lunes, 23 de agosto de 2010

Glamour de la Hammer: Algunas de las actrices que vez alguna participaron en la casa del martillo.

A fines de la década de los cincuenta, la Hammer Film Productions adquirió fama internacional gracias a la radical reinvención del género de terror que llevaron a cabo durante ese período. La fórmula del estudio que combinaba historias de terror gótico, cuidados escenarios filmados a todo color y cierta cantidad de erotismo, resultó ser irresistible tanto para el público británico como para las audiencias del resto del mundo. Aunque si bien los rostros más recordados de la compañía son los actores Christopher Lee y Peter Cushing, estos por lo general estaban acompañados de hermosas mujeres que poco a poco comenzaron a adquirir una mayor importancia en las producciones del estudio. Usualmente la Hammer contrataría a voluptuosas mujeres que además supieran proyectar parte de su vulnerable feminidad. Con respecto a la selección de las actrices, James Carreras mencionaría en una ocasión: “Resulta difícil precisar que cualidades debe tener una muchacha para que capte mi atención. Evidentemente debe tener una linda cara y una buena figura. Pero debe tener más que eso; debe tener una clase especial de magnetismo”. Finalmente sería el hijo de James, Michael, quien organizaría sendas campañas para descubrir a las nuevas estrellas femeninas del estudio. A través de los años, la Hammer no solo contaría con la participación de actrices conocidas a nivel mundial, sino que también el estudio sería responsable de lanzar a otras actrices al estrellato. En el siguiente artículo revisaremos las biografías de cuatro actrices que alguna vez trabajaron en la casa del martillo.

Veronica Carlson: Su verdadero nombre es Veronica Mary Glazer y nació en Yorkshire el 18 de septiembre de 1944. Su padre pertenecía a la Fuerza Área Real (RAF) por lo que su familia se mudó en varias ocasiones antes de establecerse en el pueblo de High Wycombe, Buckinghamshire. Después de terminar el colegio, Veronica estudió arte, y eventualmente obtuvo un Diploma Nacional en diseño. Sería durante su estadía en la escuela de arte que Veronica comenzaría a interesarse en la actuación. En 1967, ella lanzaría su carrera como artista y como actriz, cuando consiguió un minúsculo rol en la cinta “The Magnificent Two”, y patentó su propio personaje de caricatura llamado Algerwol. Durante este periodo, Veronica también trabajó como modelo, y a fines de ese año posó para el reconocido fotógrafo Ben Jones. Una foto de ella posando en bikini terminaría en la portada de The Sunday Mirror, la cual llamaría la atención de James Carreras. Al ser una fanática declarada de las producciones de la Hammer, Veronica se mostró encantada cuando la productora Aida Young y el director Freddie Francis la invitaron al casting de la cinta “Dracula Has Risen From the Grave” (1968).

Vestida con un camisón rosa y un pequeño listón, Carlson interpretó a Maria, la inocente antagonista de la lasciva camarera Zena (Barbara Ewing). Cuando Drácula se cansa de Zena, este intenta seducir a Maria quien pierde su inocencia con el mítico vampiro. El tráiler de “Dracula Has Risen From the Grave” anunciaba a Veronica como “El nuevo descubrimiento de la Hammer; la víctima más hermosa de Drácula”. El éxito de la cinta la llevaría a adornar la portada de la tarjeta navideña de la Hammer en 1968, y a obtener un rol en el próximo film de la compañía, “Frankenstein must be Destroyed” (1969), sin la necesidad de participar en una audición. Su interpretación de Anna Spengler, una joven mujer que tiene la mala idea de abrirle las puertas de su casa al malvado Barón Frankenstein (Peter Cushing), es probablemente el mejor trabajo de su carrera. En gran medida esto se debe a la interacción que su personaje tiene con Frankenstein, quien no sólo abusa psicológicamente de ella, sino que también acaba violándola. Con respecto a su colaboración con Cushing, Veronica declararía que el actor era “un hombre exquisito”, razón por la cual ambos comenzarían una larga y sincera amistad en el set de filmación de aquella cinta.

Tras obtener pequeños roles en las comedias “The Best House in London” (1969) y “Pussycat, Pussycat, I Love You” (1970), y en el thriller “Crossplot” (1969), Veronica trabajaría por tercera y última vez al interior de la casa del martillo, en la cinta “Horror of Frankenstein” (1970). El escritor y director Jimmy Sangster a esas alturas se encontraba desencantado del género de terror, por lo que decidió tratar esta nueva historia de Frankenstein como si se tratara de una comedia subida de tono. Este sería el principal motivo por el que en esta ocasión Peter Cushing sería reemplazado por el joven Ralph Bates. Al ser una fanática de las cintas clásicas de la Hammer, Veronica Carlson mostró abiertamente su desaprobación hacia el film, pero de todas formas disfrutó trabajando junto a Bates y Sangster. Aunque durante la década del setenta la Hammer comenzó a ofrecerle roles más importantes a las actrices, Veronica no fue considerada para ninguno de los nuevos proyectos debido a que Michael Carreras estaba al tanto de su aversión por las escenas de desnudos (que se convirtieron en parte importante de las producciones de la casa del martillo durante ese período).

Tras participar en un par de series de televisión a principios de los setenta y en la cinta “Old Dracula” (1974), protagonizada por David Niven, Veronica se reuniría con Peter Cushing y Freddie Francis en el set de “The Ghoul” (1975), un film de terror producido por el hijo de Francis, Kevin. En enero de 1974, la actriz contraería matrimonio con el empresario Sydney Love, lo cual en parte provocaría su alejamiento de la actuación. De hecho, a mediados de los setenta Veronica y su marido se mudarían a Hilton Hills Island en Carolina del Sur, donde viviría en el más completo anonimato. “Nunca le conté a nadie acerca de esas películas”, mencionaría en una ocasión Carlson. “Pensé que podía escapar de ellas. Estaba preocupada de criar a mis hijos y me dediqué a pintar, pero pronto la gente de la isla comenzó a reconocerme. Cuando aquellas películas comenzaron a ser transmitidas por canales como HBO, TNT, Cinemax, el rumor no tardó en propagarse y me convertí en una celebridad local”. En la actualidad, Veronica Carlson continúa pintando, y sigue manteniendo una buena relación con los fanáticos de la Hammer con quienes se reúne en algunas convenciones. “Extraño la vitalidad y la creatividad de mis días como actriz”, diría ella en una entrevista. “Ahora tengo una vida fabulosa, pero ocasionalmente cuando hago el aseo en mi hogar recuerdo los films que realicé en la Hammer y deseo que ellos hubiesen seguido realizándolos”.



Suzan Farmer: Nació el 16 de junio de 1942, en Tonbridge, Kent. Ella abandonaría el colegio a los 15 años de edad para dedicarse a la actuación. Ese mismo año, participaría como suplente de Julia Lockwood en la producción del Teatro Scala de “Peter Pan”, para luego inscribirse en el Central School of Speech and Drama en 1959. En aquellos años, Suzan recibía de manera frecuente algunos ofrecimientos para interpretar a pequeñas niñas en diversas series de televisión. “Incluso en aquel entonces parecía una niña de nueve años”, comentaría ella en una ocasión. En 1962, Suzan interpretaría a una reina de belleza en la cinta “The Wild and the Willing”, un poco convincente drama acerca de la vida universitaria. El único punto de interés de aquel film es que marcó el debut en la gran pantalla de los actores John Hurt y Ian McShane. Este último contraería matrimonio con Suzan Farmer en 1965. “Él es un muy buen actor”, diría ella poco después de su matrimonio. “Él es absolutamente genuino e incluso cocina mejor que yo”. La pareja se mudaría a un departamento en el barrio de St John´s Wood, en Londres, pero terminarían divorciándose dos años después.

El primer film de Suzan en la Hammer sería “The Scarlet Blade” (1963), un drama acerca de la guerra civil inglesa el cual fue rodado en 1963 en los estudios Bray de Londres. Un año antes, el director John Gilling la había seleccionado para interpretar a la víctima de un secuestro en el segundo episodio de la serie de televisión “The Saint” (1962-69). Tras trabajar en un par de series de televisión, Farmer regresaría a la Hammer para filmar “The Devil-Ship Pirates” (1964), una de las tantas cintas de aventuras que rodó el estudio. Mientras que para promocionar “The Scarlet Blade” la actriz se había sacado unas fotografías en las que aparecía vistiendo pantis y un corsé, para “The Devil-Ship Pirates” el fotógrafo Tom Edwards nuevamente explotó la sensualidad de la actriz en una sesión que utilizó como escenario la gravera donde el estudio construyó los sets del film. Si bien ambas cintas resultaban ser competentes y entretenidos ejemplos del cine de matiné que produjo la Hammer durante los sesenta, probablemente la mejor película en la que estuvo involucrada la actriz durante la primera mitad de los sesenta es el film de terror “Die, Monster, Die!” (1965).

