martes, 27 de abril de 2010

Especial: Proyectos que la Disney pudo haber realizado (Periodo comprendido entre 1928-1949).

Entre 1930 y 1950, Walt Disney y su estudio tuvo que cancelar una serie de proyectos debido diversos problemas que afectaron la labor del estudio. Mientras que a principios de los treinta, Disney tuvo que lidiar con la fuga de talentos de su estudio (entre los que se encontraba Ub Iwerks), en 1934 el estudio estaba enfrentando algunos problemas económicos. El costo promedio de los cortos producidos por Disney en aquel entonces era de $13.500 dólares, y las ganancias que estos producían apenas alcanzaban para mantener el estudio en pie. Cuando Disney comenzó a realizar cortos a color, el costo promedio por corto se elevó a $27.500 dólares, lo que eventualmente le significó perdidas a Walt. Aunque el estudio se supo sobreponer a los problemas en gran medida gracias a la popularidad de Mickey Mouse, y al éxito de “Snow White and the Seven Dwarfs” (1937), el primer largometraje animado estrenado en los Estados Unidos. Sin embargo la tranquilidad no duraría demasiado; para 1938 la popularidad de Mickey comenzó a mermar y la exitosa serie “Silly Symphonies” comenzaba a llegar a su fin. Confiado en que repetiría el éxito de “Snow White and the Seven Dwarfs”, Disney conformaría un plan maestro que tenía por objetivo producir de dos a cuatro largometrajes animados por año. Pronto se daría cuenta que se había dejado llevar por su ingenuidad.

Disney gastó todas las ganancias generadas por “Snow White and the Seven Dwarfs” en la producción de “Pinocchio” (1940), “Fantasia” (1940) y “Bambi” (1942), y en la construcción de su nuevo estudio. Lamentablemente, “Pinocchio” y “Fantasia” resultaron ser un fracaso de taquilla, lo que dejó a Disney en una delicada situación económica, al punto que los bancos comenzaron a limitar los préstamos que podían otorgarle al empresario de la animación. Debido a esto, Walt comenzó a manejar su estudio como si fuese una fábrica, lo que rompió con la camaradería reinante en el lugar. Para colmo, Disney nunca había establecido una estructura salarial bien definida, razón por la cual en algunas ocasiones se daba el lujo de privar a los animadores de aumentos de sueldo o el pago de horas extra. Las nuevas exigencias laborales al interior del estudio y los bajos salarios, llevaron a que los trabajadores del estudio formaran un sindicato: la Federación de Caricaturistas Cinematográficos. Aunque la relación entre Walt y el sindicato fue en principio amena, Disney como buen empresario, no sentía más que desprecio por los sindicatos. Cuando el estudio comenzó a perder dinero, Disney tuvo que despedir a dos docenas de empleados para mantener la empresa a flote; como era de esperarse, él escogería en su mayoría a integrantes del sindicato.

El sindicato reaccionó de inmediato. El 26 de marzo de 1941, los empleados de los estudios Disney decidieron irse a huelga con la intención de negociar sus contratos. La respuesta de Walt fue bastante imprudente; despidió a Art Babbitt debido a su participación como presidente del sindicato. El 28 de marzo, 300 empleados (entre los que estaba Babbitt) se ubicaron fuera del estudio como forma de protesta. El conflicto empeoró aún más cuando Walt comenzó a afirmar que la huelga estaba liderada por comunistas, lo que irritó aún más a los trabajadores. El estudio se vio forzado a cerrar sus puertas durante todo el conflicto. El 28 de julio de ese año, la huelga terminó tras formarse un acuerdo entre las partes. Desde este punto, el sindicato comenzaría a ser escuchado al interior de los estudios Disney, cambiando para siempre los derechos de los animadores. Durante los años siguientes, el estudio seguiría teniendo problemas económicos llegando a deber en 1948 más de cuatro millones de dólares. Recién a principios de los cincuenta, el estudio comenzaría a gozar de cierta estabilidad económica. Teniendo una idea de los problemas que tuvo que enfrentar Walt Disney durante sus tumultuosos inicios, procederemos a revisar algunos de los proyectos que se quedaron en el tintero.

- “The Good Samaritan” (1934): Pluto rescata a un cachorro que destroza una casa. Clyde Geronimi había sido contratado para dirigir el corto, y Ollie Johnston, Ward Kimball, y John Lounsbery se habían encargado de animar algunas escenas. Se habían gastado $5.554 dólares en el corto antes de que fuera suspendida su producción. En 1944, el proyecto fue oficialmente abandonado.

- "Mickey’s Sea Monster" (1935): La idea que ubicaba a Mickey, Donald, y Goofy intentando cazar a una serpiente marina lamentablemente jamás fue realizada.

- “The Emperor´s New Clothes” (1936): Ted Sears había desarrollado este corto como parte de la serie “Silly Symphonies”. Sin embargo la idea fue desechada por carecer de consistencia. Posteriormente se pensó en producir el corto utilizando a Mickey, Donald y Goofy como sus protagonistas, pero la idea no dio frutos.

- “Japanese Symphony” (1936): Bianca Majolie desarrollaría este corto para la serie “Silly Simphonies”, el cual era acerca de una luciérnaga que se enamora de una polilla y la salva de un murciélago que la ataca en un jardín japonés. La idea de una sinfonía japonesa permanecería durante mucho tiempo en la mente de Walt; incluso se pensó en narrar las aventuras de una niña japonesa que persigue a una mariposa. Sin embargo, una vez que Japón se involucró en la Segunda Guerra Mundial la idea fue desechada.

- “Mickey´s Bakery” (1936): Mickey, Donald, y Goofy intentan hornear un pastel gigante para una fiesta de la alta sociedad. La idea fue considerada en múltiples ocasiones pero fue desechada definitivamente en 1940.

- “Snow Babies” (1936): Walt Kelly había diseñado una serie de personajes con el fin de utilizarlos en un corto de las “Silly Symphonies”, el cual iba a funcionar como secuela del corto “Water Babies” (1935). La idea fue desechada en 1939 cuando la serie fue cancelada. Eventualmente Rudy Ising dirigiría una seudo-secuela títulada “Merbabies” (1938).

- “Sunken Treasure” (1936): Mickey, Donald y Goofy se ven enfrentados a un grupo de esqueletos de piratas y al Rey Neptuno mientras se encuentran buceando en busca de oro submarino. En 1937, se trabajó una idea similar bajo el título de “Davy Jones´s Locker”, la cual sólo tenía a Mickey como protagonista. “Pearl Divers” fue otro de los títulos que tuvo uno de los borradores de la idea, que esta vez presentaba a Mickey y Donald como protagonistas. Finalmente el corto jamás fue realizado.

- “The Three Bears” (1936): Homer Brightman desarrolló este corto perteneciente a las “Silly Symphonies” como un posible vehículo para Shirley Temple. Siempre se pensó que la colaboración entre Disney y Temple sería inevitable, sin embargo esto nunca pasó.

- “Mickey´s Follies” (1937): Era un corto que pretendía juntar a Mickey con algunos personajes de las “Silly Symphonies”. Lamentablemente, los guionistas consideraban que era imposible desarrollar una idea tan ambiciosa en un corto de siete minutos. Aparentemente, la mayoría de las ideas gestadas durante el desarrollo de este corto fueron utilizadas al segmento “Dance of the Hours” de la cinta “Fantasia”.

- “Donald Munchausen” (1938): Carl Barks creó una historia en la cual Donald le relata a sus sobrinos como luchó contra unos dinosaurios en África. Pese a que se realizaron algunos bosquejos, el corto no fue llevado a cabo.

- “Mickey´s Toothache” (1938): Era la representación de una pesadilla experimentada por Mickey debido a la exposición a gas de la risa. La idea fue rápidamente olvidada.

- “20,000 Leagues Under the Sea” (1938): El corto presentaba a Mickey como el Capitán Nemo. La noción de que Disney haya querido adaptar la novela de Julio Verne ya en la década del treinta, resulta interesante considerando el hecho de que en 1954 Disney produciría una adaptación de la novela con actores reales.


- “Jabberwocky” (1939): El poema escrito por Lewis Carroll también sería considerado por los creativos del estudio como parte de las “Silly Symphonies”. Sin embargo, la idea sería desechada privilegiando proyectos más comerciales.

- “Morgan´s Ghost” (1939): Dick Creedon y Al Perkins desarrollaron esta historia la cual era una suerte de adaptación de la novela “La Isla del Tesoro”, de Robert Louis Stevenson (precisamente la adaptación de esta novela se convertiría en el primer largometraje con actores reales de la Disney). La historia involucraba a Mickey, Donald, Goofy, y Pegleg Pete, y posteriormente sería utilizada por Bob Karp en los “Donald Duck Comics” bajo el nombre de “Donald Duck Finds Pirate Gold”.

- “Penelope and the 12 Months” (1940): Joe Grant y Dick Huemer desarrollaron una historia acerca de una pequeña niña que viaja a través del tiempo gracias a la ayuda del reloj mágico de su abuelo. Walt pensó que la historia no funcionaría, pero de todas formas Mary Blair realizaría unas hermosas pinturas conceptuales para el corto.

- “Hootsie the Owl” (1940): Al Hurter desarrollaría un concepto acerca de un extraño búho que duerme durante las noches y despierta durante el día. Walt pensó que la idea era llamativa, y se realizaron una serie de interesantes bosquejos mientras se consideraba la posibilidad de producir el corto. Sin embargo, este nunca llegó a realizarse.

