sábado, 10 de octubre de 2009

Leni Riefenstahl: La carrera de una directora marcada por el nazismo.

Helene Bertha Amalie “Leni” Riefenstahl, nació el 22 de agosto de 1902, en Berlín. Criada al interior de una familia acomodada, Leni sería impulsada por su padre a continuar con el negocio familiar (una compañia de calefacción). Sin embargo, su madre pensaba que el futuro de la joven estaba en el mundo artístico. En 1918, cuando tenía 16 años, Leni comenzó a tomar clases de ballet en la Grimm-Reiter Dance School de Berlín, donde terminaría convirtiéndose en la alumna estrella del lugar. De esta forma comenzó su carrera como bailarina, la que la llevó a presentarse en distintos lugares de Europa, y a trabajar con el director Max Reinhardt en un show fundado por el productor judío Harry Sokol. Luego de sufrir una lesión en su rodilla durante una presentación en Praga, ella vió una cinta de montaña (género centrado fundamentalmente en el montañismo, sobre todo en la batalla del hombre contra la naturaleza) titulada, “der Berg des Schiksals” (1924), quedando fascinada con las posibilidades que tenía esa clase de film. Por este motivo, Leni intentaría contactar al director de la cinta, Arnold Fanck, para asegurarse un papel en su próximo proyecto. Sin embargo, Riefenstahl terminaría contactando al director a través de Luis Trenker, un actor que había participado en el film de Fanck.

Riefenstahl protagonizaría varios films de Fanck, como por ejemplo, “The Holy Mountain” (1926) y “The Big Jump” (1927), en los cuales por lo general interpretaría a mujeres atléticas y aventureras con un atractivo especial. Gracias a su participación en estas cintas, Leni se volvería una experta montañista, y además aprendería algunas técnicas de filmación. Entre 1925 y 1933, ella actuaría en alrededor de diez cintas, siendo “S.O.S. Eisberg” (1933), el último film en el que participaría antes de convertirse en directora. Durante ese periodo, Leni ganaría bastantes seguidores, entre los que se encontraba nada menos que Adolf Hitler. Cuando en 1932 se le presentó la oportunidad de dirigir “The Blue Light” (1932), ella no dudaría en tomarla. Distanciándose del estilo realista presente en las cintas de Fanck, Riefenstahl filmó su primera cinta como si se tratara de un relato místico. Ella dirigiria, protagonizaría y co-escribiría dicho film, el cual sería producido por su propia compañia, Leni Riefenstahl Productions. Aunque “The Blue Light” ganó algunos galardones, no fue bien recibida por algunos críticos, en su mayoría judíos. Según dicen, por esta razón Riefenstahl mandó a retirar de los créditos los nombres del guionista Béla Balázs y el productor Harry Sokal, los cuales eran judios. Aunque a la directora le ofrecieron un trabajo en Hollywood, prefirió quedarse en Alemania, donde terminaría haciendo historia.


Cuando en 1932 Riefenstahl escuchó un discurso del entonces candidato presidencial Adolf Hitler, quedó impresionada por su talento como orador. De hecho, ella escribiría en sus memorias: “Yo tuve una visión casi apocalíptica que nunca pude olvidar. Me dió la impresión de que la tierra se estaba abriendo en frente de mi, como un hemisferio que de pronto se parte por la mitad expulsando un enorme chorro de agua, tan poderoso que toca y cielo y remece la tierra”. Tras este episodio, Leni le escribiría a Hitler solicitando reunirse con él. Tras reunirse con él, Riefenstahl recibió una oferta para dirigir “Victory of Faith” (1933), un documental acerca de la reunión del partido Nazi en Nuremberg en 1933. Tras filmar dicha cinta, impresionado por el trabajo de la directora, Hitler le pidió que filmara la reunión de 1934 del partido Nazi. Sin embargo, Riefenstahl pretendía filmar la ópera favorita de Hitler, “Tiefland” de Eugen d´Albert. Lamentablemente, la producción del film tendría algunos problemas, por lo que el proyecto tendría que ser suspendido.