En dicha cinta, Suzan Farmer interpreta a Susan Witley, la hija de un científico confinado a una silla de ruedas interpretado por Boris Karloff. La actriz declaró en una ocasión que “estaba contentísima con la profundidad del papel, ya que le permitió demostrar que no sólo podía interpretar a tontas heroínas que se interponían en el camino de los protagonistas”. Tras reunirse nuevamente con John Gilling en la comedia “Where the Bullets Fly” (1966), Suzan regresó a los estudio Bray para participar en dos producciones que se filmarían de manera simultánea: “Dracula: Prince of Darkness” (1966) y “Rasputin: The Mad Monk” (1966). Los guiones de ambas cintas la acercaban peligrosamente a las heroínas tontas que a ella claramente le molestaba interpretar. En el caso de “Dracula: Prince of Darkness”, al menos su personaje era una mujer luchadora que mostraba un extraño interés por conocer al dueño del abandonado castillo de Drácula. En el caso de “Rasputin: The Mad Monk”, el cual sería el último film de la actriz para la Hammer, su personaje era bastante más limitado ya que únicamente cumplía la función de actuar como carnada para el lujurioso Rasputín.

Durante el resto de su carrera, la actriz se volcaría de lleno al trabajo en televisión. No sólo participaría en otras tres ocasiones en la serie “The Saint”, sino que además aparecería en algunos episodios de series como “UFO” (1970-71), “The Persuaders!” (1971-72) y “Thriller” (1973-76), entre otras. El último largometraje en el que participaría sería en el thriller “Persecution” (1974), el cual fue producido por una de las compañías competidoras de la Hammer, la Tyburn. Los últimos trabajos de Suzan como actriz los tendría en las series “Leap in the Dark” (1973-80) y “Breakaway” (1980). Pese a que la actriz trabajó en cuatro cintas de la Hammer, no tuvo la fortuna suficiente como para conseguir roles más relevantes. Sin embargo, ella si puede jactarse de protagonizar una inolvidable confrontación con el Drácula de Christopher Lee en “Dracula: Prince of Darkness”, lo que le valió un puesto destacado en la filmografía de la Hammer.



Caroline Munro: Ella nació el 16 de febrero de 1949, en Windsor, y tras terminar el colegio ingresó a la escuela de arte en Brighton. En 1965, uno de sus compañeros le preguntó si podía fotografiarla, y luego envío las fotografías a un concurso de modelaje patrocinado por el periódico Evening News. Los jueces, entre los que se encontraba el fotógrafo David Bailey, escogieron la fotografía de Caroline entre las más de 700 fotografías que fueron presentadas al concurso, y le confirieron el título de “El rostro de 1966”. Tras mudarse a Londres ese mismo año, ella comenzaría a trabajar como modelo apareciendo en la portada de varias publicaciones. Eso la ayudaría a obtener pequeños roles en las cintas “G. G. Passion” (1966) y “Casino Royale” (1966). En 1968, luego de que una de sus fotografías llamara la atención de los ejecutivos de la Paramount, la ahora actriz firmaría un contrato por un año con el estudio y tendría la oportunidad de trabajar junto a Richard Widmark y Cesar Romero en el film “A Talent for Loving” (1969). El actor y músico norteamericano Judd Hamilton, quien también participaba en la cinta, posteriormente contraería matrimonio con Caroline en 1970.

En una ocasión, Caroline reconocería que toda la experiencia de convertirse en actriz resultó ser sobrecogedora; “No entré al mundo de la actuación mediante la vía formal de la escuela de drama y el entrenamiento, por lo que todo se redujo a una curva de aprendizaje. En ´A Talent for Loving´ básicamente me estaba interpretando a mí misma”. Tras participar con un rol no acreditado en la cinta de terror “The Abominable Dr. Phibes” (1971), la actriz fue contactada por Sir James Carreras, quien la había visto en una publicidad que ella había realizado para Lamb´s Navy Rum. “Él solía tomar el tren hacia Brighton y en el camino me vio en unos carteles gigantes ubicados afuera de la Estación Victoria”, recordaría la actriz. “Él me preguntó si podía visitarlo y me dio a leer un par de cosas en las que él pensaba que podía participar. Además participé en una prueba de cámara”. En mayo de 1971, la Hammer decidió contratar a Caroline. Inicialmente, la actriz iba a participar en el proyecto titulado “The Day the Earth Cracked Open”, el cual nunca se realizó. Pese a esto, su figura fue promocionada como “El descubrimiento de la Hammer de 1971”.

La primera asignación de Caroline al interior de la Hammer llegaría en septiembre de ese año, cuando fue escogida para interpretar a Laura, una de las integrantes de la pandilla de Johnny Alucard en la cinta “Dracula A. D. 1972” (1972). Ella le sacaría el máximo provecho posible a su pequeño rol, sufriendo un perturbador ataque de histeria antes de convertirse en la primera víctima del conde. “Antes de realizar ´Dracula A. D. 1972´ me consideraba más una modelo que una actriz y la verdad es que no tomaba demasiado en serio la actuación”, comentaría ella en una ocasión. “Mientras trabajaba con Christopher Lee recuerdo que pensé ´en verdad me gusta hacer esto, es algo que puedo hacer´”. Antes de volver a trabajar para la Hammer, Caroline participaría con un rol no acreditado en el film “Dr. Phibes Rises Again” (1972). A principios de 1972, a la actriz le ofrecieron un rol en la cinta de Brian Clemens, “Captain Kronos Vampire Hunter” (1974). El guión la situaba como Carla, la gitana reclutada por Kronos para ser su compañera y su amante. Aunque en su momento el film no recibió demasiada atención, hoy en día es considerada como una cinta de culto en gran medida gracias a la sensual y serena interpretación de Caroline.

Aunque el productor de la Hammer, Roy Skeggs, quería contratar a Caroline para uno de los papeles protagónicos de la cinta “Frankenstein and the Monster From Hell” (1974), la idea fue desechada por Michael Carreras ya que dicho film sería exhibido en una función doble junto con “Captain Kronos Vampire Hunter”. En 1975 Caroline se unió a la larga lista de actrices que fueron consideradas para interpretar el rol principal del proyecto fallido de la Hammer, “Vampirella”. Sin embargo, ella rápidamente rechazó el papel ya que no estaba dispuesta a realizar escenas de desnudos. En 1973, Brian Clemens la ayudó a conseguir un papel en el film de aventuras “The Golden Voyage of Sinbad” (1974), cuyo guión había sido escrito por el mismo Clemens. Posteriormente trabajaría en el mediocre film de terror “I Don´t Want to be Born” (1975), y en la cinta de aventuras “At the Earth´s Core” (1976), donde se reuniría con Peter Cushing con quien había trabajado anteriormente en “Dracula A. D. 1972”. Al año siguiente, la actriz rechazaría el rol de Ursa en el film “Superman” (1978) para participar en la cinta “The Spy Who Loved Me” (1977), tras lo cual ostentaría el título de ser la primera chica Bond en ser asesinada por el mítico agente secreto. Pese a que el productor Cubby Broccoli le sugirió mudarse a Norteamérica para conseguir ofertas más lucrativas, Caroline prefirió quedarse en Inglaterra para estar más cerca de su familia.

Tras trabajar en la cinta de ciencia ficción “Starcrash” (1979), durante la década de los ochenta Caroline obtendría un reducido número de roles en diversas producciones de bajo presupuesto. Probablemente su cinta más recordada de este periodo sea “Maniac” (1980), la cual además sería el primer film que rodaría en suelo norteamericano. A esta le seguiría la producción de bajo presupuesto “The Last Horror Film” (1982), donde se reuniría con su coestrella de “Maniac”, el actor Joe Spinell. También trabajaría en las cintas “Slaughter High” (1986), “El Aullido del Diablo” (1987), “Faceless” (1987) y “Il Gato Nero” (1989). En 1982 se divorciaría de Judd Hamilton, y al poco tiempo después rechazaría un rol en la telenovela “The Bold and the Beautiful” (1987), para convertirse en una de las animadores del programa de televisión “3-2-1”. En 1990 la actriz contraería matrimonio con el escritor y director George Dugdale, con quien tuvo dos hijas, Georgina y Iona. Ella continúa participando en algunos films independientes y asiste de manera regular a convenciones de fanáticos de la Hammer. Con respecto a su carrera, Caroline Munro mencionaría en una entrevista: “Nunca busqué fama y notoriedad. Acepté los trabajos que me ofrecían y mi única meta era realizarlos de la mejor forma posible. Probablemente no siempre tomé buenas decisiones, pero no puedo volver atrás. Mi carrera significó mucho para mí, pero nunca puse mi trabajo antes que mi vida familiar”.