- “Don Quixote” (1940): La adaptación de la novela de Cervantes estaba llamado a ser uno de los grandes proyectos artísticos de la Disney. Walt quería que el corto fuera animado de la forma más realista posible, pero al mismo tiempo quería dejar un espacio para imágenes más surrealistas. En 1941 la idea fue abandonada y sólo en 1951 el concepto revivió, sólo que en esa ocasión se pensó en realizar un corto lo más simple posible, muy en el estilo de las producciones animadas de la UPA, lo que provocó que el proyecto terminara siendo desechado.


- “The Hound of Florence/Inspector Bones” (1941): “The Hound of Florence” era una novela del escritor Felix Salten (el autor de “Bambi”) acerca de un detective que se transformaba en un perro. La idea de un perro detective aparentemente inspiró la creación del Inspector Bones, el cual era una parodia directa de las cintas de Sherlock Holmes protagonizadas por Basil Rathbone durante los cuarenta. Finalmente ninguna de estas ideas sería plasmada, aunque algunos conceptos serían utilizados en el largometraje animado de la Disney, “The Great Mouse Detective” (1986).

- “Gremlins” (1942): Este es uno de los proyectos fallidos más legendarios de la Disney debido a que se trataba de la adaptación de una historia no publicada del Teniente de la RAF, Roald Dahl. Pese a lo prometedor del proyecto, por algún extraño motivo este nunca sería realizado.

- “Lorenzo the Magnificent” (1943): Este corto estaba llamado a ser una obra musical surrealista acerca de un gato persa cuya cola tiene vida propia. El corto no sería realizado, pero la idea jamás sería olvidada al interior del estudio. Por este motivo, el 2004 Mike Gabriel dirigiría un corto llamado “Lorenzo”.

- “Ajax the Stool Pigeon” (1943): La historia de una paloma mensajera que sufre acrofobia la cual debe batallar con otros pájaros en su camino a entregar un importante mensaje, se presentaba como un proyecto prometedor. Sin embargo, terminó siendo dejado en el olvido.

- “Square World” (1943): Joe Grant y Dick Huemer desarrollaron un concepto en el cual un gobernante con forma de cuadrado intenta que todo a su alrededor tenga forma de cuadrado. La animación era más bien minimalista así que el proyecto terminó siendo archivado.


- “Tales of Hans Christian Andersen” (1943): En 1943 se abandonó el ambicioso proyecto que pretendía adaptar los cuentos de Hans Christian Andersen. Disney pretendía co-producir la cinta junto a Samuel Goldwyn, quien también quería realizar un film acerca de la obra de Andersen. Se pensó por un momento en realizar una cinta que mezclara escenas con actores reales, con algunos segmentos animados que representarían algunos de los cuentos del escritor. Los animadores y guionistas habían empezado a desarrollar varios de estos segmentos durante la década del treinta, muchos de los cuales se intentaron estrenar como cortos independientes (probablemente como parte de la serie “Silly Symphonies”). Entre estos se encontraban “The Emperor´s New Clothes”, “The Emperor´s Nightingale”, “Through the Picture Frame”, “The Little Fir Tree”, “The Steadfast Tin Soldier”, y “The Little Mermaid”. Más allá de los problemas financieros que enfrentó el estudio durante los cuarenta, a Walt le incomodaba el tono de estas historias. Todos los relatos de Andersen terminaban de manera casi trágica, razón por la cual finalmente Disney desechó la idea.

- “Chanticleer and Reynard” (1945): Durante más o menos una década en los estudios Disney estuvo rondando la idea de adaptar la obra “Chantecler” de Edmund Rostand, o “The Romance of Reynard” de Pierre de Saint-Cloud. Eventualmente decidieron fusionar las adaptaciones en un solo proyecto. Pese a que los animadores mostraron un real entusiasmo con la idea, el proyecto sería archivado en 1945. Sin embargo, esta no sería la última vez que se hablaría al respecto.

- “Cuban Carnival” (1945-1946): Walt pretendía realizar una nueva entrada en su serie de “producciones latinas” conformada por “Saludos Amigos” (1942) y “The Three Caballeros” (1944). Donald regresaría junto a Jose Carioca como protagonistas del largometraje. Supuestamente, Donald y Carioca competirían por el amor de una papagaya llamada Aurora. Pese a que ya se habían planeado los distintos segmentos que conformarían el film, finalmente el proyecto fue abandonado debido al fracaso comercial de “The Three Caballeros”.

- “On the Trail” (1946): Era un corto que pretendía exponer ciertos aspectos de la cultura norteamericana. Fue desarrollado por Retta Scott, quien además realizó una investigación acerca de los pueblos aborígenes norteamericanos. Finalmente Disney terminó favoreciendo proyectos más comerciales debido a que temía que el corto resultara ser demasiado experimental para el público promedio.

- “Hiawatha” (1946): Pese a que David Hand había dirigido un corto de la serie “Silly Symphonies” titulado “Little Hiawatha” (1937), Walt Disney quería realizar un film basado en el poema de Henry Wadsworth Longfellow. Aunque sus cercanos tenían algunas dudas con respecto al proyecto, el hermoso arte conceptual realizado por algunos de los artistas que desarrollaban la idea ayudó a que el proyecto fuera aprobado. Lamentablemente en ese momento el estudio no tenía el dinero suficiente para realizar el film, por lo que fue pospuesto indefinidamente. Eventualmente, Disney consideró que el proyecto presentaba una historia poco atractiva, y que probablemente se podía convertir en una nueva “Fantasia”. Finalmente el proyecto fue olvidado en 1949.

- “Share and Share Alike” (1946): Este corto, que estaba protagonizado por Donald y sus sobrinos quienes se peleaban por una manzana, aparentemente era una aberración. Aunque gran parte del corto fue animado (se gastaron alrededor de $26.000 dólares en el film), cuando este fue exhibido mucha gente del estudio pensó que era un desastre y que probablemente era uno de los peores cortos de la historia de la Disney, razón por la cual jamás fue terminado.

- “Destino” (1946): El fruto de la colaboración entre Disney y Salvador Dalí se convirtió en una leyenda con el paso de los años. Dalí estaba realmente entusiasmado con la idea de trabajar con Disney, con quien pretendía realizar un corto basado en la canción “Destino” de Armando Domínguez. Junto al animador John Hench, el artista trabajaría durante ocho meses entre 1945 y 1946. Sin embargo, el proyecto se enfrentó a una serie problemas que la dupla no pudo solucionar (principalmente económicos). Sólo se realizarían 18 segundos de animación. El 2003, los productores Roy Disney (sobrino de Walt) y Baker Bloodworth finalizarían el corto utilizando algunos de los bocetos y las instrucciones dejadas por Dalí. Este corto de siete minutos sería dirigido por Dominique Monfery.

* Estos últimos dibujos forman parte del arte conceptual realizado para "Tales of Hans Christian Andersen". El dibujo de "The Little Mermaid" sirvió como base al momento de diseñar a la protagonista del largometraje animado del mismo nombre producido por la Disney en 1989.







por Fantomas.

lunes, 12 de abril de 2010

Ava Gardner: De la granja al estrellato.

Ava Lavinia Gardner nació el 24 de diciembre de 1922, en Brogden, una pequeña comunidad agrícola ubicada en Carolina del Norte. Su padre, Jonas Bailey Gardner, era mitad irlandés y mitad indio Tuscarora. Cuando Ava nació, él era dueño de una granja de tabaco y algodón, la cual manejaba junto a su esposa Molly. Ava junto a sus dos hermanos y sus cuatro hermanas, tendría que ver como su padre perdía la granja a causa de la Gran Depresión de 1929. Cuando esto sucedió, su padre se vio obligado a trabajar en un aserradero mientras que su madre trabajaba como cocinera y ama de llaves de una pequeña escuela local. Ava tendría su primer contacto con la actuación en 1929, cuando participó en la obra “A Rose Dream”, la cual fue presentada en la escuela de Brogden. Durante su adolescencia, Gardner y su familia vivirían un tiempo en un pequeño pueblo del estado de Virginia, para luego retornar a Carolina del Norte. Lamentablemente, en 1935 su padre falleció a causa de una bronquitis. Durante su infancia y parte de su adolescencia, Gardner se caracterizaría por ser poco femenina, algo que se reflejaba en lo mucho que le gustaba andar descalza jugando en los campos con el resto de los niños. En general no tuvo una infancia demasiado feliz, ya que sumado a los problemas económicos que debió enfrentar su familia, tuvo que lidiar con las bromas de sus compañeros de colegio quienes su burlaban del mal estado de su ropa.

Desde que era una adolescente, Ava soñaba con ser una estrella de cine. Sin embargo, tras terminar el colegio optó por tomar unas clases para convertirse en secretaria. Cuando tenía 18 años, Gardner viajó a Nueva York para visitar a su hermana Beatrice. Fue ahí cuando posó para el marido de su hermana, el fotógrafo profesional Larry Tarr, quien estaba consciente de la belleza natural que poseía su cuñada. En 1941, una de las fotos que Tarr había tomado llamó la atención de Bernard “Barney” Duhan, quien trabajaba como busca talentos para la MGM. Luego de que su hermana realizara algunas gestiones, a Gardner se le dio la oportunidad de realizar una prueba de cámara para el jefe del estudio, Louis B. Mayer, quien tras verla supuestamente comentó: “Ella no puede actuar. Ella no sabe hablar. Ella es estupenda. Contrátenla”. Ese mismo año, Ava viajaría a Hollywood acompañada de Beatrice quien oficiaría de chaperona. Aunque su acento sureño era encantador, el estudio decidió que Gardner necesitaría a un entrenador vocal para atenuarlo. Al poco tiempo después, Ava comenzaría a aparecer en una variedad de cintas, en su gran mayoría serie B. La MGM contrató a la actriz quien debutaría en el film “Fancy Answers” (1941), por un periodo de siete años. Pese a su limitada habilidad actoral, era innegable que la cámara la adoraba y que su belleza lograba captar la atención de todos aquellos que la rodeaban.

