la actualidad, pero en aquella época gozaron de bastante éxito.

Otro de los trabajos más recordados de Barré es la serie “Mutt & Jeff”, la cual se basó en la tira cómica creada por Bud Fisher. Aunque la serie tuvo éxito, no presentaba la misma calidad de “The Animated Grouch Chaser”. Pese a ganar bastante dinero con esta nueva serie, Barré se terminó hartando de la industría, en gran medida debido a la mala relación que tenía con sus colegas, en especial con el productor Charles Burns, que al parecer comenzó a robarle parte del dinero de las ganancias. Barré se retiró de la animación en 1919, tras lo cual se asentó en su hogar ubicado en Glen Cove, Long Island, lugar donde comenzaría a vender algunas de sus pinturas, además de realizar algunos afiches comerciales. En 1925, Barré volvería al mundo de la animación, aunque evitaría cualquier tipo de responsabilidad financiera que pudiera alejarlo nuevamente del medio. El conseguiría un empleo como “animador invitado” en la Pat Sullivan Productions, donde trabajaría en la serie de “Felix the Cat”. Desde 1925 a 1927, Barré trabajaría en dicha serie, que según los entendidos terminó siendo el trabajó más sólido del animador. En 1927, Barré retornaría a Montreal donde formaría su propia escuela de arte, en la cual trabajaría hasta su fallecimiento en 1932. Al igual que Bray, Raoul Barré sería una de las piezas fundamentales dentro del desarrollo de la animación y su industría como la conocemos ahora, pese a que sus trabajos como animadores no resultaron ser tremendamente relevantes.



por Fantomas.

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