Madeline Smith: Nació el 2 de agosto de 1949, en Hartfield, East Sussex. Ella se criaría en Kew y, a los 11 años de edad ganó una beca en un colegio de monjas ubicado en Ealing. Aunque inicialmente soñaba con convertirse en doctora, cuando tenía 15 años decidió dedicar parte de su tiempo libre a la actuación en el renombrado Questors Theatre, el cual estaba ubicado cerca de su colegio. Si bien ella pasó una audición para participar en una producción del lugar, una de las monjas de su colegio la persuadió de no hacerlo. “Nunca más tuve las agallas para intentar probar suerte en la escuela de drama”, recordaría Madeline con cierto resentimiento en una ocasión. “No era lo suficientemente valiente. Esa mujer tomó una gran parte de mí, y todavía tengo algunos sentimientos encontrados con respecto a ella”. En el verano de 1967, Madeline obtuvo un trabajo en una boutique de Kensington, donde la diseñadora Barbara Hulanicki la ayudó a lanzar su breve carrera como modelo. Fue entonces cuando un busca talentos contactó a Madeline en la calle y le ofreció un rol en el film italiano “Escalation” (1968), tras lo cual consiguió un pequeño rol en la cinta “The Mini-Affair” (1968). Fue entonces cuando Madeline decidió asistir a algunas clases en el London City Lit, con el fin de mejorar sus habilidades interpretativas. Pese a vivir en el epicentro del Swinging London, Madeline no se involucró demasiado en la permisiva sociedad de la época. “No era muy despierta en lo que se refiere a ese tipo de cosas”, afirmaría ella en una ocasión. “Lo más cercano a algo peligroso que hice fue salir con un muchacho que posteriormente se convirtió en un monje”.

En 1969, la Hammer le cedió a la actriz el pequeño rol de una prostituta llamada Dolly en la cinta “Taste the Blood of Dracula” (1970), la cual aparecía en una escena dominada por un encantador de serpientes. “La otra noche vi ´Taste the Blood of Dracula´ y recordé porqué me gustó tanto aquella escena”, afirmaría ella. “Aquellos tipos (Geoffrey Keen, Peter Sallis y John Carson) eran actores consagrados. Es una escena maravillosa, aunque debo admitir que no estaba muy convencida con respecto a la serpiente…”. Pasarían solo tres meses antes de que la Hammer invitara nuevamente a Madeleine a participar en una de sus producciones. Esta sería “The Vampire Lovers” (1970), el film más sexualmente explícito del estudio hasta la fecha. “Tenía que bajar mi camisón a la altura de mi cintura y tenía que correr por el lugar en topless”, declararía en una ocasión cuando le pidieron recordar la escena en la que junto a Ingrid Pitt debían permanecer semidesnudas. “No estaba precisamente entusiasmada con respecto a esto, pero cuando la estábamos filmando uno de los productores, Michael Style, nos dijo que dichas escenas eran para la versión japonesa y que no serían vistas a nivel local. Por supuesto que posteriormente nos dimos cuenta que no existía una versión japonesa, y que sólo nos habían dicho eso para salir del paso. Yo era virgen cuando realicé el film. Ni siquiera sabía que era una lesbiana y no tenía idea de que debía suceder en aquella cama”.

Durante la primera mitad de los setenta, Madeline obtendría bastantes roles tanto en el cine como en la televisión. Entre algunas de las cintas que realizó durante este periodo se encuentran las comedias “Up Pompei” (1971), “Carry on Matron” (1972), “Take Me High” (1973), y las cintas de terror “Tam Lin” (1970) y “Theater of Blood” (1973), entre otras. Además, gracias a la recomendación de Roger Moore, Madeline consiguió el rol de la agente italiana Caruso en la cinta de James Bond, “Live and Let Die” (1973). Sin embargo, antes de que esto ocurriera, la actriz trabajaría por última vez para la Hammer en el film “Frankenstein and the Monster From Hell” (1974). La sombría interpretación de Sarah, el “ángel” mudo de los internos de un hospital psiquiátrico, sería su papel más importante al interior de la casa del martillo. En el set de filmación de aquella cinta, Madeleine le daría una entrevista al publicista de la Hammer, Jean Garloch, en la cual ella aseguraba que su carrera en el mundo del espectáculo estaba comenzando a pesarle y que estaba considerando en convertirse en enfermera. “Estaba empezando a considerar que mi vida era demasiado superficial”, afirmaría ella algunos años después. “Era profundamente infeliz debido a que no estaba entrenada, y sospechaba que había llegado a la cima de mi carrera por lo que no podía aspirar a más. Sentía que nunca sería capaz de probarme a mí misma que era algo más que un par de senos. Sin embargo, ahora considero que era una persona afortunada, y que trabajar para la Hammer fue una cosa muy positiva. A la Hammer le entregué mis mejores interpretaciones y aquellos tres pequeños films fueron maravillosos”.

En 1974, Madeline conoció a la antigua estrella de la Hammer, David Buck, con quien trabajó en un episodio de la serie de televisión “Crown Court” (1972-84). Ellos se mantendrían juntos hasta el día que él falleció a causa de un tumor cerebral en 1989. “Nosotros contrajimos matrimonio seis meses antes de que él falleciera, en la hermosa capilla del Charing Cross Hospital. La verdad es que no soy del tipo de mujeres que se casan, pero para aquel entonces nosotros teníamos una hija, Emily, por lo que ambos pensamos que debíamos casarnos por el bien de ella”. Durante el resto de su carrera, Madeline trabajaría mayormente en televisión, y sólo participaría en un par de largometrajes entre los que se encuentran “Percy´s Progress” (1974), “Galileo” (1975) y “The Bawdy Adventures of Tom Jones” (1976). A mediados de los ochenta ella dejaría la actuación, y recién quince años después retornaría fugazmente a la televisión con un pequeño papel en la serie “Dark Knight” (2000). “Una vez que paré de actuar no pude hacerlo de nuevo. Ahora estoy mucho más vieja. No tengo ni el entrenamiento ni la experiencia suficiente, y existe mucho aire entre mi persona y mi último rol, por lo que no sé de qué forma podría regresar. En 1979 me licencie en inglés, por lo que ahora deseo convertirme en escritora”, declaró la actriz en una entrevista reciente. “Tras haber tenido una hija, una relación duradera y obtener una licenciatura, puedo decir que la visión que tengo de mi vida y mi carrera está dominada por una felicidad sin límites”.


por Fantomas.

lunes, 16 de agosto de 2010

Freddie Francis: Artesano del cine de terror británico y director de fotografía excepcional.

Frederick William (Freddie) Francis, nació el 22 de diciembre de 1917 en Islington, Londres, Inglaterra. Durante su infancia, Francis estaba determinado a convertirse en ingeniero cuando fuese adulto. Sin embargo, cuando un ensayo que escribió en el colegio acerca de los films del futuro fue merecedor de una beca en el North-West Polytechnic de Kentish Town, Francis se dio cuenta del camino que debía seguir. Por ese mismo motivo, a los 16 años de edad abandonó el colegio y se convirtió en el aprendiz del fotógrafo Louis Prothero. Durante los seis meses que trabajó junto a Prothero, Francis pudo participar como fotógrafo en una película que el director Stanley Lupino realizó para los Estudios Ealing. Eventualmente, Francis se convertiría en “clapper boy”, y posteriormente en auxiliar de cámara. En 1939, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Francis se unió al ejército donde fue asignado como camarógrafo y director a la Unidad Kinematográfica en Wembley, lugar en el cual terminaría aprendiendo los distintos aspectos su oficio. Cuando la guerra finalizó, Francis volvió a su vida civil como camarógrafo, labor que ejercería durante diez años. Durante este tiempo, él pudo trabajar junto a directores como Michael Powell, Emeric Pressburger y John Huston en cintas como “Twice Upon a Time” (1953), “The Sorcerer´s Apprentice” (1955) y “Moulin Rouge” (1952), entre otras.