En 1941, la mayor estrella del estudio, Mickey Rooney, cayó rendido ante la belleza de la actriz. Pese a que la pareja se veía algo ridícula junta (Gardner era más alta que Rooney), el actor no dio pie atrás en su intento de llevar a la cama y posteriormente contraer matrimonio con la joven debutante. Si bien Gardner no estaba enamorada de Rooney, se sintió tan halagada por la propuesta de matrimonio del actor que la pareja terminó contrayendo nupcias el 10 de enero de 1942, pese a la desaprobación de Louis B. Mayer. Una vez que la supuestamente feliz pareja apareció en la portada de la revista Photoplay, Rooney continuó viviendo como si fuese soltero, asistiendo a fiestas constantemente mientras que Gardner de tan solo 19 años, lloraba desconsolada en la soledad de su hogar. La pareja se divorciaría 17 meses después. Ahora que se encontraba libre, Gardner comenzó a concentrar sus esfuerzos por formar una carrera lejos de la sombra de Rooney. Fue así como comenzó a tomar pequeños roles en cintas mediocres como “Maisie Goes to Reno” (1944) y “She Went to the Races” (1945). La MGM le asignaría su primer rol protagónico en el film “Whistle Stop” (1946), pero lamentablemente no lograría impresionar demasiado a los espectadores. Tristemente para ella, con la excepción de unos pocos roles, sería su vida amorosa la que se adueñaría del interés del público.

Además de la tortuosa relación que mantendría con Rooney, Gardner también se involucraría durante un tiempo con el billonario Howard Hughes, con quien protagonizaría una bullada pelea que terminaría con Hughes inconsciente luego de que la actriz lo golpeara con un pesado candelabro. Pese a este episodio, los dos mantuvieron una relación de amistad por el resto de su vida. En 1945, Gardner contraería nuevamente matrimonio, esta vez con el músico Artie Shaw, el legendario “Rey del Swing”. La actriz fue la sexta esposa del músico, quien había mantenido relaciones con las también actrices Lana Turner, Doris Dowling y Evelyn Keyes. El matrimonio duró exactamente un año, en gran medida debido a que Shaw criticaba constantemente la falta de educación de Gardner. Él insistía en que la actriz leyera libros de su elección, que visitara a un psicoanalista, y era común que la insultara en público. Tras el divorcio en 1946, Gardner comenzaría a beber alcohol de manera frecuente. Sin embargo, ese mismo año la actriz participaría en un proyecto que le permitiría abandonar los films mediocres en favor de producciones que la terminarían guiando al estrellato.

La MGM decidió enviar a préstamo a la actriz a la Universal para que esta protagonizara junto a Burt Lancaster la cinta “The Killers” (1946), la cual era una adaptación de una novela de Ernest Hemingway. Su papel en dicho film le permitió encantar al público masculino que cayó rendido a sus pies, al mismo tiempo que las mujeres comenzaron a verla como un modelo a seguir. Ahora que se había convertido en una estrella, pudo interpretar al interés amoroso de Clark Gable en el film “The Hucksters” (1947), a una diosa en “One Touch of Venus” (1948), y a la exquisita Julie LaVerne en el musical “Show Boat” (1951). A principios de los cincuenta, su vida amorosa nuevamente captaría la atención de la prensa y el público en general. Gardner había encontrado al amor de su vida en el cantante y actor Frank Sinatra, quien cuando conoció a la actriz, estaba en el punto más bajo de su carrera. La noche en que la pareja se conoció sería tan alocada y problemática como la relación en sí. Tras una noche de juerga y alcohol, la pareja no encontró nada mejor que comenzar a disparar una pistola en plena vía pública, lo que terminó con ambos tras las rejas. Tras la intervención de un publicista, ambos fueron liberados y se borraron todas las pruebas del bochornoso acontecimiento. Sin embargo, este sería el menor de los problemas que tendría que enfrentar la salvaje pareja.

En ese entonces, Sinatra aún estaba casado con su esposa Nancy con quien tenía dos hijos, y no podía divorciarse debido a su educación Católico Romana. Además, el cantante tendría que enfrentarse a algunos competidores eventuales. En mayo de 1950, Sinatra viajó a España donde Gardner se encontraba filmando la cinta “Pandora and the Flying Dutchman” (1951). Al llegar se encontró con que la actriz estaba siendo cortejada por Mario Cabre, un actor y torero que estaba interpretando un papel en el film. Preocupado por la situación, Sinatra le regaló a Gardner un collar de esmeraldas avaluado en $10.000 dólares, el cual supuestamente inclinó la balanza a su favor. Mientras todo esto sucedía, Gardner fue tildada como una rompehogares por la prensa, al mismo tiempo que la imagen de Sinatra se vio gravemente afectada. Pese a que el escándalo dificultó la relación, luego de que Sinatra se separara en 1951, este pudo contraer matrimonio con Gardner en noviembre de ese mismo año. Aprovechando que su carrera estaba en su punto más alto, cuando Gardner consiguió un rol en la cinta “From Here to Eternity” (1953), ella ayudó a que su esposo consiguiera el rol del aproblemado soldado Maggio, por el cual Sinatra ganaría el Oscar al mejor actor de reparto, lo que ayudaría a consolidar su carrera en Hollywood.

La relación entre ambas estrellas estuvo marcada por una serie de rupturas y reconciliaciones. En un punto de su matrimonio, Gardner quedó embarazada pero se realizó un aborto ilegal debido a que sentía que no estaba preparada para criar a un niño. Lo volátil de su relación con Sinatra también tuvo que ver con su decisión. Años más tarde la actriz declararía: “Nosotros no podíamos hacernos cargo de nosotros mismos. ¿Cómo podíamos hacernos cargo de un bebé?” Decir que la pareja tenía una relación tempestuosa la verdad es que queda un poco corto. Sinatra era un hombre extremadamente celoso que no confiaba en su esposa, lo que combinado con el alcoholismo de Gardner sentenció la relación al fracaso. Llegado a un punto, Sinatra estaba tan obsesionado con su esposa y tan devastado por sus constantes peleas, que amenazó con quitarse la vida. Gardner recibiría una serie de llamadas suicidas de Sinatra, donde en una de las cuales incluso escucharía el disparo de un arma. En otra ocasión, Gardner encontraría al cantante con la cabeza metida en el horno. Si bien no se puede asegurar que las amenazas de Sinatra fueran en serio, lo que sí es seguro es que el cantante estaba completamente atrapado por el influjo de la actriz. Pese a que la pareja se separó en 1957, ellos se mantuvieron como buenos amigos durante el resto de sus vidas. De hecho, Sinatra nunca dejó de amar a su ex-esposa, algo que le reconoció a su círculo interno algunos años después.

Más allá de la dramática vida de Gardner, ella logró mantener una sólida carrera actoral al mismo tiempo que intentaba encontrar roles que le permitieran diluir su imagen de “femme fatale”. Tras trabajar en “The Snows of Kilimanjaro” (1952), Gardner trabajaría nuevamente junto a Clark Gable en “Mogambo” (1953), rol que le valdría una nominación al Oscar el cual perdió a manos de Audrey Hepburn quien había protagonizado el film “Roman Holiday” (1953). Posteriormente trabajaría en “The Barefoot Contessa” (1954) junto a Humphrey Bogart, donde interpretaría a una gitana que se las arregla para alcanzar el estrellato. Durante este periodo, ella además recibiría el beneplácito de la crítica por su actuación en los films “Bhowani Junction” (1956) y “The Sun Also Rises” (1957). En 1958, Gardner dejaría la MGM para convertirse en una actriz independiente, llegando a ganar alrededor de $400.000 dólares por película, las cuales en su mayoría fueron filmadas en Europa. Entre algunas de las mejores cintas que protagonizó durante este periodo se encuentran: “On the Beach” (1959), un relato de ciencia ficción co-protagonizado por Gregory Peck; “55 Days in Pekin” (1963), un drama donde compartiría roles con Charlton Heston y David Niven; y “Seven Days in May” (1964), donde interpretaría a la amante de un perturbado general interpretado por Burt Lancaster.

En 1964, Gardner protagonizaría “The Night of the Iguana”, la cual era una adaptación de una historia de Tennesse Williams en la que la actriz interpretaría uno de los mejores papeles de su carrera. En 1968, luego de someterse a una histerectomía que tenía como objetivo disipar el miedo que le provocaba el cáncer uterino, enfermedad que había acabado con la vida de su madre, ella filmó la cinta “Mayerling” (1968), la cual se ambientaba en el imperio Austro-Húngaro. Luego de que su matrimonio con Sinatra terminó, Gardner se cansó de Hollywood por lo que decidió mudarse a España. Ella se sentía atraída por la cultura del país, especialmente por las corridas de toros y la danza flamenca (de hecho es sabido que la actriz mantuvo una relación amorosa con el torero Luis Miguel Dominguín). El país también se enamoró de la actriz. En el verano de 1998, se erigió una escultura de bronce en honor de la actriz en Tossa de Mar, donde la actriz filmó “Pandora and the Flying Dutchman”. Luego de 10 años en España, Gardner se mudó a Londres donde ella pudo encontrar cierta paz. Su vida había sido una montaña rusa desde el momento que fue descubierta por la MGM, aunque de todas formas continuó actuando hasta que su salud se lo permitió. En gran medida, fueron sus malos hábitos los que provocaron que la actriz se viera bastante mayor de lo que en realidad era. Debido a este hecho, la industria cinematográfica le dio la espalda, y solo obtuvo pequeños roles durante los setenta y ochenta. Pese a la poca importancia de sus roles, Gardner logró captar la atención del público en cintas como “The Life and Times of Judge Roy Bean” (1972) y “Earthquake” (1974).