Al saber esto, Hitler convenció a Leni para que filmara una nueva cinta para el partido, con la condición de que sería la última vez que le pediría realizar un film de este tipo. “Triumph of the Will” (1935), es reconocida como una verdadera obra maestra del cine documental. Dicha cinta sería todo un éxito Alemania, pero en paises como Estados Unidos sería censurada por su contenido (el Museo de Arte Moderno fue uno de los pocos lugares que consiguió una copia, a la cual tuvo acceso solo un selecto grupo de personas). De todas maneras, el film ganó numerosos premios internacionales, lo que situó a Riefenstahl como la primera mujer en ganar reconocimiento internacional como directora de cine. Pese a haber jurado que no volvería a dirigir más cintas acerca del partido Nazi, en 1935 ella realizaría un film de 18 minutos titulado, “Day of Freedom: Armed Forces”, el cual se centraría en el ejército alemán. Al igual que las dos cintas anteriores de la directora, esta se filmó durante la reunión anual del partido Nazi en Nuremberg. La reunión de 1935 alcanzó cierta notoriedad debido al pronunciamiento acerca del estatus de los judios en Alemania. Durante muchos años, Riefenstahl negó haber participado en esta cinta, lo que cambió en 1971 cuando fue encontrada una copia del film.

En 1936, Hitler invitó a Riefenstahl a filmar los Juegos Olímpicos de Berlín. La directora además viajaría a Grecia para obtener algunas tomas de Olimpia, el lugar donde se generaron las olimpiadas. El resultado de ambas experiencias se convertiría en “Olympia” (1938), un exitoso film el cual sigue siendo recordado por sus logros técnicos y estéticos. Riefenstahl sería una de las primeras realizadoras en situar cámaras en rieles, con el fin de seguir los movimientos de los atletas, además de incluir algunas tomas en cámara lenta. El trabajo de la directora en “Olympia” es usualmente citado como una de las más grandes influencias de la fotografía deportiva moderna. Aunque Joseph Goebbels le dijo a Riefenstahl que ignorara a todos los atletas no-arios de los Juegos, la directora de todas formas filmó a todos los competidores, incluyendo al atleta afroamericano Jesse Owens, quien protagoniza una de las escenas más recordadas de la cinta.

“Olympia” fue estrenada para el cumpleaños número 49 de Hitler en 1938, y embarcó a Riefenstahl en un tour internacional para promocionar su película. Sin embargo, un año antes de que esto sucediera, la directora había declarado en un periódico que para ella, Hitler era un hombre casi perfecto. Estas declaraciones terminarían empañando toda su gira por norteamérica, donde terminaría confirmando sus declaraciones. Esta no sería la única controversia en la que estaría involucrada la directora. Durante la invasión alemana a Polonia, Riefenstahl fue fotografiada en compañia de soldados alemanes vistiendo un uniforme militar y portando un arma en su cinturón. El 12 de septiembre de 1939, ella estaba en el poblado de Konskie cuando 30 civiles fueron ejecutados, debido a que supuestamente atacaron a un grupo de soldados alemanes. De acuerdo con sus memorias, Riefenstahl trató de intervenir pero uno de los soldados se lo impidió a punta de pistola. De todas formas, el 5 de octubre de 1939, Riefenstahl regresaría a la ahora ocupada Polonia para filmar el desfile organizado por Hitler en Varsovia. Luego de esto abandonaría Polonia, con la promesa de no volver a filmar ninguna cinta relacionada con los Nazis durante el resto de su carrera.

Riefenstahl fue amiga de Hitler durante 12 años, y existen algunos reportes que indican que ambos probablemente tuvieron una relación sentimental. Según el vocero de Hitler, Ernst Hanfstaengl, ella intentó iniciar una relación con Hitler, pero este la rechazó. De todas formas, la relación entre ambos se deterioró en 1944, luego de que el hermano de Riefenstahl falleciera en el frente ruso de la guerra. De hecho, tras casarse con Peter Jacon el 21 de marzo de 1944, nunca más volvió a ver a Hitler. Luego de “Olympia” y la trilogía de cintas dedicadas al partido Nazi, Riefenstahl comenzó a trabajar en la película que había intentando filmar sin éxito algunos años antes; “Tiefland” (1954). A fines de 1940, ella comenzaría a filmar dicha cinta, donde gran parte de los extras que aparecen en el metraje, eran prisioneros de los campos de concentración los cuales fueron obligados a trabajar con la directora. Por años Riefenstahl mantendría que todos los extras que habían participado en la cinta, posteriormente habían sido liberados por los alemanes. Sin embargo, existe evidencia de que gran parte de los extras serían enviados a otros campos de concentración una vez terminada la cinta. En octubre de 1944, la producción de “Tiefland” se movió a los Barrandov Studios en Praga, lugar donde sería terminada, aunque no podría ser editada hasta el año 1954.