Una vez que logró cierto reconocimiento como camarógrafo, Francis decidió que era hora de dar un nuevo paso en su carrera y convertirse en director de fotografía. Su primer acercamiento a dicha labor la tendría en la cinta de John Huston, “Moby Dick” (1956), donde si bien trabajó como camarógrafo también lo hizo como director de fotografía de la segunda unidad. Francis finalmente conseguiría un trabajo como director de fotografía en el film “A Hill in Korea” (1956), producción cuyo único punto de interés es la participación del entonces debutante Michael Caine. Pronto Francis conseguiría mejores asignaciones en cintas como “Time Without Pity” (1957), “The Battle of the Sexes” (1959) y “Sons and Lovers” (1960), donde por esta última recibiría un Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro. Aunque el ser merecedor de un Oscar obviamente es un paso importantísimo en la carrera de cualquier profesional del cine, podría decirse que su trabajo en la cinta “The Innocents” (1961), resultó ser aún más importante que el ansiado galardón, ya que dicho film fue el primer paso de Francis en el género de terror, al cual se volcaría de lleno en los años venideros Durante este periodo, él también trabajaría en el drama judicial “Never Take Sweets from a Stranger” (1960), cinta producida por la Hammer, estudio que posteriormente ocuparía un lugar importante en la carrera de Francis.


Para principios de los sesenta, Freddie Francis había demostrado con creces ser un verdadero maestro de la fotografía en blanco y negro. A sabiendas de esto, él optó por dar el siguiente paso en su carrera y convertirse en director de la comedia romántica “Two and Two Make Six” (1962). Por cerca de veinte años, Francis solo ejercería como director de fotografía en una sola ocasión, en el film “Night Must Fall” (1964), impulsado únicamente por el respeto que sentía hacia el director Karl Reisz. Según el mismo Francis: “La verdad es que me resultó menos difícil realizar la transición desde director de fotografía a director, que realizar la transición de camarógrafo a director de fotografía. Algunos de los camarógrafos y directores con los cuales trabajaba miraban con malos ojos mis constantes cambios de trabajo, pero luego de que gané el Premio de la Academia tuve dos ofertas para dirigir. De esta forma realicé mi primer film, un pequeña comedia llamada ´Two and Two Make Six´”. Posteriormente Francis trabajaría como director en “Day of the Triffids” (1962), aunque su trabajo no sería acreditado. Con respecto a su participación en dicha cinta, Francis declararía en una ocasión: “El film de los Triffids había sido completado y nadie quería aceptarlo, por lo que decidí realizarle algunos cambios a la historia. Me pidieron que dirigiera algunas escenas adicionales, las cuales tardamos cinco semanas en filmar. Además se debieron contratar varios escritores adicionales para reparar los errores que presentaba la historia”.

Luego vendría “The Brain” (1962), una modesta cinta de ciencia ficción que estaba basada en la novela de Curt Siodmak, “Donovan´s Brain”. Sería precisamente la labor del director en este film lo que llamaría la atención de los mandamases de la Hammer, quienes le ofrecieron a Francis la realización de dos thrillers en blanco y negro: “Paranoiac” (1963) y “Nightmare” (1964). Ambas cintas son elegantes y efectivas piezas de suspenso que intentaban repetir la fórmula utilizada por Alfred Hitchcock en el film “Psycho” (1960). Filmada al mismo tiempo que “Nightmare” y utilizando prácticamente al mismo equipo técnico, “The Evil of Frankenstein” (1964) se convirtió en la primera película a color dirigida por Francis. Una de las mayores preocupaciones del director sería el diseño del laboratorio del Barón Frankenstein, el cual probablemente es uno de los escenarios más llamativos que se pueden encontrar en la filmografía de la casa del martillo. Tras rodar la adaptación de la novela de Edgar Wallace, “Das Verrätertor” (1964), para la Rialto Films, Francis sería contratado por la rival de la Hammer, la modesta Amicus, para dirigir una serie de producciones del estudio. La primera película que Francis dirigiría al interior de la compañía comandada por Milton Subotsky y Max J. Rosenberg sería “Dr. Terror´s House of Horrors” (1965), una de las tantas antologías de terror que eventualmente se convertirían en la carta de presentación de la Amicus.

Una de las películas más extrañas que Francis filmó para la Amicus sería “The Skull” (1965), la cual estaba basada en una historia corta de Robert Bloch. Prácticamente la mitad de la cinta está exenta de diálogo, y gran parte de las escenas están filmadas desde el punto de vista de un cráneo. “La idea de filmar a través de una calavera fue mía”, declararía Francis en una ocasión. “De hecho, debido a que fue mi idea todo el proyecto se convirtió en algo personal. Yo operé la cámara en esas tomas, y además tuve que utilizar unos patines para que alguien me arrastrara mientras perseguía a Peter Cushing con el cráneo montado frente a la cámara”. Posteriormente Francis regresaría a la Hammer para filmar “Hysteria” (1965), la cual es considerada como la tercera entrada en la “trilogía de thrillers” que el director realizó al interior de la casa del martillo. Durante los siguientes dos años, Francis trabajaría de forma permanente en la Amicus. En 1966 filmaría “The Psychopath”, cuyo guión presenta varias similitudes con el guión de “Psycho”; esto se debió a que ambos guiones estuvieron a cargo de Robert Bloch.

Pese a que a Francis le gustaba trabajar en la Amicus, no siempre estaba de acuerdo con los guiones escritos por Milton Subotsky. Una de las cintas que más problemas le presentó en ese sentido fue “The Deadly Bees” (1967). “Personalmente creo que era un film horrible. Robert Bloch había escrito el guión el cual estaba basado en una historia escrita por alguien más. Ahora, Bloch tenía grandes ideas y escribía buenas historias, pero cada vez que recibía uno de sus guiones debía someterlo a una serie de cambios. El guión de ´The Deadly Bees´ era peor de lo habitual, por lo que Max Rosenberg me permitió reescribirlo. En ese momento, Milton Subotsky se encontraba en el hospital, y cuando regresó no le gustó el nuevo guión. Lamentablemente ya habíamos construido el set y habíamos comenzado el rodaje, por lo que nada pudo hacer. Pienso que hubiese sido mejor que hubiésemos filmado el mediocre guión de Bloch en vez de escribir un nuevo guión con el cual nadie estaba de acuerdo”. Tras finalizar el rodaje de la cinta, Francis entró en un estado en el que poco le importaba si alguna vez volvía a dirigir un film. Algo similar le ocurrió cuando filmó la mediocre “They Came from Beyond Space” (1967), también para la Amicus.

Tras los fracasos de sus últimas producciones, la Amicus decidiría retomar la fórmula de las antologías de terror, por lo que le pediría a Francis dirigir el film “Torture Garden” (1967). Tras participar en la serie de televisión “Man in a Suitcase” (1967-68), Francis regresaría a la Hammer para hacerse cargo de la dirección de “Dracula has Risen from the Grave” (1968). Si bien al director no le gustaba involucrarse en cintas de monstruos debido a la dificultad que implicaba reinventar la mitología de estos personajes, de todas formas asumió con profesionalismo el proyecto y lo convirtió en una de las producciones más exitosas de la filmografía de la Hammer. Tras dirigir algunos episodios de las series de televisión “The Saint” (1962-69) y “The Champions” (1968-69), Francis se encargó de la producción y la dirección de la cinta “Mumsy, Nanny, Sonny & Girly” (1970). Pese a que la película no fue bien recibida ni por el público ni la crítica, Francis quedó satisfecho con su trabajo, principalmente debido a que estuvo involucrado en todos los aspectos de la realización de la cinta. Luego vendría “Trog” (1970), una cinta de terror de bajo presupuesto protagonizada por Joan Crawford, la cual Francis filmó con la convicción de que sería vapuleada por la crítica ya que su guión era bastante mediocre.

Tras terminar “Trog”, Francis viajaría a Alemania para rodar la cinta de vampiros “Gebissen wird nur nachts” (1971), la cual en un principio estaba pensada para presentarse como la versión germana del film de Roman Polanski, “Fearless Vampire Killers” (1967). Pese a los intentos de Francis por salvar una cinta con potencial, finalmente la tacañería de los productores terminaría condenando a la producción al fracaso. En 1972, el director regresaría a la Amicus para realizar la cinta de antologías “Tales From the Crypt”, la cual estaba basada en algunas de las historias que aparecían en los comics que la E. C. publicó en los cincuenta. Si bien esta película sería un éxito de taquilla, la última cinta de antologías que Francis realizó para la Amicus, “Tales That Witness Madness” (1973), tuvo un pobre recibimiento por parte del público (pese a esto, esta es una de las películas favoritas del director). Mientras filmaba “Tales That Witness Madness”, Francis recibió un ofrecimiento de la Tigon Films para rodar “The Creeping Flesh” (1973), una cinta que podría haber funcionado perfectamente a principios de los sesenta, pero que lamentablemente en la época en la que fue estrenada no obtuvo los resultados que todos esperaban.