En 1982, Gardner se retiró de la industria hollywoodense para dar paso a una carrera televisiva que comenzaría con su aparición en cinco episodios de la serie “Knots Landing” (1979-1993). Su último rol lo obtendría en el telefilme “Harlem” (1986). Una fumadora empedernida durante toda su vida, Gardner sufriría de enfisema pulmonar durante su vejez y además contraería una enfermedad autoinmune. En 1986, ella sufriría dos apoplejías que la dejarían parcialmente paralizada y postrada en una cama. Durante este periodo, Gardner pensaría constantemente en suicidarse debido a que se sentía frustrada por su falta de independencia. En 1990, la actriz publicó una autobiografía titulada “Ava, My Story”, antes de fallecer a causa de una neumonía el 25 de enero de ese mismo año. Sinatra, quien había pagado todos los gastos médicos de la actriz mientras estuvo viva, también pagó su funeral pese a que en ese entonces estaba casado con Barbara Sinatra. Era el último tributo del cantante a la mujer que había inspirado su canción “I Am a Fool to Want You”. Ava Gardner apareció en más de 60 películas entre 1942 y 1982. En junio de 1999, el American Film Institute la incluyó en la lista de las más grandes estrellas de Hollywood. Como muchas estrellas del Hollywood clásico, Gardner tuvo una vida personal tumultuosa y un difícil comienzo de carrera. Pese a eso, logró situarse como una de las grandes estrellas de la época deslumbrando a los espectadores con su particular belleza y su calidad como actriz.



por Fantomas.

martes, 6 de abril de 2010

Series de Televisión: "Starsky and Hutch", dos policias y su Gran Torino.

Tras la cancelación de “S.W.A.T” (1975-76) y en medio de una fuerte controversia por la violencia que presentaba la serie, los productores Leonard Goldberg y Aaron Spelling comenzarían a desarrollar una nueva serie de televisión. Inspirado por un artículo publicado en 1975 por el New York Times que relataba la historia de dos policías que habían sido seleccionados por los residentes de un barrio para acabar con el crimen en el sector, Goldberg fue donde el escritor William Blinn (quien había creado otra serie de policías para Spelling llamada “The Rookies”) y le pidió que desarrollara una serie utilizando el artículo como premisa básica. Blinn comenzó a trabajar en un borrador que llevaría por título “Nightwork”. Debido a los altos costos que significaba filmar una serie donde las historias ocurrían durante la noche, Blinn se vio en la obligación de pensar en un concepto diferente. Tras una serie de cambios, Blinn finalmente dio con el concepto que sería la base de “Starsky and Hutch” (1975-79).

“Starsky and Hutch” fue una de las primeras series que puede ser encasillada dentro del género de “amigos y policías”. Si bien muchas de las series transmitidas durante esa época estaban protagonizadas por oficiales de policía que trabajaban juntos, la relación que estos mantenían entre ellos era meramente profesional. La tendencia de presentar a una pareja de policías que además eran mejores amigos comenzó a mediados de los setenta, siendo “Starsky and Hutch” un perfecto ejemplo de aquello. Esto queda explicitado en uno de los primeros episodios. Cuando los protagonistas se dan cuenta que están siendo traicionados por algunos policías corruptos, Starsky pregunta: “¿En quién diablos podemos confiar ahora?”, a lo que Hutch responde, “En las mismas personas que confiamos siempre: nosotros”. Luego de una prolongada y extensiva búsqueda de talentos, los roles centrales recayeron en dos actores relativamente desconocidos. David Soul (cuyo verdadero apellido es Solberg) fue contratado para interpretar al suave Ken “Hutch” Hutchinson, mientras que el papel del astuto Dave Starsky le fue cedido a Paul Michael Glaser. Completando lo que sería el elenco regular de la serie, estaría Bernie Hamilton quien interpretaría al Capitán Harold Dobey (quien sería interpretado por Richard Ward en el episodio piloto), y Antonio Fargas, quien interpretaría al soplón habitual de la pareja de protagonistas, Huggy Bear.


El piloto de 90 minutos de “Starsky and Hutch”, el cual se estrenó el miércoles 30 de abril de 1975, fue dirigido por Barry Shear y escrito por William Blinn. La pareja de policías trabajaría en una ciudad sin nombre que se parecía bastante a la ciudad de Los Ángeles. Starsky manejaría un Ford Torino rojo y blanco que se volvería bastante popular entre los televidentes (al punto de que la Ford Motor Company en 1976 comenzó a vender una edición limitada de un Torino que estaba pintado de forma similar al auto de la serie). La verdad es que el automóvil jugaba un rol importante en el episodio piloto, ya que una pareja que viajaba en un automóvil similar al utilizado por los protagonistas termina siendo asesinada. Una vez que en la calle se comienza a correr la voz que Starsky y Hutch han sido asesinados, la pareja de detectives comienza a pensar que alguien los quiere muertos. Este episodio claramente define la personalidad de ambos personajes y la relación que existe entre ambos. Mientras que Starsky es el miembro más agresivo del equipo, el cual disfruta de la comida rápida, los autos veloces, y las mujeres hermosas; Hutch es un tipo relajado, que disfruta de la lectura, le gusta la buena comida, y los paseos por la playa. Sin embargo, cuando la situación lo requiere, ambos actúan de manera similar a la hora de atrapar a los villanos. El piloto obtuvo buenos resultados de audiencia, razón por la cual en el invierno de 1975, “Starsky and Hutch” se sumó a la parrilla programática de la cadena ABC.

La serie sería estrenada oficialmente el 3 de septiembre de 1975, ocupando el horario de los miércoles a las 10:0o PM. El show rápidamente se volvió bastante popular. Los espectadores más jóvenes se sentían atraídos por la acción que presentaba la serie y por el automóvil de Starsky, mientras que el público más adulto lograba identificarse con la relación de amistad existente entre los protagonistas. El público femenino por su parte, terminó elevando al estatus de símbolos sexuales a la pareja de actores encargados de los roles protagónicos. De un momento a otro, ambos actores se vieron expuestos a la luz pública. Mientras que David Soul logró mantener un bajo perfil, a Paul Michael Glaser le costó más convivir con la fama. Esto lo llevo a quejarse constantemente de las exigencias de su nueva vida como estrella y de la calidad de los guiones de la serie. Más allá de las quejas de Glaser, por lo general los guiones de la serie estaban bastante bien escritos, y en algunas ocasiones incluso se atrevían a presentar algunos temas controversiales.

En el episodio de la primera temporada titulado “The Fix”, un mafioso (Robert Loggia) secuestra a Hutch y comienza a inyectarle heroína, hasta que el detective queda enganchado de la droga. Una vez que Starsky logra encontrar a su compañero, comienza a buscar al responsable, al mismo tiempo que Hutch comienza su batalla contra la droga. Este episodio sería censurado en Inglaterra durante los setenta debido a su contenido, y recién sería transmitido en 1999. En otro episodio de la primera temporada titulado “Shootout”, los protagonistas deciden tomarse un descanso de su ajetreado trabajo cenando en un restaurante italiano, el cual eventualmente es asaltado por un grupo de asesinos que le disparan a Starsky dejándolo gravemente herido, quedando Hutch a cargo de las tensas negociaciones con los criminales. Tras una exitosa primera temporada, la ABC durante las siguientes tres temporadas de la serie cambiaría “Starsky and Hutch” de horario en numerosas ocasiones. Esto inevitablemente terminó por mermar los niveles de audiencia de la serie. Además, a medida que el show progresaba y los personajes se volvían más populares, los guionistas comenzaron a apoyarse cada vez más en los elementos humorísticos de la relación entre los protagonistas.

Para el comienzo de la cuarta temporada, el programa comenzaba a mostrar una evidente disminución en la calidad de sus historias, por lo que los encargados del show intentaron por todos los medios recapturar los elementos que habían funcionado de tan buena manera durante la primera temporada, y que en gran medida habían sido responsables del éxito de la serie. Esto llevó a que la cuarta temporada presentara una serie de episodios realmente interesantes, como por ejemplo “The Game”, en el cual la pareja de protagonistas comienza un peligroso juego que tiene por objetivo ver cual de los dos es el mejor estratega. La idea es que Hutch se esconda durante todo un fin de semana en las calles evitando a toda costa que Starsky logre detectarlo. Sin embargo, una vez comenzado el juego, Starsky se percata que su amigo se alimentó de una lata contaminada y que va a morir de botulismo a no ser de que logre encontrarlo de inmediato. Pese a que la cuarta temporada presentó un puñado de buenos episodios, “Starsky and Hutch” terminó siendo cancelada una vez finalizada dicha temporada.

“Starsky and Hutch” definitivamente era un producto de su época. Los protagonistas reflejaban la moda, los modismos, y las actitudes sexistas reinantes durante los setenta. Probablemente debido a eso, la serie no tuvo el mismo éxito cuando fue transmitida bajo sindicación. En el 2004, la Warner Brothers realizó una adaptación cinematográfica del show, la cual estuvo protagonizada por Ben Stiller y Owen Wilson, y que incluye los cameos de David Soul y Paul Michael Glaser. En su mejor momento, “Starsky and Hutch” era una serie que presentaba historias inteligentes y atrayentes, las cuales eran narradas a un ritmo frenético y presentaban a una pareja de protagonistas con una química que traspasaba la pantalla. La serie además es recordada como uno de los primeros shows televisivos en presentar un personaje estable de color. Tal y como sucedió con “S.W.A.T.”, Spelling tuvo que enfrentar las múltiples críticas que comenzó a recibir la serie debido al nivel de violencia que presentaba, lo que probablemente influyó en que los niveles de acción comenzaran a disminuir de manera gradual. Pese a solo logró permanecer en el aire por cuatro temporadas (compuestas por 88 episodios), y a que la calidad de los episodios fue bastante dispar en especial durante la segunda y tercera temporada, “Starsky and Hutch” sigue siendo recordada como una de las buenas series policiales de los setenta.





por Fantomas.

sábado, 20 de marzo de 2010

Sam Peckinpah: Alcohol, violencia y polémica.

