lunes, 8 de junio de 2009

Jules Dassin: Uno de los maestros del film noir.

Jules Dassin nació el 18 de diciembre de 1911, en Middletown, Connecticut. Era uno de los ocho hijos de Samuel Dassin, un barbero judío proveniente de Russia. Poco después del nacimiento de Jules, su familia se mudó a Harlem y el pequeño Jules comenzó a asistir a un colegio ubicado en el Bronx. El hecho de vivir en un entorno poblado por gente de esfuerzo, hizo que Jules formara consciencia de la realidad social reinante tras la Primera Guerra Mundial en los centros urbanos. A mediados de los treinta, luego de terminar la escuela, Dassin estudió drama en Europa antes de retornar a Nueva York, donde debutaría como actor en el Yiddish Proletarian Theater. Él también escribiría algunos guiones para obras de radio teatro. Pese a todo, pronto se daría cuenta que su futuro no se encontraba en la actuación sino que en la dirección.

Dassin probaría suerte en Hollywood un poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial en Europa, donde sería contratado por un tiempo en la RKO como asistente de los directores Alfred Hitchcock y Garson Kanin, para luego ser contratado en la MGM. Ahí comenzaría su carrera como director con el corto “The Tell-Tale Heart” (1941), una adaptación expresionista de la historia del mismo nombre de Edgar Allan Poe. Su primer largometraje sería el thriller de espías, “Nazi Agent” (1942), el cual estaría protagonizado por Conrad Veidt. En la MGM permanecería hasta 1946, periodo en el que ejercería como director en siete producciones, donde destacaría “Reunion in France” (1942), un thriller protagonizado por Joan Crawford y John Wayne, que nuevamente tocaría el tema de los nazis, y “The Canterville Ghost” (1944), una adaptación de la historia corta del mismo nombre del escritor Oscar Wilde.


Dassin demostraría su verdadero potencial como director una vez que se fue a la Universal en 1946. Fue durante su estadia en ese estudio que Dassin pasaría a convertirse en uno de los directores claves tras el género de cine negro, un brutal género expresionista que a través de sus ángulos de cámara y sus brutales antihéroes intentaba capturar todo el cinismo existente en la sociedad en el periodo post guerra. Esto lo lograría junto con el productor Mark Hellinger, con quien filmarían algunos de los más memorables films del género realizados en norteamérica, distinguiéndose por su realismo y modernidad. Uno de sus mejores cintas en este periodo sería “Brute Force” (1947), la que además marcaría su debut como director en la Universal.

“Brute Force”, es un brillante drama de prisión de una excepcional violencia y crudeza, protagonizado por Burt Lancaster y Hume Cronyn, y escrito por Richard Brooks, quien en un principio era el encargado de dirigir la cinta. La buena recepción de la crítica y el éxito comercial del film, le permitieron a Dassin dirigir dos películas similares que a través de los años han llegado a ser consideradas incluso superiores a “Brute Force”; “The Naked City” (1948), un influyente drama centrado en la policía de Nueva York, donde la ciudad toma el papel del personaje principal, y el cual fue filmado en locaciones reales, ganando dos premios Oscar a la mejor fotografía y la mejor edición; y “Thieves´Highway” (1949), la cual relata como un grupo de criminales intenta coercionar al gremio de los caminioneros californiano. Dicho film busca intensificar el horror de la angustía urbana, comparándola con la plácida serenidad de un idealisado paisaje rural (las tierras de labranza ubicadas en el centro de California).

Para su siguiente trabajo, Dassin sería enviado a Inglaterra para dirigir, “Night and the City” (1950), un distintivo thriller centrado en el bajo mundo londinense, protagonizado por Richard Widmark el cual interpreta a un oscuro pero ingenuo promotor de peleas. Su única película británica es considerado por muchos como una obra maestra, considerada como un bizarramente estilizado thriller en el cual el personaje de Richard Widmark es acosado tanto por la cámara de Dassin, como por los criminales londinenses, al mismo tiempo que el director se las arregla para transformar la cinta en una verdadera pesadilla expresionista del Londres de la época.

A principios de 1950, la vida de Jules Dassin tomó un giro inesperado. Al mismo tiempo que se estrenaba “Night and the City”, estaba siendo creado el “Comité de Actividades Anti-americanas” (HUAC), el cual fue un comité investigador de la Cámara de Representantes del congreso de los Estados Unidos que entre otras cosas, investigó cualquier influencia comunista existente en Hollywood o en el entonces creciente medio televisivo. En 1951, Dassin fue denunciado al comité por el director Edward Dmytryk, por estar involucrado en las activades del Partido Comunista. En efecto, el director había pertenecido al Partido Comunista desde 1930 hasta 1939, año en que abandonaría el partido por la desilución que la causó el hecho de que la en ese entonces Unión Soviética, firmara un pacto de no agresión con Hitler. Aunque Dassin no fue llamado a testificar, de todas maneras terminó en la lista negra de Hollywood y de un momento a otro se encontró sin empleo. Considerando su actual situación, el director dejó los Estados Unidos para radicarse primero en Inglaterra y luego mudarse a Francia en 1953, donde tardaría unos años antes de volver a encontrar empleo como director.