Desafortunadamente para Francis y para muchos profesionales de la industria cinematográfica británica, las producciones inglesas estaban perdiendo la batalla contra las cintas norteamericanas. Antes de retomar su carrera como director de fotografía, Francis participó en una serie de producciones de bajo presupuesto. La primera sería “Son of Dracula” (1974), la cual fue producida por Ringo Starr y retrataba al hijo de Drácula como una estrella de rock que se rehúsa a convertirse en el soberano del inframundo debido a que está enamorado de una mujer mortal. Ringo Starr se haría cargo de la edición del film, por lo que la versión final de la película dista bastante de la visión original del director. “Craze” (1974) por otro lado, presentaba a Jack Palance como un anticuario que realiza sacrificios humanos en honor a unos dioses africanos. Aunque esta cinta era más convencional que el anterior trabajo de Francis, de todas formas no logró los resultados esperados por lo que el productor Herman Cohen se vio en la obligación de cancelar otros proyectos que tenía contemplado realizar junto al director. En 1975, Francis realizaría dos modestos films para la compañía de su hijo Kevin, la Tyburn; “Legend of the Werewolf” y “The Ghoul”, ambas protagonizados por Peter Cushing. A mediados de los setenta, gran parte de las compañías para las que Francis trabajó en un momento de su carrera, o bien se encontraban en un hiato o sencillamente habían quebrado. Fue así como al director no le quedó más opción que volcarse al mundo de la televisión, donde participó en algunos episodios de la serie “Star Maidens” (1976).

A principios de los ochenta, Francis volvería a trabajar como director de fotografía. Afortunadamente para él, comenzaría esta nueva etapa de su carrera trabajando junto a David Lynch en el film “The Elephant Man” (1980). Luego se reuniría con el director Karl Reisz, con quien ya había trabajado en un par de ocasiones durante la década de los sesenta, en la cinta “The French Lieutnant´s Woman” (1981). Su trabajo en dicho film le valdría un premio de la Sociedad Británica de Realizadores y una nominación BAFTA a la mejor fotografía. Aunque Francis trabajaría como director de fotografía en otras 19 películas, solo tres de ellas son realmente destacables: “Glory” (1989), film por el cual Francis recibiría el segundo Oscar de su carrera; “Cape Fear” (1991), una de las mejores películas del director Martin Scorsese y uno de los puntos más altos de la carrera de Francis; y “The Straight Story” (1999), la tercera y última colaboración de Francis con David Lynch, la cual además sería el último trabajo de Freddie Francis en el cine. Sus últimos dos trabajos como director los obtendría en los films de terror “Doctor and the Devils” (1985) y “Dark Tower” (1987), las cuales no estarían a la altura de los mejores trabajos del director. Freddie Francis fallecería el 17 de marzo del 2007 en Isleworth, Inglaterra, debido a las complicaciones de una apoplejía. Gracias al profesionalismo y a la pasión que lo caracterizó durante toda su carrera, hasta el día de hoy Freddie Francis sigue siendo recordado como uno de los grandes artesanos del cine de terror británico, así como también uno de los mejores directores de fotografía de la historia del cine.



por Fantomas.

lunes, 2 de agosto de 2010

Barbara Shelley: La primera dama del cine de terror británico.

Barbara Kowin, más conocida como Barbara Shelley, nació el 15 de agosto de 1933 en Londres, Inglaterra. Durante su adolescencia demostró un marcado interés por la actuación, lo que la llevó a probar suerte en el teatro. Sin embargo, ella se dedicaría al modelaje antes de debutar en la pantalla grande. “Yo era realmente tímida, excepto cuando estaba sobre el escenario. En ese momento todo estaba bien”, declararía en una ocasión Shelley. “Mi profesora quería incluirme en el elenco de una obra, pero como yo era demasiado tímida ella me dijo: ´Ya te enseñé lo básico y tu lo has aprendido de buena manera. ¿Por qué no te dedicas al modelaje por un tiempo mientras te decides a incursionar en la actuación?´”. En aquella época el negocio del modelaje no tenía tanta importancia, por lo que era difícil hacerse notar en el medio. Sin embargo, Shelley logró llamar la atención gracias a que apareció en la revista Vogue y en otras de similares características. A principios de los cincuenta, ella viajaría a Italia donde además de seguir trabajando como modelo, intentó incursionar en el cine. Debido a que Shelley era extremadamente fotogénica, llamó la atención de algunos productores quienes la invitaron a participar en distintas pruebas de cámara.

Al haber estudiado actuación por un tiempo, resultó evidente que estaba mucho mejor preparada que la mayoría de las mujeres que participaban en audiciones similares a las que ella asistió. Esta ventaja le permitió en un lapso de dos años participar en una serie de comedias, dramas y thrillers, los cuales en su mayoría jamás traspasaron las fronteras del mercado italiano. Entre algunas de estas películas se encuentran “Ballata Tragica” (1954), “Destinazione Piovarolo” (1955) y “Luna Nuova” (1955), entre otras. Según la misma Shelley, “Yo realizaba estas películas para el consumo doméstico. Eran buenas películas, de las cuales una o dos fueron escritas por mí. En cierta ocasión, un productor llegó al set con un chal y me dijo: ´Nosotros no podemos filmarte usando un vestido sin tirantes´. Como yo estaba interpretando a la villana le pregunté a que se debía eso y él respondió: ´Debido a que el sacerdote va a poner sus manos en frente del proyector´”. Tal y como es retratado en la cinta “Cinema Paradiso” (1988), en aquella época muchas películas sólo podían ser exhibidas en las parroquias locales, por lo que lamentablemente los sacerdotes condicionaban bastante lo que podían ver los feligreses.

En 1957, Shelley regresó a Inglaterra donde firmó un contrato con la compañía British Lion, la cual estaba manejada por el productor Sidney Box, quien rápidamente integró a la actriz al elenco de la cinta “Cat Girl” (1957), una copia del film de Val Lewton “The Cat People” (1942). El director de “Cat Girl”, Alfred Shaugnessy, se mostró preocupado por la posibilidad de que el talento de la actriz fuera desperdiciado por Sidney Box. Con respecto a esto Shaugnessy declararía: “Estaba aterrado de condenar a esta actriz a una vida de roles secundarios en cintas de terror, algo que lamentablemente ya habíamos hecho”. En efecto, luego de trabajar en “Cat Girl”, Shelley participó en otro film de terror de la British Lion titulado “Blood of the Vampire” (1958). Pese a los temores iniciales de Shaugnessy, el género de terror pronto se volvería extremadamente popular en Inglaterra, lo que eventualmente ayudó a lanzar a la fama a la hasta entonces desconocida actriz. Shelley filmaría otra cinta más al interior de la British Lion, el thriller “The Solitary Child” (1958), antes de comenzar a trabajar de forma independiente.

En 1958, tendría una breve participación en la cinta de la Hammer, “The Camp on Blood Island”, un drama bélico dirigido por Val Guest y protagonizado por Andre Morell. Aunque se cree que esta fue la primera vez que Shelley trabajó al interior de la casa del martillo, la verdad es que en 1953 tuvo un minúsculo papel en el film “Mantrap”, del director Terence Fisher. Para la actriz, “lo bueno de trabajar en la Hammer era que funcionaba como una compañía teatral, donde siempre participaban los mismos actores debido a que encajaban en el estilo que buscaban los productores. Trabajar ahí era realmente genial ya que uno se sentía cómodo desde el día uno”. Tras trabajar en algunas series de la televisión británica y en algunas cintas menores, Shelley obtendría un rol en el film de horror de la MGM, “Village of the Damned” (1960), el cual era una adaptación de la novela de John Wyndham, “The Midwich Cuckoos”. Esto daría pie a la participación de la actriz en la que sería su primera cinta de terror al interior de la Hammer, “Shadow of the Cat” (1961), la cual contaba con la dirección de John Gilling y estaba inspirada en los relatos de Edgar Allan Poe.