David Samuel “Sam” Peckinpah, nació el 21 de febrero de 1925 en Fresno, California. Durante su adolescencia faltaría mucho a clases debido a que prefería participar en algunas de las actividades que se practicaban en el rancho Denver Church, las que incluían aprender a disparar y a marcar ganado. También participaría en el equipo de fútbol americano de su colegio, antes de que sus padres terminaran enrolándolo en la Academia Militar San Rafael debido a sus frecuentes problemas disciplinarios. En 1943, Peckinpah se unió a los United States Marine Corps, y luego de dos años fue enviado a China con la tarea de desarmar a los soldados japoneses y repatriarlos tras el término de la Segunda Guerra Mundial. Aunque no participó directamente en combates armados, Peckinpah declaró haber sido testigo de numerosos actos de tortura y asesinato de civiles. Durante sus últimas semanas como Marine, él pidió ser dado de baja en Pekín para poder contraer matrimonio con una joven local. Lamentablemente, la chica rechazó su proposición. Hay algunas fuentes que señalan que esta experiencia afectó gravemente al futuro director, y que eventualmente terminó influenciando las descripciones de violencia en sus cintas.

Luego de retirarse del ejército, Peckinpah regresó a Los Ángeles donde ingresó a la Fresno State College, donde estudió historia. Mientras era un estudiante, conoció y contrajo matrimonio con su primera esposa, Marie Selland, en 1947. Fue ella quien introdujo a Peckinpah al teatro, donde no tardaría en mostrar su interés por la dirección. Durante su último año como estudiante, él adaptó y dirigió una versión de una hora de duración de la obra de Tennessee Williams, “The Glass Menagerie”. Luego de graduarse en 1948, Peckinpah comenzó a estudiar drama en la University of Southern California. Una vez que terminó sus estudios, él conseguiría un trabajo como utilero en la KLAC-TV, con la convicción de que la experiencia en televisión eventualmente lo llevaría a trabajar en el cine. En 1954, Peckinpah fue contratado como director de diálogos de la cinta “Riot in Cell Block 11” (1954), de Don Siegel. Más tarde Peckinpah trabajaría como asistente del director en cuatro cintas más entre las cuales se incluyen; “Private Hell 36” (1954), “An Annapolis Story” (1955), “Invasion of the Body Snatchers” (1956), y “Crime in the Streets” (1956). Pese a que Peckinpah desató una controversia que aludía a su participación en “Invasion of the Body Snatchers”, donde según él, había realizado una extensa reescritura del guión, su trabajo con Siegel le permitió construir una carrera como guionista y como potencial director.


Sería el mismo Siegel quien le recomendaría a Peckinpah que se dedicara a la confección de guiones de distintos westerns, en su mayoría televisivos, durante la segunda mitad de los cincuenta. Sería gracias a sus guiones que en 1958, conseguiría el puesto de director en uno de los episodios de la serie “Broken Arrow” (1956-60), y posteriormente en varios episodios de la serie “Klondike” (1960-61). Durante este periodo, Peckinpah sería el responsable del nacimiento de dos series de televisión; “The Rifleman” (1958-63), y “The Westerner” (1960). Desde 1959 a 1960, Peckinpah oficiaría como productor de “The Westerner”, además de escribir la mayoría de los guiones y dirigir cinco de los trece episodios que conformaron la serie. Luego de la cancelación del show, la estrella de este, Brian Keith, fue contratado para protagonizar el western “The Deadly Companions” (1961). Él no tardaría en sugerir a Peckinpah como director de la cinta, idea que al productor Charles B. Fitzsimons le pareció adecuada. Lamentablemente para el director, el productor no le permitió reescribir el guión ni editar el film, por lo que Peckinpah juró que nunca más dirigiría una cinta en la cual no tuviera el completo control del guión.

Para su segunda cinta, “Ride the High Country” (1962), Peckinpah realizó una minuciosa reescritura del guión, incluyendo algunas referencias de su infancia y de sus experiencias al interior del rancho Denver Church. Aunque la cinta no obtuvo mucho reconocimiento en los Estados Unidos, en Europa se convirtió en una producción exitosa, recibiendo diversos elogios de una buena cantidad de críticos internacionales que alababan esta suerte de renovación del género del western llevada a cabo por el director. El siguiente film de Peckinpah, “Major Dundee” (1965), fue la primera de las numerosas experiencias desafortunadas que vivió el director durante su incursión en los grandes estudios. El primer film serie A del director contó con un destacado elenco, entre los que se encontraban Charlton Heston, Richard Harris, y James Coburn, entre otros. Lamentablemente, las filmaciones comenzaron cuando el guión aún no estaba terminado, por lo que Peckinpah tuvo que enfrentar una serie de problemas. Intimidado por la importancia del proyecto, el director comenzó a emborracharse todos los días tras la jornada laboral. Él además despidió a lo menos a quince miembros del equipo de filmación, lo que obviamente no facilitó las cosas. Incluso llegó un punto en el que el calmado Heston, enfrentó enfurecido al director pidiéndole un mejor trato con el resto del elenco. La película terminó siendo un completo desastre, lo que terminó dañando la reputación del director.


Posteriormente Peckinpah fue contratado para dirigir “The Cincinnati Kid” (1965), un drama acerca de un prodigio del póker que se ve enfrentado a un jugador veterano en la ciudad de Nueva Orleans. Antes de que comenzaran las filmaciones, el productor Martin Ransohoff comenzó a recibir llamadas que hacían alusión a los problemas que tuvo el director durante la producción de “Major Dundee”. A esto se sumó la insistencia de Peckinpah por rodar la cinta en blanco y negro, con la esperanza de transformar el guión en algo completamente diferente. Luego de cuatro días de filmación, Ransohoff terminó despidiendo al director, el cual se vio desterrado de la industria durante un par de años. Afortunadamente para él, en 1966 el productor Daniel Melnick necesitaba a un guionista y a un director para adaptar la novela corta “Noon Wine”, de la escritora Katherine Anne Porter, al medio televisivo. Melnick, quien era un fanático del trabajo del Peckinpah, contrató al director pese a su fama de problemático. La adaptación de una hora de duración, terminaría siendo exhibida en el marco de la serie “ABC Stage 67”, en 1966. Dicho trabajo obtendría una nominación de la Writers Guild a la mejor adaptación televisiva y otra al mejor director. Hasta el día de hoy, “Noon Wine” es considerado como uno de los trabajos más personales del director.

El sorprendente éxito de “Noon Wine”, sentó las bases de lo que sería uno de los regresos más explosivos de la historia del cine. En 1967, los productores de la Warner Bros-Seven Arts, Kenneth Hyman y Phil Feldman, estaban interesados en contratar a Peckinpah para reescribir y dirigir la cinta de aventuras, “The Diamond Story”. Roy Sickner y Walon Green habían escrito un guión alternativo de esta historia llamado, “The Wild Bunch”. Este western sería seleccionado por los productores de la Warner para intentar vencer a la producción de la Fox, “Butch Cassidy and the Sundace Kid” (1969). Para el otoño de 1967, Peckinpah había reescrito el guión que se terminaría convirtiendo en “The Wild Bunch” (1969). Filmada en México, este épico trabajo del director retrató sus ansias por volver al cine, la violencia vista durante la guerra, y una realidad pocas veces vista en el género del western. Aunque muchos criticaron la excesiva violencia de la cinta, no fueron pocos los críticos que alabaron la originalidad y el rápido estilo de edición utilizado por Peckinpah en este film.

La siguiente cinta de Peckinpah sería el western “The Ballad of Cable Hogue” (1970). Utilizando prácticamente el mismo elenco, el film cubre tres años de la vida de un pequeño empresario llamado Cable Hogue (Jason Robards), el cual decide construir una fortuna gracias al agua que ha encontrado en el desierto. Filmada en el desierto de Nevada, la película tuvo una serie de problemas debido al mal clima. Peckinpah retomó su alcoholismo y terminó despidiendo a 36 miembros del equipo de filmación. El caótico proceso de filmación terminó de manera tardía, y se utilizó un presupuesto mayor al que se tenía planeado en un inicio. Los pésimos resultados de taquilla y los problemas ya mencionados, terminaron quebrando la unión comercial entre Peckinpah y la Warner-Seven Arts, y el director nuevamente vio como su carrera se venía abajo. Su controversia con la Warner limitó de inmediato las ofertas laborales del director. Peckinpah se vio forzado a emigrar a Inglaterra para dirigir “Straw Dogs” (1971), una de sus cintas más oscuras y perturbadoras.

Producida por Daniel Melnick, quien había trabajado anteriormente con el director en “Noon Wine”, la cinta se basó en la novela “The Siege at Trencher´s Farm”, del escritor Gordon Williams. Peckinpah, fiel a sus principios, reescribió por completo el guión de David Zelag Goodman, inspirado por los libros “African Genesis” y “The Territorial Imperative”, de Robert Ardrey, los cuales postulaban que el hombre era esencialmente un carnívoro que instintivamente batallaba por el control de su territorio. “Straw Dogs” dividió a la crítica, donde un grupo alababa la abierta confrontación del salvajismo humano, mientras que otros atacaban la misoginia y la celebración fascista de la violencia presente en el film. Pese a que su alcoholismo iba en ascenso y a su controversial reputación, Peckinpah logró una obtener una buena cantidad de trabajos durante esta etapa de su carrera. En mayo de 1971, retornó a los Estados Unidos para comenzar a trabajar en “Junior Bonner” (1972). El guión de Jeb Rosenbrook, que retrataba los constantes cambios en la sociedad y en los lazos familiares, llamó la atención del director. En parte, Peckinpah aceptó este proyecto con el objetivo de evitar ser encasillado como un director violento. Si bien “Junior Bonner” no logró buenos resultados de taquilla, con el tiempo terminó siendo considerado como uno de los trabajos más destacados del director.