Tras una pausa de cinco años, y viéndose en la necesidad de ganar algo de dinero, Dassin accedería a dirigir “Rififi” (1955), una cinta de bajo presupuesto mejor recordada por su famosa secuencia de 25 minutos en la cual somos testigos del robo a la joyería. Dicha secuencia sería filmada con la ausencia absoluta de diálogo, y se convertiría en una especie de cliché que sería emulado en muchos de los films de este tipo, siendo incluso parodiada por el mismo Dassin en la comedia, “Topkapi” (1964). El director también estaría a cargo del guión de la cinta, y además interpretaria a uno de los ladrones bajo el seudónimo de Perlo Vita. La cinta se convertiría en un inesperado éxito, siendo alabado por la crítica y el público, donde incluso el crítico François Truffaut la describiría como el mejor film de cine negro que él había visto. Junto con ayudarle a establecer su carrera como director en Europa, el film le valió el premio al mejor director en el Festival de Cannes en 1955.

Durante este periodo, Dassin dirigiría dos cintas; “He Who Must Die” (1957), un drama político inspirado en la vida y muerte de Cristo, la cual sería su primera colaboración con la actriz griega Melina Mercouri, con quien se casaría en 1966 y la cual aparecería en seis de sus futuras producciones. El otro film titulado, “La legge” (1959), es un melodrama protagonizado por Gina Lollobrigida, Marcello Mastroianni y Yves Montand. A principios de los sesenta, los film de Dassin comenzaban a llamar la atención de los productores de Hollywood. En 1960 escribiría y dirigiría su mayor éxito comercial, “Never On Sunday”, un drama protagonizado por Melina Mercouri, en el cual interpreta en el mejor rol de su carrera, a una prostituta de buen corazón. Por su parte, Dassin interpreta a un norteamericano algo retraído que intenta influir en la vida del personaje de Mercouri. La película obtendría cuatro nominaciones al Oscar, al mejor director, mejor guión original, mejor actriz y mejor diseño de vestuario, y ganaría el Oscar a la mejor canción original. La popularidad de “Never On Sunday” permitió que el director volviera a Hollywood para filmar “Topkapi” (1964), una cinta ambientada en Estambul, la cual es considerada como una de las mejores cintas de atracos de la historia, y por la que Peter Ustinov ganaría el Oscar al mejor actor secundario.

Tras filmar “Topkapi”, los siguientes trabajos del director marcarían su estancamiento creativo, así como también el declive de su carrera. Este declive comenzaría con “10:30 PM Summer” (1966), una pretenciosa adaptación de la novela de Marguerite Duras, a la cual le seguiría el film, “Up Tight!” (1968), ambientado en un barrio negro pobre, el cual sería un remake fallido de la cinta de John Ford, “The Informer” (1935), cuyo guión estuvo a cargo de la actriz Ruby Dee. En 1967, Dassin probaría suerte en Broadway dirigiendo la comedia musical, “Illya Darling”, que no era más que la adaptación de su exitoso film, “Never on Sunday”. La obra sería protagonizada una vez más por su esposa Melina Mercouri, y obtendría seis nominaciones a los premios Tony, destancando la de mejor actriz y la de mejor director de un musical. La pareja se radicaría en Nueva York durante los años que duró la Junta Militar Griega, retornando del exilio en 1974, donde Mercouri entraría a la política, convirtiéndose en miembro del Parlamento, y posteriormente ocupando el cargo de Ministra de cultura.

Dassin por su parte, tras filmar un par de películas mediocres durante los setenta, terminaría su carrera como director con la cinta, “Circle of Two” (1980), un melodrama protagonizado por Richard Burton y Tatum O´Neal, acerca de un veterano artísta obsesionado con una de sus estudiantes. Dicho film resultó ser un completo desastre de taquilla. Fue debido a esto que Dassin nunca más filmó otra película, y pasaría sus últimos 25 años de vida a cargo de la Fundación Melina Mercouri, la cual tenía como objetivo que el Museo Británico devolviera a Grecia diversas esculturas tomadas desde el Partenón hace más de 200 años. Dassin tuvo tres hijos durante su anterior matrimonio con Beatrice Launer, uno de los cuales es el popular cantante Joe Dassin, quien murió en 1980 debido a un ataque cardíaco.

Tras una corta enfermedad, Jules Dassin murió el 31 de marzo del 2008 en Atenas, Grecia, a los 96 años. La carrera como director de Dassin, que comenzó con un ciclo de realistas y potentes thrillers, gracias a los cuales alcanzó un merecido reconocimiento en Hollywood y en Europa, y que continuó con una serie de fallidas adaptaciones literarias durante gran parte de su estadía en Europa, demostró ser tan tumultuosa como su vida, que terminó llevándolo desde los barrios de Nueva York a las capitales de Europa, para terminar en la paradisíacas islas griegas. Pese a todo, el director nos dejó un buen número de obras inconmensurables, que hoy en día siguen siendo consideradas como verdaderas maravillas del séptimo arte.



por Fantomas.

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