Tras pasar dos años trabajando casi exclusivamente en diversas series de televisión como por ejemplo “The Saint” (1962-96) y “Rupert of Hentzau” (1964), Shelley regresaría a la Hammer para filmar “The Gorgon” (1964), del director Terence Fisher. Cuando el productor Anthony Nelson-Keys le dijo a Barbara Shelley que iban a realizar “The Gorgon”, ella rápidamente pidió interpretar a la Gorgona aludiendo a su experiencia manejando serpientes (específicamente una boa constrictor) durante su época como modelo. Además le sugirió utilizar una peluca especial que contuviera algunas culebras vivas para que la apariencia de la villana fuese más realista e impresionante. Sin embargo, Keys no sólo decidió utilizar una peluca bastante irrisoria, sino que finalmente le daría a la actriz el papel de Carla, la heroína de la historia. Eventualmente, cuando el productor vio la cinta terminada, le dijo a Shelley que debió haber escuchado su sugerencia. Una vez finalizado el rodaje de la cinta, la actriz comenzó a trabajar en otra producción de la casa del martillo titulada “The Secret of Blood Island” (1964), la cual era una precuela del film que había protagonizado en 1958, “The Camp on Blood Island”.

Tras pasar todo un año trabajando en algunas series de televisión, Shelley regresaría a la Hammer para filmar dos nuevas películas; “Dracula: Prince of Darkness” (1966) y “Rasputin: The Mad Monk” (1966). Sus coestrellas entre las que se incluían Christopher Lee, Susan Farmer y Francis Matthews, además de gran parte del equipo de filmación participarían en ambas producciones. Todo formaba parte de la filosofía económica de la Hammer; de hecho, mientras los sets de “Dracula” se rediseñaban, el director Don Sharp comenzaba a rodar las escenas de exteriores de “Rasputin”. En “Dracula: Prince of Darkness”, a Shelley se le dio la primera y única oportunidad de interpretar a una vampira. Sin embargo, sus afilados colmillos le causarían dos problemas: le resultaría bastante complicado decir sus líneas por lo incómodos que estos resultaban ser, y además en un punto del rodaje terminó tragándose uno de los colmillos. Como no había presupuesto para fabricar un diente de reemplazo, la actriz no tuvo más opción que tomar una gran cantidad de agua salada, gracias a lo cual pudo recuperar el diente.

El último film de Shelley al interior de la Hammer sería “Quatermass and the Pit” (1967), la última parte de la trilogía protagonizada por el personaje creado por Nigel Kneale. Con respecto a su participación en dicha cinta, la actriz declararía en una ocasión: “Mi padre me inició en la ciencia ficción cuando yo era muy joven, por lo que leí una gran cantidad de historias geniales de ciencia ficción. Sin embargo, cuando ´Quatermass´ se estrenó decidí no participar más en films de este tipo. Cuando me retiré del campo del horror y de la ciencia ficción, la primera cosa que me ofrecen es una adaptación radial de una obra de John Wyndham titulada ´The Day of the Triffids´. Si bien mantuve mi decisión de no participar más en films de este tipo, si dejé abierta la posibilidad de abarcar retornar al género en la radio”. La decisión de Shelley se debía principalmente a que desde que se interesó en la actuación, quiso ingresar a la Royal Shakespeare Company. Lamentablemente para ella, el haber trabajado por tanto tiempo en films de terror y el hecho de ser tan conocida, no le permitieron participar en la compañía teatral durante un buen tiempo. Sólo cuando les aseguró a los encargados de la compañía que no los iba a avergonzar si le daban una oportunidad, pudo cumplir su sueño y trabajar durante dos años con ellos.

Desde ese momento, la actriz dejó por completo el cine para dedicarse a la televisión y el teatro. A fines de los sesenta, Shelley se reuniría con Roy Ward Baker y Jimmy Sangster, dos habituales de la Hammer, para rodar el telefilme “The Spy Killer” (1969). En las décadas del setenta y ochenta, participaría en numerosas series de televisión, entre las que se incluyen “Mogul” (1965-72), “Oil Strike North” (1975), “People Like Us” (1978), “The Borgias” (1981), “Doctor Who” (1963-89) y “Uncle Silas” (1987), entre otras. El último largometraje en el que participaría Shelley sería “Ghost Story” (1974), una modesta pero efectiva cinta de terror dirigida por Stephen Weeks y protagonizada por la cantante Marianne Faithfull. Su último trabajo como actriz lo obtendría en el telefilme “The Stranger: More Than a Messiah” (1992), el cual era un spin-off no oficial de la serie “Doctor Who”. Pese a retirarse de la actuación, Shelley continuó durante varios años trabajando tras las cámaras. No sólo se dedicaba al diseño de algunos sets, sino que además fabricaba accesorios de utilería. Según la misma actriz, todo esto comenzaría en 1982; “Cuando supe que mi carrera estaba llegando a su fin, comencé con el negocio del diseño de interiores y la fabricación de objetos de utilería, utilizando algunos de los contactos que había forjado a lo largo de mi carrera". Pese a que no participó en un gran número de largometrajes, Barbara Shelley logró dejar su marca en la historia del cine de terror gracias a que exudaba sexualidad y a que era poseedora de un encanto especial que rápidamente embelesaba al espectador. Principalmente gracias a las películas que filmó para la Hammer, Shelley hoy es recordada con justa razón como la “Primera dama del cine de terror británico”.



por Fantomas.

lunes, 26 de julio de 2010

André De Toth: Un artesano de la serie B norteamericana.

Sâsvári Farkasfalvi Tóthfalusi Tóth Endre Antal Mihály, más conocido como André De Toth, se dice que nació el 15 de mayo de 1913, en la ciudad de Makó, Hungría. Curiosamente, no existe una certeza de la fecha exacta en la que el director nació. Con respecto a esto, De Toth declararía una ocasión: “La fecha de mi nacimiento varía entre 1900 y 1920 según diferentes publicaciones, pero lo que importa es que nací. La verdad es que no recuerdo el evento, pero según una fuente cercana nací el 15 de mayo de 1913 en Hungría”. Hijo de un soldado convertido en ingeniero civil, durante su adolescencia De Toth desilusionó a su padre cuando este fue expulsado de numerosas escuelas y se rehusó a seguir una carrera en el ejército. Y es que desde muy temprana edad, De Toth demostró tener una veta artística cuando durante su pre-adolescencia organizaba shows en los que actuaba en solitario (aunque en un principio había intentado probar suerte con la pintura y la escultura, lo cual no se le dio demasiado bien). Durante este periodo, De Toth escribió su primera obra de teatro, la cual si bien jamás se llegó a estrenar, le dio la posibilidad de conocer al escritor Ferenc Molnar, quien se convirtió en su mentor asignándole la creación de un buen número de obras durante su juventud.

Luego de graduarse de abogado en la Royal Hungarian University a principios de los treinta, De Toth probó suerte en la industria cinematográfica húngara, donde trabajó como operador de cámara para el famoso realizador Istvan (Stefan) Eiben. Durante la década del treinta, se dice que De Toth vivió en varias ciudades de Europa y visitó los Estados Unidos en numerosas ocasiones. Mientras se encontraba en Londres, De Toth ejerció diversas labores para los hermanos Korda antes de dirigirse a Viena para trabajar en la elaboración de un guión. Según el mismo De Toth, en uno de sus viajes a Los Ángeles escribió el guión de la cinta “The Life of Emile Zola” (1937), por el cual nunca recibió crédito alguno. En 1939 cuando regresó a Budapest, De Toth comenzó su carrera como director bajo el nombre de Endre Toth, llegando a realizar cinco películas en un año. Su primer film, “Toprini nasz/Wedding at Toprin” (1939), llamó la atención del productor Harry Cohn de la Columbia, aunque pasarían varios años antes de que el director se estableciera definitivamente en los Estados Unidos. Se dice que De Toth filmó cinco películas antes de que los Nazis lo asignaran como director de cintas de propaganda y crónicas de la invasión alemana a Polonia en 1939. Sin embargo, no existen pruebas de que esto sucediera.


De lo que sí se tiene certeza, es que De Toth regresaría a Londres para trabajar junto con los hermanos Korda, generalmente como asistente del productor y/o director de la segunda unidad, aunque sólo recibió crédito por su trabajo en la cinta “The Jungle Book” (1942). Finalmente seria Alexander Korda quien llevaría a De Toth a Hollywood en 1942, donde ingresó a la industria cinematográfica norteamericana como director del film de propaganda “Passport to Suez” (1943), el cual retrataba las intenciones de los Nazis de bombardear el Canal de Suez. Posteriormente, el productor Harry Cohn contrataría a De Toth para rodar la cinta “None Shall Escape” (1944), un drama acerca de un oficial Nazi el cual le fue encargado con el único objetivo de probar la habilidad del director. Sin embargo, sería el film “Ramrod” (1947) el que lograría llamar la atención de la crítica y el público. El western protagonizado por Veronica Lake, Charles Ruggles y Joel McCrea, fue alabado por su espectacular fotografía en blanco y negro (obra de Russell Harlan), y por su estupendo elenco. La película también sirvió para identificar uno de los temas que De Toth frecuentemente tocaría en sus trabajos posteriores: lo caprichoso de las relaciones humanas.