Dolido por el fracaso de su trabajo más reciente, Peckinpah se reunió con Steve McQueen quien le presento un guión de Walter Hill titulado, “The Getaway” (1972). Tanto el director como McQueen necesitaban un éxito, por lo que rápidamente comenzaron a trabajar en la cinta en febrero de 1927. El único objetivo de Peckinpah con esta cinta era crear un thriller que lograra que el público apreciara su labor como director. El film, el cual está repleto de explosiones, persecuciones a alta velocidad e intensos tiroteos, se convirtió en el mayor éxito comercial del director recaudando alrededor de 25 millones de dólares. El año 1973 marcaría el principio de la etapa más difícil de la carrera y la vida de Sam Peckinpah. Mientras se encontraba filmando “The Getaway” en El Paso, Texas, el director cruzó la frontera con México y contrajo matrimonio con Joie Gould. Él había conocido a Gould en Inglaterra mientras filmaba “Straw Dogs”, y desde entonces ella se había convertido en su pareja y en parte de su equipo de filmación. La ingesta de alcohol del director se había incrementado de manera dramática durante la realización de “The Geteway”, al punto que él llegó a declarar; “no puedo dirigir cuando estoy sobrio”. Fue en ese momento que comenzó a tener ataques de ira, los cuales terminó desatando contra Gould. Luego de cuatro meses, ella regresó a Inglaterra y preparó los papeles de divorcio. Devastado por su nueva ruptura amorosa, Peckinpah cayó en un patrón autodestructivo marcado por un consumo de alcohol constante, que terminó desestabilizando su ya delicada salud.

Este era el decadente estilo de vida que llevaba el director cuando accedió a filmar “Pat Garrett and Billy the Kid” (1073), para la MGM. Peckinpah estaba convencido que este sería su mejor trabajo dentro del género del western. El guión que se le ofreció al director le daba la oportunidad de explorar algunos temas que llamaban su atención, como por ejemplo el de dos compañeros que se ven obligados a enfrentarse desde los lados opuestos de la ley, manipulados por intereses económicos. Fue por esta razón que el director reescribió el guión, estableciendo que Pat Garrett y Billy the Kid eran amigos, para así ubicarlos en medio de una tragedia épica. Desde un inicio, Peckinpah tuvo problemas con el presidente de la MGM, James Aubrey, conocido por ser el responsable de desmantelar la histórica compañía cinematográfica. Los numerosos problemas que vivió la producción, entre los que se encuentran un brote de influenza que afectó al equipo de filmación, algunos equipos defectuosos, y el alcoholismo de Peckinpah, dieron como resultado que esta fuera la producción más problemática de la carrera del director. Debido a que Peckinpah terminó excediéndose en el presupuesto, Aubrey redujo la cinta de 124 a 106 minutos lo que obviamente convirtió a “Pat Garrett and Billy the Kid” en un film desastroso e incoherente. Recién en 1988, cuando fue lanzada la versión del director, la cinta logró obtener el reconocimiento que se merecía.

Ante los ojos de sus admiradores, “Bring Me the Head of Alfredo García” (1974), es el último de los films notables del director. De hecho, Peckinpah declaró en una ocasión que esta había sido la única cinta que había salido como él quería. Fue él quien se encargó de escribir el guión con la ayuda de Frank Kowalski, Walter Kelley, y Gordon Dawson. El macabro drama que mezclaba acción, tragedia y comedia negra, fue señalado por muchos críticos como una de las peores cintas de todos los tiempos. Sin embargo, con el tiempo esta obra ha alcanzado el estatus de film de culto. Con su carrera cada vez más por el piso, Peckinpah filmó el thriller de espionaje “The Killer Elite” (1975), protagonizado por James Caan y Robert Duvall. Según el director, sería durante la filmación de esta película que comenzaría a consumir cocaína debido a la influencia de Caan y su círculo íntimo. Esto terminó incrementando su paranoia y deterioro su preocupación por los detalles. En esta ocasión, los productores se rehusaron a que Peckinpah reescribiera el guión. Frustrado, él se encerraba por largas horas en su trailer, dejando en mano de sus asistentes la dirección de algunas escenas. Incluso llegó a un punto en que debido a una sobredosis de cocaína, tuvo que ser llevado a un hospital donde le tuvieron que implantar un marcapasos.

Pese a todo, a Peckinpah le ofrecieron la dirección de “King Kong” (1976) y “Superman” (1978). Sorprendentemente, terminó rechazando ambas ofertas privilegiando un proyecto que se sumergía en los horrores de la Segunda Guerra Mundial. “Cross of Iron” (1977), sería filmada en la antigua Yugoslavia, y sería una producción de bajo presupuesto. Con el fin de poder contar con profesionales experimentados en su equipo de filmación, el director gastó cerca de $90.000 dólares de su propio bolsillo. Si bien no continuó abusando de la cocaína, Peckinpah si retornó a sus antiguos hábitos alcohólicos, lo que causó que su dirección fuera confusa y errática. La producción abruptamente quedó sin fondos, por lo que el director se vio obligado a improvisar la secuencia final, la cual fue filmada en un solo día. Pese a todo, “Cross of Iron” resultó ser un éxito en Europa, y es considerado como el último vestigio del talento del director. Con la esperanza de crear una cinta comercial, Peckinpah aceptó participar en “Convoy” (1978).

Sus cercanos no ocultaron el asombro que les provocaba que el director hubiese aceptado participar en un proyecto tan mediocre. De hecho muchos pensaban que su decisión era el resultado de su vuelta al consumo de cocaína y a la ingesta continua de alcohol. Como era de esperarse, Peckinpah se preocupó de reescribir el guión escrito por B.W.L. Norton, y le solicitó a los actores que improvisaran algunas de sus líneas de diálogo. Esta sería otra de las producciones problemáticas del director. Debido a que su estado de salud comenzó a empeorar, la producción contrató a James Coburn para que ocupara el puesto de director de la segunda unidad. Aunque la película se terminó fuera de plazo y utilizó un presupuesto mayor al inicial, esta terminaría siendo la cinta más exitosa a nivel comercial del director, recaudando alrededor de 46 millones de dólares. Sin embargo, este film terminó por sepultar su reputación, por lo que por primera vez en casi una década, cuando Peckinpah terminó la filmación de la cinta, se encontró completamente desempleado. Durante los tres años siguientes, el director vivió una suerte de exilio cinematográfico. Pero durante el verano de 1981, su mentor Don Siegel le dio una oportunidad de regresar a la industria. Mientras filmaba “Jinxed!” (1982), Siegel le pidió a Peckinpah que se hiciera cargo por 12 días de la dirección de la segunda unidad. Peckinpah aceptó de inmediato, y eso eventualmente le terminó abriendo nuevamente las puertas de la industria al problemático director.

Para 1982 la salud de Peckinpah estaba en pésimas condiciones. Los productores Peter S. Davis y William N. Panzer, pensaron que el solo hecho de contar con el director en la cinta “The Osterman Weekend” (1983), le daría a esta un cierto aire de respetabilidad. Aunque Peckinpah aceptó el trabajo, en más de una ocasión declaró que odió el guión basado en la novela del mismo nombre del escritor Robert Ludlum. Para cuando terminaron las filmaciones en enero de 1983, Peckinpah y los productores habían cortado todo tipo de comunicación. De todas formas el director cumplió con los plazos acordados y entrego un film que si bien contiene algunas secuencias de acción efectivas y buenas actuaciones, terminó siendo destrozado por la crítica. El último trabajo de Peckinpah como director lo tomaría solo dos meses antes de su muerte. Él había sido contratado por el productor Martin Lewis para filmar dos videos musicales protagonizados por Julian Lennon; “Valotte” y “Too Late for Goodbyes”. Dichos videos serían alabados por la crítica, y lograrían una nominación en los MTV Video Music Awards de 1985.

Durante gran parte de su vida adulta, Sam Peckinpah tuvo que lidiar con el alcoholismo, y más tarde con su adicción a las drogas. De acuerdo con algunos de sus cercanos, él también sufría una enfermedad mental, posiblemente un trastorno maniaco depresivo y paranoia. Se cree que sus problemas con el alcohol comenzaron durante su estadía en China, lugar donde frecuentemente era visto en las tabernas de Tientsin y Pekín. Luego de divorciarse de Selland, la madre de sus tres primeros hijos en 1960, él contraería matrimonio con la actriz mejicana Begoña Palacios en 1965, con quien tendría un hijo y mantendría una turbulenta relación. Peckinpah sentía una fascinación por las armas y por la violencia, la que finalmente terminó siendo reflejada en gran parte de sus trabajos. Más allá de sus arrebatos y sus problemas personales, Sam Peckinpah era un director al cual le apasionaba su trabajo, al punto que se preocupaba del más pequeño detalle. Sus cintas resultaron ser trabajos rupturistas, que hasta el día de hoy mantienen intacta su capacidad de sorprender e impactar al espectador por partes iguales. Peckinpah falleció el 28 de diciembre de 1984, debido a una falla cardiaca, cuando estaba preparando lo que sería su próximo proyecto, una cinta titulada “The Shotgunners” la cual contaba con un guión original de Stephen King.



por Fantomas.

jueves, 11 de marzo de 2010

Series de Televisión: "S.W.A.T.", los hombres de Harrelson.