Cuando el ejército alemán colapsó en la primavera de 1945, Riefenstahl abandonó Berlín. Mientras se encontraba pidiendo aventón junto a un grupo de hombres, ella fue detenida por tropas norteamericanas. Tras esta detención, se vería involucrada en una serie de arrestos y escapes a lo largo del territorio alemán. Cuando por fin logró llegar a la casa de su madre, se encontró con la sopresa que un grupo de soldados norteamericanos estaban rodeando la casa, por lo que no le quedó más remedio que entregarse. Una vez que fue puesta bajo custodia, Riefenstahl negó tener conocimiento de la existencia de campos de concentración. En numerosas oportunidades reconoció la fascinación que sentía por la política Nacional Socialista, pero negó tener conocimiento de cualquier tipo de crimen de guerra. Aunque desde 1945 a 1948, ella fue retenida en diversas prisiones, nunca fue condenada ni por su rol como propagandista, ni por el uso de prisioneros de los campos de concentración en sus cintas. Algunos años más tarde Riefenstahl declaró que lo que más lamentaba era haber conocido a Hitler: “Fue la mayor catástrofe de mi vida. Hasta el día de mi muerte la gente dirá, ´Leni es una Nazi´, y yo seguiré diciendo, ´¿Pero que fue lo que hice?´”.

La mayoría de los negativos de las cintas de Riefenstahl junto con el material de otros proyectos que no alcanzó a terminar, se perdieron al final de la guerra. El gobierno francés confiscó todo su equipo de edición, junto con los rollos de producción de “Tiefland”. Luego de años de conflictos legales, los rollos le fueron devueltos, aunque parte de los negativos se dañaron cuando el gobierno francés intentó revelar la película. Finalmente Riefenstahl pudo editar la cinta, y el 11 de febrero de 1954 por fin pudo estrenar “Tiefland”, la que terminaría siendo su último trabajo como directora. Ella intentaría en numerosas ocasiones (alrededor de 15 veces) realizar nuevas películas durante los cincuenta y sesenta, pero se encontraría con bastante resistencia por parte de la industria cinematográfica, con protestas públicas, y con críticas punzantes. Muchos de sus colegas que se encontraban en Hollywood, habían huído de la Alemanía Nazi por lo que no la miraban con buenos ojos.

Aunque existió gente interesada en apoyar su trabajo, la mayoría de sus proyectos tuvieron que ser suspendidos por algunas campañas que recordaban su colaboración con el Tercer Reich. En 1956, inspirada por la novela de Ernest Hemingway, “Green Hills of Africa”, Riefenstahl viajaría a África donde comenzaría a trabajar en un proyecto basado en la novela, “Black Freight”. Mientras se encontraba buscando locaciones para filmar la cinta, ella casi muere en un accidente automovilístico. Luego de despertar de un coma en un hospital de Nairobi, ella terminaría de escribir el guión del proyecto. Sin embargo, todo quedaría en nada luego de que algunos locales se mostraran algo reacios a la presencia de la directora en el lugar, a lo que se sumó el mal tiempo y la Crisis del Canal de Suez (solo alcanzaría a filmar diez tomas). Otro de los proyectos de la directora que terminaría yéndose al tacho de la basura sería una cinta cuyo título tentantivo era “Friedrich und Voltaire”, la cual iba a ser protagonizada por Jean Cocteau. Lamentablemente, la muerte de Cocteau en 1963 le pondría fin al proyecto.

Pese a su proyecto fallido en África, durante los sesenta Riefenstahl viajaría en numerosas ocasiones a dicho continente para fotografiar a la tribu Nuba residente en Sudán, donde ella vivió por algún tiempo con el fin de conocer más acerca de su cultura. En dicho país no tuvieron problemas para aceptarla, debido a que no conocían nada acerca de su pasado. Durante ese periodo, ella comenzaría una relación sentimental con el camarógrafo Horst Kettner, quien tenía veinte años menos que ella. Luego de un tiempo, a Riefenstahl le fue concedida la ciudadania sudanesa, debido a los servicios que ella había prestado a dicho país. Sus libros con las fotografía de la tribu fueron publicados en 1974 y 1976 como, “The Last of the Nuba” y “The People of Kau”, convirtiéndose de inmediato en bestsellers a nivel internacional. A los 72 años de edad, Riefenstahl comenzó a interesarse en la fotografía submarina. En 1978, ella publicaría un libro con algunas de sus fotografía submarinas llamado, “Coral Gardens”, y en 1990 publicaría otro llamado, “Wonder under Water”. El 22 de agosto del 2002, durante la celabración de su cumpleaños número cien, ella estrenaría la cinta, “Underwater Impressions” (2002), un documental que idealizaba la vida bajo los océanos.