En 1944, De Toth contraería matrimonio con la actriz Veronica Lake. La actriz se había divorciado recientemente de John Detlie cuando conoció al director, y lamentablemente ya arrastraba un serio problema de alcoholismo. Lamentablemente, De Toth tenía fama de ser un hombre violento, por lo que la tormentosa relación que mantuvo con la actriz sólo logró empeorar el consumo de alcohol de Lake. Lo único bueno que saldría de esa relación serían los dos hijos de la pareja; Andre y Diana. En 1948, De Toth conseguiría un nuevo éxito con la película “Pitfall” (1948), la cual relata como un vendedor cansado de su vida cotidiana, termina involucrándose en un romance que pone en riesgo todo aquello que él considera importante. Nuevamente el director demostró tener una gran afinidad con el elenco con el cual trabajaba, el cual en esta ocasión estaba conformado por Dick Powell, Jane Wyatt y Lizbeth Scott. En 1950, De Toth compartió con William Bowers una nominación al Oscar al mejor guión original por la cinta “The Gunfigther” (1950), la cual era la historia de un asesino que trataba de dejar atrás su pasado (cabe mencionar que De Toth objetó la elección de Gregory Peck como protagonista, ya que él había escrito el guión con Gary Cooper en mente).

En 1951, De Toth filmó el primero de seis westerns junto a Randolph Scott, “Man in the Saddle”. Al año siguiente, por fin cumpliría el sueño de dirigir a su amigo Gary Cooper en la cinta “Springfield Rifle” (1952), la cual lamentablemente no sería bien recibida por la crítica. Tras filmar otro western titulado “Last of the Commanches” (1953), De Toth probaría suerte con el género del horror. “House of Wax” (1953), cinta protagonizada por Vincent Price en la cual el actor interpreta al dueño de un museo de cera que convierte a sus víctimas en parte de sus exhibiciones, si bien no fue el mejor film del director, fue por lejos el más popular. Esta era una de las tantas producciones que durante los cincuenta intentaron sin éxito imponer la moda del cine 3D (el cual como todos ya sabemos, recién tomó fuerza hace poco tiempo). Curiosamente, De Toth era tuerto, por lo que era incapaz de percibir el efecto tridimensional (por lo que resulta bastante extraña su contratación). Sin embargo, el director perseveró para que la cinta saliera adelante, gracias a lo cual terminó siendo el film 3D más exitoso de los cincuenta.

Tras divorciarse de Veronica Lake en 1952, el director contraería matrimonio con Marie Louise Stratton, con quien estaría casado durante 29 años y tendría dos hijos; Michelle y Nicolas. Posteriormente De Toth filmaría una serie de interesantes thrillers, de los cuales probablemente el mejor es “Crime Wave” (1954), el cual relata una toma de rehenes y fue protagonizado por Sterling Hayden, Gene Nelson y Phyllis Kirk. En “The Indian Fighter” (1955), la primera cinta producida por Kirk Douglas en la cual además interpretaba a un rudo explorador del ejército, De Toth demostró ser un director metódico, al mismo tiempo que ganaba cierto reconocimiento por retratar a las tribus norteamericanas de forma más profunda que la mayoría de los directores de la época. Intentando darle un giro a su carrera, De Toth abarcaría algunos problemas sociales, específicamente la adicción a las drogas, en la cinta “Monkey on My Back” (1957), la cual estaba basada en la vida del boxeador Barney Ross. A fines de los cincuenta y principios de los sesenta, el director trabajó un tiempo en la televisión para luego retomar su carrera en el cine.

Luego de dirigir la relativamente exitosa “Day of the Outlaw” (1959) y la decepcionante “Man on a String” (1960), el director se mudó a Italia donde rechazó varios proyectos que él consideraba mediocres. Durante su estancia en Europa, De Toth trabajó un tiempo como consultor en la cinta de David Lean, “Lawrence of Arabia” (1962), labor que no le sería acreditada. La naturaleza de sus contribuciones aún no se ha logrado dilucidar; De Toth mencionó en una ocasión que él había encontrado algunas locaciones y que además había filmado algunas escenas. Sin embargo, la mayoría de su trabajo se quedaría en la sala de edición. En 1964, después de tener un accidente esquiando que casi le costó la vida, el director optó por reducir su intensa carga laboral. Se dice que De Toth trabajó como director de la segunda unidad en más de uno de los films de James Bond, y que escribió y produjo la cinta “Billion Dollar Baby” (1967), para el productor de la franquicia Bond, Albert “Cubby” Broccoli. Después de reemplazar al director Rene Clement en el film “Play Dirty” (1968), De Toth decidió retirarse de la dirección por un tiempo. Durante el resto de su carrera, De Toth produciría el film “El Cóndor” (1970), y trabajaría en numerosas producciones sin recibir ningún tipo de crédito por sus labores (entre las que se incluyen la dirección de la segunda unidad en el film “Superman”, y la edición del guión de la cinta “The Lion of the Desert”).

La última cinta en la que De Toth trabajaría como director sería “Terror Night” (1987), un film de bajo presupuesto donde nuevamente no aparecería acreditado como director. En 1995, De Toth sería premiado por los logros obtenidos durante su carrera por la Asociación de Críticos Cinematográficos de Los Ángeles, y además publicaría sus memorias; “Fragments: Portraits From the Inside”. Gracias a estos dos acontecimientos, el director ganaría el reconocimiento que mereció en su momento. André De Toth fallecería el 27 de octubre del 2002, a causa de un aneurisma. El legado del director consiste en una serie de estupendas películas serie B (en su mayoría westerns y dramas policiales), las cuales se caracterizaron por ser áridas, violentas y por presentar un marcado énfasis en el aspecto psicológico de sus protagonistas. Además cabe mencionar que De Toth era un hombre con una personalidad colorida, a quien le gustaba manejar autos veloces y pequeñas avionetas. No contento con esto, le gustaba jactarse de sus aventuras en zonas bélicas, y que incluso en una ocasión mientras se encontraba de viaje lo confundieron con el héroe israelí Moshe Dayan, quien también ocupaba un parche en el ojo. Antes de abandonar este mundo, De Toth se encargaría de plasmar su filosofía a la hora de asumir la dirección de un film; “Las escuelas de cine no te enseñan nada de nada. La psicología necesaria para convertirse en director no se consigue de manera mecánica, o la tienes o no la tienes. El requerimiento número uno es la comprensión. Un director de cine trabaja con los instrumentos más sensibles, los seres humanos”.



por Fantomas.

lunes, 19 de julio de 2010

Lon Chaney: El hombre de las mil caras.

Leonidas Frank Chaney, más conocido como Lon Chaney, nació el 1 de abril de 1883, en Colorado Springs, Colorado. Sus padres, Frank y Emma, eran sordomudos, por lo que desde muy temprana edad Lon aprendió a comunicarse utilizando el lenguaje de señas y mediante expresiones faciales. Debido a que su madre se encontraba postrada a causa de un reumatismo degenerativo, Lon debió abandonar el colegio cuando tenía diez años de edad para cuidarla a ella y a sus hermanos pequeños. Para mantener a su familia entretenida, Lon recreaba mediante pantomima los movimientos de la gente que observaba cuando iba al pueblo con su padre. Como la economía familiar era bastante precaria, Chaney se vio obligado a trabajar desde muy joven, primero como guía turístico en los Pikes Peak, lugar donde desarrollaría su amor por las actividades al aire libre. Eventualmente sería contratado por su hermano John como utilero, pintor, bailarín y tramoya de la Colorado Springs Opera House. Durante el tiempo que trabajó en aquel lugar, Chaney tuvo la oportunidad de presenciar a varios de los actores más importantes de la época, lo que provocó que él desarrollara una pasión por el teatro.