En 1968, el inspector del Departamento de Policía de Los Ángeles, Daryl F. Gates, crearía los equipos S.W.A.T. (Special Weapons and Tactics) los cuales tenían por objetivo responder con rapidez y eficacia a situaciones de alto riesgo provocadas por civiles armados. Los integrantes de estos equipos especiales estaban entrenados para enfrentarse a cualquier situación: ellos eran francotiradores expertos, podían operar desde el cielo o bajo el agua, y cuando la situación lo requería, eran capaces de demostrar su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo. La proliferación de estos equipos por todos los Estados Unidos durante fines de los sesenta y principios de los setenta, provocó que el productor Aaron Spelling decidiera llevar el concepto a la pantalla chica. Spelling presentaría al protagonista de lo que se convertiría en la serie “S.W.A.T” (1975-76), el Teniente Dan “Hondo” Harrelson (Steve Forrest), en un especial de dos horas de la serie “The Rookies” (1972-76), el cual sería emitido el 17 de febrero de 1975. Una semana después, “S.W.A.T.” debutó en el horario prime de la cadena ABC, con el episodio “The Killing Fields”, en el cual el Teniente Hondo entrevista a una serie de candidatos con los cuales formará un equipo especial para lidiar con los asesinatos de varios oficiales del Departamento de Policía de Los Ángeles.

Entre los integrantes del equipo formado por Hondo se encuentran el oficial Jim Street (Robert Urich), cuyo ex compañero fue uno de los policías asesinados; el Sargento David “Deacon” Kay (Rod Perry), quien estaba a cargo de las comunicaciones del equipo; el oficial Dominic Luca (Mark Shera), un impulsivo francotirador; y el oficial T.J. McCabe (James Coleman), quien estaba a cargo del apoyo táctico. Todos ellos eran veteranos de Vietnam que se habían integrado a la policía de Los Ángeles luego de ser dados de baja del ejército, por lo que estaban acostumbrados a regirse por un protocolo militar. Además, estarían siempre preparados para cualquier eventualidad, y dispondrían de una gama de armamento y de una van especialmente equipada para transportarlos al sitio de los sucesos. “S.W.A.T.” se convirtió en un éxito inmediato, en especial entre el público adolescente, y al finalizar su primera temporada, el show estaría en la lista de las series de televisión más vistas de 1975.


Pese a los buenos resultados de audiencia, la serie comenzó a ser duramente criticada por diversos grupos conservadores que hicieron hincapié en la violencia que esta presentaba, proclamando al show como uno de los programas más violentos que se habían emitido por televisión. Incluso el productor Aaron Spelling declararía algún tiempo después que de las alrededor de cincuentas series que produjo durante su carrera, “S.W.A.T.” era una de las que menos le gustaban debido a su excesiva violencia. Sin embargo, una vez que el show estaba en el aire, era poco lo que podía hacer para cambiar la premisa inicial (la idea detrás de la serie consistía en mostrar como este grupo especial de la policía se preocupaba de los casos más violentos). Como consecuencia de las críticas, los ejecutivos de la ABC estaban divididos entre la creciente controversia que estaba desatando la serie, y los altos niveles de audiencia que esta estaba obteniendo. Incluso el tema central de “S.W.A.T.”, compuesto por Barry DeVorzon, había conseguido el primer puesto en la lista de éxitos compuesta por la revista Billboard.

La gran mayoría de los episodios de la serie seguían una fórmula que consistía en presentar a un determinado villano con rasgos psicopáticos. Rara vez Hondo y sus hombres se encontraban con un criminal promedio impulsado solo por la avaricia. Por ejemplo en “Death Carrier”, la vida amorosa de la modelo Janet Warren (Ronne Troup) se ve amenazada por un desequilibrado francotirador, que en el último año ha asesinado a tres pretendientes de la modelo. A Street se le encomienda la misión de hacerse pasar por el nuevo novio de la modelo, para que de esta forma el asesino salga de su escondite y pueda ser apresado. En “Sole Survivor”, un ex-oficial de libertad condicional (Simon Oakland) decide emular lo hecho por Hondo, y formar su propio equipo de individuos especialmente entrenados (todos ex-convictos) para llevar a cabo un complejo robo. Por otro lado, en “Kill S.W.A.T.” una viuda (Diana Hyland) contrata a sus dos cuñados (Ben Frank y David Nash) para asesinar a los miembros de S.W.A.T., debido a que ella piensa que ellos asesinaron a su marido sin necesidad alguna.

Para cuando “S.W.A.T.” comenzaba con su segunda temporada, la controversia respecto a la violencia que presentaba estaba en su punto más álgido. Por este motivo, los ejecutivos de la ABC trasladaron la transmisión del show de los lunes a los domingos a las 9:00 PM, donde tendría que competir contra dos series ya establecidas: “The Mary Tyler Moore Show” (1970-77) y “The Bob Newhart Show” (1972-78). La cadena probablemente esperaba que el cambio de horario resultara fatal para el show, lo que terminaría con los problemas que este estaba causando. Sin embargo, “S.W.A.T.” lograría mantenerse con vida. Si bien es cierto que los niveles de audiencia habían disminuido, de todas formas seguía siendo visto por un gran número de televidentes. La ABC mantendría la serie hasta el final de la temporada, pero cuando llegó el momento de conformar la parrilla programática de la cadena para la temporada comprendida entre 1976 y 1977, “S.W.A.T.” estaba ausente de la lista. El último episodio de la serie titulado, “Officer Luca, You´re Dead”, fue emitido el 29 de junio de 1976, dando fin a dos temporadas compuestas por 37 episodios.

Steve Forrest, quien era una reconocida estrella del cine y la televisión antes de participar en “S.W.A.T.”, continuó trabajando en ambos medios de manera regular luego de la cancelación de la serie. Robert Urich se convirtió en protagonista de varios proyectos televisivos, siendo los más recordados “Vega$” (1978-81), y “Spencer: For Hire” (1985-88). Mark Shera por otro lado, trabajaría en las últimas cuatro temporadas de la serie de la CBS, “Barnaby Jones” (1973-80). Aaron Spelling sabría sobreponerse al fracaso y a la controversia desatada por su más reciente proyecto, con dos nuevas series que tendrían incluso más éxito que “S.W.A.T”: “Starsky & Hutch” (1975-78) y “Charlie´s Angels” (1976-81). Básicamente la serie era una tosca ilustración de un nuevo grupo organizado de policías, donde se le daba más importancia a la planificación de la captura de un determinado criminal que a la acción misma. Por este motivo, hoy en día la serie resulta algo tediosa y está lejos de causar la misma impresión que causó en su época.

Es cierto que la serie por momentos era políticamente incorrecta, y que los villanos que amenazaban la calma en cada episodio, pese a su representación caricaturesca, suponían una suerte de cruda renovación del género policial televisivo, pero de todas formas “S.W.A.T.” no ha envejecido de la mejor manera. Si bien se renovó el interés por esta serie con el estreno de la adaptación cinematográfica llevada a cabo el 2003 por el director Clark Johnson (la cual dicho sea de paso, deja bastante que desear), de todas formas me cuesta señalar a esta serie como una de las más memorables de los setenta. De todas formas, “S.W.A.T.” tiene algunos elementos que aún siguen siendo recordados (en especial su tema principal), y presenta algunos episodios bastante memorables. Aunque el objetivo de la serie era reestablecer la confianza de la sociedad en las instituciones gubernamentales (en especial luego del caso Watergate y la Guerra de Vietnam), tal vez el mensaje que termina quedándose grabado con más facilidad en la mente del espectador es aquel que señala que incluso la policía necesita ayuda en algunas ocasiones.



por Fantomas.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Christopher Lee: Un gran actor inevitablemente ligado al género del horror.

Sir Christopher Frank Caradini Lee, nació en Belgravia, Inglaterra, el 27 de mayo de 1922. Su padre, Geoffrey Trollope Lee, era un teniente de la 60th King´s Royal Rifle Corps y además era uno de los deportistas amateur más respetados de Inglaterra. Su madre por otro lado, era la Condesa Estelle Marie Caradini di Sarzano, y había oficiado de modelo para algunos destacados pintores de la época. Desafortunadamente, Christopher tuvo que lidiar con la separación de sus padres cuando él era muy joven, tras lo cual se fue junto a su madre y su hermana mayor a Suiza. Tras enrolarse en la Miss Fisher Academy, Lee pronto volcó su atención hacia la actuación, participando en la producción escolar de “Rumpelstiltskin”, donde interpretaría al villano. Tras un breve periodo, la familia regresaría a Londres donde Christopher comenzaría a asistir a una escuela privada. Para ese entonces, su madre había contraído matrimonio con Harcourt Rose, un banquero que era el tío del creador de James Bond, Ian Fleming. En 1931, el joven Conde fue enviado a la preparatoria Summer Fields ubicada en Oxford. En el lugar conocería al futuro actor Patrick Macnee, con quien participaría en numerosas obras escolares.

Además de sus habilidades actorales, Lee era un excelente estudiante, lo que lo ayudaría a conseguir una beca en el Wellington College. Al igual que su padre, Christopher era un espléndido deportista, destacándose en deportes como squash, esgrima, y rugby, entre otros. Además tenía una habilidad especial para aprender distintos lenguajes, gracias a lo cual habla de manera fluida francés, italiano, español, y alemán, además de hablar algo de sueco, ruso, y griego. La actuación sin duda era una de las cosas que más apasionaba a Lee. Sin embargo, no estaba muy seguro si quería dedicarse a la actuación toda su vida. Viniendo de una familia de nobles, Christopher pensaba que si seguía la carrera de actuación solo le traería vergüenza a su familia. Por ese motivo él conseguiría trabajo como mensajero en una oficina de Londres. Una vez que comenzó la Segunda Guerra Mundial, Lee pasaría cinco años trabajando para la RAF y para la inteligencia británica. En el ejército alcanzaría el rango de teniente, y sería condecorado por sus distinguidos servicios, particularmente durante la Guerra de Invierno donde tuvo que ayudar a contener el ataque de la Unión Soviética a Finlandia.