Además de ser la buceadora más vieja del mundo cuando estrenó “Underwater Impressions”, Riefenstahl fue miembro de Greenpeace durante ocho años. El 2003, a los 101 años de edad, ella contraería matrimonio con su pareja de años, Horst Kettner. Al poco tiempo después, Leni Riefenstahl fallecería mientras dormía el 8 de septiembre del 2003, tras una larga batalla contra el cáncer. Independiente, enérgica, maniática del trabajo, ególatra y defensora a ultranza de la supremacía del arte, su obra está asociada a una época de horror, el imperio nazi, y a una figura que fue a la vez protector e ídolo: Adolf Hitler. El destino del Reich marcaría a Riefenstahl de forma decisiva, y ella, a su vez, fue la encargada de plasmar la imagen del régimen en películas de enorme fuerza visual, donde la belleza física enmascaraba manejos mucho más oscuros. Más allá de sus inclinaciones políticas o los errores que pudo haber cometido durante la guerra, Leni Riefenstahl marcó un antes y un después en la historia del cine en cuanto a la labor de las mujeres tras las cámaras; no solo ganó reconocimiento internacional por su obra más allá de su contenido, sino que también supo utilizar nuevas técnicas que siguen siendo utilizadas y admiradas en la actualidad.






por Fantomas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien documentado, lo que me incomoda es que se usen los nombres en inglés de sus filmes con título en alemán, lo correcto es poner el nombre real del film, y si se quiere su título en inglés o en español.-

Fantomas dijo...

- Anónimo: Lo voy a tener en cuenta para la próxima.

Saludos.

Bargalloneta dijo...

Fantástico apunte...y muy interesante!! lástima que la asociemos con el nazismo pero fué una gran directora y ese mérito no hay nadie que se lo quite.

Liddell Hart dijo...

Pues comoquiera que hizo grandes filmes de propaganda al nazismo (independientemente de lo bien hechos que estén) pues es lógico que la asocien al Reich.

Lo curioso es que el estigma le haya quedado tanto tiempo. Comparemos con Moore en nuestros días...

¿Usted que opina señor Fantomas?

Garry dijo...

Pues en el caso de Moore, como en el de la mayoría que hacen filmes políticos, pues también se le recuerda por la ideología mostrada en sus filmes. (Aunque en los dos casos podríamos hablar de propaganda y no de ideología) Es lógico ese destino para cualquier director que demuestra talento en el cine político.

De todos modos es interesante comparar a Moore con Leni. La verdad es que no ha habido muchos directores de cine político. Se cuentan con los dedos de la mano.

¿Que cree usted que nos revelaría una comparación entre las técnicas del cine propangandístico de los tiempo de Moore y las del de Leni, señor Fantomas?

Sería interesante...

Fantomas dijo...

- Liddell Hart y Garry: En el caso de Leni, siempre va a ser asociada con el Reich básicamente por su amistad con Hitler, lo que obviamente resulta ser aún más potente que el hecho que haya realizado cintas de propaganda. A mi gusto, la mayor diferencia entre el cine de Leni y el de Moore, es que la primera mostraba una verdad maquillada de los hechos, la cual obviamente estaba vigilada de cerca por la maquinaría Nazi. Aún cuando la directora haya compartido la ideología de aquel gobierno, de todas estaba sometida a la censura de los nazis. Moore en cambio, si bien ha atacado las políticas de los últimos gobiernos norteamericanos, es especial a la figura de George Bush, se basa en hechos concretos para plantear sus críticas y no está sometido a tanta censura, lo que en cierta forma "valida" más sus trabajos en cuanto a contenido ideológico. Más allá de las diferencias en la forma en como ambos entregan sus mensajes, tanto Leni como Moore son dos directores interesantísimos que se atrevieron a dar a conocer su punto de vista, por más controversial que este sea.

Gracias por sus comemtarios,
Saludos!

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