Cuando tenía 19 años, Chaney se fue de gira como actor con una obra que había coescrito con su hermano titulada, “The Little Tycoon”. Tras obtener un éxito moderado con su obra, se unió a la compañía Columbia Musical Repertory, donde conoció a quien sería su primera esposa, Cleva Crieghton, una joven de 16 años de edad que se encontraba audicionando para obtener un rol en el show. En contra de los deseos de su madre, Cleva se unió a la compañía como cantante. Al año siguiente, debido al embarazo inesperado de la joven, ella y Chaney regresaron a Oklahoma para prepararse para el nacimiento de su hijo. Con un bebé en camino, la pareja abandonó temporalmente la actuación. Para mantener a su familia, Lon se vio obligado a trabajar durante un tiempo como vendedor de muebles y alfombras- Sin embargo, su profundo amor por el teatro lo llevaría a trabajar en distintos shows de vaudeville por todo Oklahoma. El 10 de febrero de 1906 nacería el único hijo de la pareja: Creighton Tull Chaney, quien años más tarde sería conocido como Lon Chaney Jr. Ya en compañía de su hijo, la pareja se iría de gira por distintas ciudades de los Estados Unidos y Canadá.


Muchas de estas giras no obtuvieron los resultados esperados, por lo que era frecuente que se quedaran completamente varados sin dinero y sin comida. Cuando esto sucedía, a la pareja no le quedaba más remedio que actuar en las esquinas de las calles y en algunos bares, donde mientras Lon actuaba, su hijo se paseaba por las mesas recolectando algo de dinero y robándole comida a los espectadores desprevenidos. La familia Chaney eventualmente arribaría a California en 1910. Afortunadamente para ellos, en el lugar encontrarían trabajo estable; mientras que Lon se desempeñaba como tramoya, actor y coreógrafo de la dupla de actores cómicos Kolb y Dill, Cleva estaba adquiriendo cierta popularidad como cantante en algunos shows de Cabaret. Si bien la situación económica mejoró considerablemente, el matrimonio comenzó a experimentar algunos problemas de pareja, principalmente por lo estresante de sus trabajos, los celos, y la incapacidad que tenían para comunicarse. En abril de 1913, tras una serie de discusiones, Cleva se integró al staff del Teatro Majestic donde Lon estaba trabajando, e intentó quitarse la vida ingiriendo una buena cantidad de veneno.

El veneno dañó gravemente sus cuerdas vocales, dando por terminada su carrera y su matrimonio con Chaney. Este escándalo que no tardó en hacerse público, también dañó la carrera del actor. Luego de que la pareja se divorciara en 1915, el pequeño Creighton tuvo que vivir durante un tiempo en un hogar de niños de padres divorciados y de escasos recursos. Chaney se vio obligado a buscar un nuevo empleo y así fue como terminó ingresando a la creciente industria del cine mudo, donde tras firmar un contrato con la Universal Film Manufacturing Company debutó en el corto “Poor Jakes Demise” (1913). Este sería el primer paso de un actor que con el transcurso de los años se convertiría en una figura legendaria en la industria cinematográfica. Entre 1913 y 1930, Chaney participó en más de 150 films interpretando diversos roles, los cuales frecuentemente eran macabros villanos o personajes más bien conmovedores. En noviembre de 1915, Chaney contrajo matrimonio con Hazel Hastings, una vieja conocida de sus días junto a Kolb y Dills. Tras dicho acontecimiento, Creighton regresó a su hogar para vivir junto a su padre y su madrastra.

Para 1918, tras haber filmado más de cien películas para la Universal, Chaney pidió un aumento de sueldo el cual le fue negado por los ejecutivos del estudio. Al poco tiempo después, él abandonó el estudio para comenzar a trabajar por cuenta propia. Lamentablemente, nuevamente Chaney y su familia se vieron envueltos en una precaria situación económica, por lo que el actor muchas veces se cuestionó si había tomado la decisión correcta. Eventualmente, Chaney sería contactado por William S. Hart, una de las estrellas más populares de los westerns de la época, quien le ofreció el rol del villano en la cinta “Riddle Gawne” (1918). Su actuación sería alabada por la crítica, quienes consideraban que este era el primer rol importante del actor. En 1919, nuevamente recibiría el beneplácito de la crítica gracias a su participación en el film de George Loane Tuckers, “The Miracle Man”, donde interpretó a “La Rana”, un estafador que simula ser un minusválido que es sanado milagrosamente.

Debido a su deseo de interpretar de la manera más realista posible los personajes que le eran designados, Chaney en incontables ocasiones sufrió más de alguna lesión. Por ejemplo en “The Penalty” (1920), debido a que él interpretaba a un hombre cuyas piernas habían sido amputadas, tenía que estar con sus piernas atadas fuertemente detrás de su espalda con un arnés, mientras sus rodillas se insertaban en dos muñones de cuero. A causa de esto, Chaney debió soportar estoico el dolor que le provocaba la falta de circulación en sus miembros inferiores. Para su rol en “The Hunchback of Notre Dame” (1923), el actor utilizaba una joroba que pesaba más de 25 kilos, lo que le provocaba fuertes dolores en su columna. Afortunadamente para Chaney, su esfuerzo fue recompensado cuando su interpretación de Quasimodo le significó obtener fama a nivel mundial. Por otro lado, la destreza con el maquillaje que había adquirido en el teatro, fue sumamente importante a la hora de interpretar al protagonista de “The Phantom of the Opera” (1925), ya que el maquillaje que creó para dicha ocasión fue de tan buena factura, que incluso visto hoy en día resulta impresionante.

En 1924, Chaney protagonizó la cinta de la MGM, “He Who Gets Slapped”, un melodrama ambientado en el circo en el cual él interpreta a un payaso que en algún momento de su vida había sido un famoso científico que decide refugiarse en la vida circense debido a que un hombre acaudalado le roba a su esposa y sus experimentos más importantes. El film tuvo bastante éxito entre el público y la crítica, por lo que el estudio contrató a Chaney por los siguientes cinco años. Entre algunos de los personajes más memorables que el actor interpretó al interior de la MGM se encuentran el chino de la cinta “Mr. Wu” (1927), el rudo sargento de “Tell It To The Marines” (1926), el lanzador de cuchillos manco de “The Unknown” (1927), el comerciante ruso de “Mockery” (1927), el gangster de “The Big City” (1928), el payaso de “Laugh Clown Laugh” (1928), y el rol doble de la mítica cinta perdida “London After Midnight” (1927), entre otros. Fue precisamente la habilidad que Chaney poseía para interpretar diversos personajes lo que le significó ser conocido como “El hombre de las mil caras”.

Lon Chaney al igual que Charlie Chaplin, se mostró en contra del cine sonoro, al punto de que fue una de las estrellas del cine mudo que más tiempo se rehusó a protagonizar films sonoros. Según él, la fama que había obtenido se debía a su dominio del maquillaje y del arte de la pantomima. También se rumoreó durante un tiempo que su postura se debía a que su voz era inapropiada para el cine sonoro. El último rol de Chaney sería en la cinta “The Unholy Three” (1930), del director Tod Browning, el cual además fue su único film sonoro. En dicha película, el actor interpretaba a un ventrílocuo que cambiaba frecuentemente la tonalidad de su voz durante el transcurso de la historia, demostrando que él sí era capaz de realizar la transición del cine mudo al sonoro. Fue precisamente de la mano de Tod Browning que Chaney brilló durante la época que trabajó en la MGM. De hecho, el director había pensado en él para el papel protagónico de la cinta “Dracula” (1931), la cual le había sido enconmendada por la Universal. Pese a que el proyecto entusiasmó a Chaney, el delicado estado de salud en el que se encontraba no le permitió participar en el film, por lo que eventualmente fue sustituido por Bela Lugosi.

Durante la filmación de “Thunder” (1929), Chaney desarrolló una fuerte neumonía. Al poco tiempo después, le fue diagnosticado un cáncer a la laringe. Finalmente el 26 de agosto de 1930, Lon Chaney fallecería tras sufrir una grave hemorragia. En su honor, los ejecutivos de la MGM ordenaron suspender las producciones mientras sus restos eran ubicados en el cementerio Forest Lawn Memorial Park, ubicado en Glendale, California. Si bien algunos años más tarde su hijo, Lon Chaney Jr., intentó seguir sus pasos, apenas consiguió papeles de relevancia. Durante su prolífica carrera, Chaney no sólo protagonizó más de 150 películas, sino que además dirigió siete y escribió los guiones de otras seis. En 1957, la historia del actor fue relatada en la cinta “Man of a Thousand Faces”, con James Cagney interpretando el papel protagónico. Ahora a más de setenta años de su muerte, su legado sigue creciendo. Lon Chaney fue un actor amable y multifacético cuyo legado difícilmente podrá ser olvidado. Sus cientos de personajes y los maquillajes que creó para cada uno de ellos, continúan inspirando tanto a las nuevas generaciones de artistas como a los cinéfilos de todas las edades.





por Fantomas.

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