Una vez que la guerra terminó, Lee no estaba seguro de cual sería su próximo paso. Un día mientras almorzaba en la embajada italiana con su primo Niccolo Carandini, este le preguntó cuales eran sus ambiciones y sus gustos. Cuando Lee le dijo que le interesaba la actuación, su primo le contestó; “la actuación está en la sangre de la familia, viejo amigo”. Fue en ese momento cuando se enteró que sus bisabuelos habían fundado la primera compañía de ópera australiana. Gracias a Carandini, Lee consiguió un contrato por siete años con la Rank Organisation (aunque la verdad solo permaneció dos años en la compañía). La vida como actor no sería fácil, en especial por la altura de Lee que no le permitía conseguir demasiado roles. Su debut cinematográfico sería un pequeño rol en la cinta “Corridos of Mirrors” (1948), el cual también fue el debut del director Terence Young. La cuarta cinta del actor, “Song of Tomorrow” (1948), sería el debut de Terence Fisher, director que posteriormente trabajaría junto a Lee en las cintas que terminaron lanzándolo al estrellato.

Ese mismo año, el actor pasaría su primera gran vergüenza. Mientras filmaba uno de sus primeros trabajos, se enteró que en un estudio vecino estaban filmando “Hamlet” (1948), la cual estaba protagonizada por Laurence Olivier. Afortunadamente para Lee, su viejo amigo Patrick Macnee se encontraba trabajando como extra en dicha producción (también estaba trabajando en dicha cinta Peter Cushing, quien sería su famosa co-estrella algunos años después al interior de la Hammer), quien lo invitó a colarse en el estudio con el fin de observar al legendario Oliver mientras trabajaba. Si mantenía su boca cerrada, Lee tendría la oportunidad de vestirse como soldado para así obtener una vista privilegiada. Todo iba bien hasta que el actor que interpretaba a Claudius gritó, “Dame algo de luz”. A un lado del escenario, y de forma completamente inconsciente, Lee gritó: “¡Luces!”. Una vez que se percató de su error, salió rápidamente del set. Durante los siguientes diez años, Lee aceptó todos los roles que le ofrecieron. Participó en dramas de época como “Captain Horatio Hornblower” (1951) y “Moulin Rouge” (1952); en cintas de aventura como “Innocents in Paris” (1953) y “The Crimson Pirate” (1952); y en algunas cintas bélicas como “Cockleshell Heroes” (1955) y “The Battle of the River Plate” (1956).

Lee, además interpretar pequeños roles, durante un punto de su carrera estuvo a punto de convertirse en cantante. A principios de los cincuenta, mientras se encontraba trabajando en Estocolmo como anunciador de una radio local, él asistió a una fiesta donde acompañado por un piano, comenzó a cantar un poco de ópera. Súbitamente, una poderosa voz se unió a sus cantos (era el legendario cantante Jussi Bjorling). Impresionado por la voz del actor, Bjorling le pidió a Lee que asistiera a la Ópera Sueca al día siguiente para realizar una audición. Aunque él aceptó la invitación, lamentablemente no contaba con los medios suficientes para costear un entrenamiento adecuado, por lo que durante muchos años asistió a sociedades amateurs donde pudo practicar su canto. En 1957 Lee alcanzaría la ansiada fama, a sus 35 años de edad. Irónicamente, el primer papel importante que obtendría el actor sería uno carente de todo diálogo. Junto a Peter Cushing, protagonizaría “Curse of Frankenstein” (1957), del director Terence Fisher, la cual sería la primera de muchas cintas del actor al interior de la famosa productora británica, Hammer Films.

Gracias a este papel, Lee obtuvo quizás el rol más importante de su carrera; el de Drácula en la cinta de Fisher, “Horror of Dracula” (1958). Lee interpretaría a Drácula al interior de la Hammer en varias ocasiones, generalmente acompañado de Peter Cushing, hasta 1974 (también interpretaría el mismo rol para otros directores, como por ejemplo Jesús Franco). Lee interpretaría nuevamente al mítico vampiro en, “Dracula: Prince of Darkness” (1965). El actor, que no quería ser encasillado en el papel, vio como la Hammer virtualmente lo “chantajeaba” para que participara en las siguientes cintas del vampiro, recordándole que serían muchas las personas que quedarían sin trabajo si él no aceptaba dicho rol. Su participación en “Dracula Has Risen from the Grave” (1968), “Taste the Blood of Dracula” (1969), y “Scars of Dracula” (1979), fue bastante reducida, pero de todas formas las cintas resultaron ser éxitos de taquilla. Aunque a Lee no le agradaba demasiado lo que la Hammer estaba haciendo con el icónico personaje, los espectadores alrededor del mundo consideraban estas cintas como verdaderos clásicos del género.

Entre otros de los trabajos que el actor realizó al interior de la Hammer se encuentran; “The Mummy” (1959), “Rasputin, the Mad Monk” (1966), y “The Hound of the Baskervilles” (1959), entre muchos otros. Mientras se encontraba en la Hammer, Lee audicionó para un papel en la cinta bélica, “The Longest Day” (1962), pero fue rechazado debido a que no tenía la apariencia de un militar (pese a que el había servido en la RAF durante la Segunda Guerra Mundial). Por otra parte, el actor sería el responsable de que la casa del martillo adaptara dos novelas del escritor Denis Wheatley; “The Devil Rides Out” (1967) y “To the Devil a Daugther” (1976), ambas protagonizadas por Lee. Esta última tendría pésimos resultados de taquilla, y marcaría el fin de la larga asociación del actor con el estudio. Al igual que Cushing, Lee también apareció en varias cintas de terror producidas por otras compañías entre 1957 y 1977. Entre sus trabajos más destacados se encuentra la saga de cintas de Fu Manchu que filmó entre 1965 y 1969 (cinco en total), “The Creeping Flesh” (1972), “The Wicker Man” (1972), y la serie de películas que filmó para la Amicus, compañía rival de la Hammer. Además participó en la producción británica, “The Private Life of Sherlock Holmes” (1970), del director Billy Wilder, donde interpretó al hermano de Holmes, Mycroft; y en la cinta de Mario Bava, “The Whip and the Body” (1963).

Desde la segunda mitad de los setenta, Lee evitó participar en cintas de terror. En 1962, su primo Ian Fleming le había ofrecido el rol del villano en el primer film oficial de James Bond, “Dr. No” (1962). Entusiasmado por la idea, el actor aceptó el papel, pero los productores terminaron seleccionando al actor Joseph Wiseman. Recién en 1974, Lee obtendría el papel del enemigo de turno de 007 en la cinta, “The Man With the Golden Gun” (1974). En 1977, se mudó a los Estados Unidos junto a su esposa, la pintora danesa Gitte Kroencke, y su hija Christina. En Norteamérica, su primer rol lo obtendría en la cinta “Airport ´77” (1977), donde pasaría bastante tiempo junto a Jack Lemmon. Posteriormente, el director John Carpenter intentaría contratarlo para interpretar al doctor Sam Loomis en la cinta, “Halloween” (1978), pero el actor rechazó la oferta. Más tarde, Lee declararía que una de las cosas de las que más se arrepentía durante su carrera, era no haber aceptado el papel en el film de Carpenter. Ese mismo año, Lee sorprendería a muchas personas cuando accedió a participar en la popular serie de la NBC, “Saturday Night Live”. Al año siguiente, el actor interpretaría al oficial alemán Wolfgang Von Kleinschmitd en el film “1941” (1979), del director Steven Spielberg.

Pese a que lograba conseguir papeles en distintas cintas, ninguno de estos resultó ser demasiado relevante, por lo que lentamente se vio obligado a volver al género del horror. En 1983 protagonizó “The House of Long Shadows”, junto a Vincent Price, Peter Cushing, y John Carradine. Además participó en dos excelentes miniseries tituladas; “The Far Pavilions” (1984) y “Shaka Zulu” (1986), y en la cinta “Gremlins 2” (1990). Durante prácticamente toda la década de los noventa, Lee participó en cintas más bien menores, siendo tal vez la más importante “Sleepy Hollow” (1999), del director Tim Burton (el cual ha declarado públicamente ser un seguidor del actor, y con quien Lee ha continuado trabajando de manera regular). El 2000 comenzaría con la exitosa serie de la BBC, “Gormenghast”. El 2001, el actor obtendría uno de sus roles más importantes de los últimos años; el del mago Saruman en la saga de “El Señor de los Anillos”. Al año siguiente obtendría el papel del Conde Dooku en “Attack of the Clones” (2002), participando de esta forma en dos de las sagas hollywoodenses más importantes de todos los tiempos.

Sir Christopher Lee sigue participando en diferentes cintas hasta el día de hoy. Durante su extensa carrera (que involucra alrededor de 260 películas), el actor ha tenido la posibilidad de interpretar diversos roles, pese a que comúnmente es asociado al género del horror. Profundamente cosmopolita, el actor ha filmado películas en ruso, italiano, francés, español y alemán, y además ha trabajado con directores de la talla de John Huston, Joseph Losey, Billy Wilder, Mario Bava, y Steven Spielberg, entre otros. Lee incluso se dio el lujo de plasmar su pasión por la música, participando en un puñado de bandas sonoras de diversas películas y grabando algunos discos más personales, como el álbum “Revelation”, donde realizó covers de canciones de distintos géneros musicales. Christopher Lee es una verdadera leyenda viviente, cuyo legado ha quedado inmortalizado en las numerosas producciones cinematográficas en las cuales participó y sigue participando.



por Fantomas.
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