domingo, 31 de enero de 2010

Rita Hayworth: La diosa del amor.

Margarita Carmen Cansino, más conocida como Rita Hayworth, nació el 17 de octubre de 1918, en Brooklyn, Nueva York. Su padre era un bailarín español llamado Eduardo Cansino, y su madre era una corista llamada Volga Hayworth. Mientras que su padre deseaba que Rita se convirtiera en una bailarina, su madre esperaba que ella se convirtiera en actriz. Su abuelo, Antonio Cansino, uno de los bailarines españoles clásicos más famosos de su época, sería el encargado de instruir a la joven en el arte de la danza. “No me gustaba mucho”, declararía Hayworth algunos años después con respecto a la danza, “pero no tenía el valor de decirle a mi padre, así que comencé a tomar lecciones. Ensayo, ensayo, ensayo, en eso consistió mi infancia”. “Cuando tenía solo tres años y medio de edad, tan pronto como pude ponerme de pie, empecé con las lecciones de baile”, agregaría Hayworth. Fue así como ella asistiría a clases en el Carnegie Hall todos los días durante algunos años, bajo la estricta tutela de su tío Angel Cansino. Para cuando tenía ocho años, Cansino y su familia se muda al oeste de Hollywood, donde establecieron su propio estudio de danza. Varias estrellas hollywoodenses, entre las que se encontraban James Cagney y Jean Harlow, recibirían entrenamiento especializado por parte de Cancino.

A medida que Hayworth fue creciendo, su padre vio el potencial que ella tenía y la convirtió en su compañera en un espectáculo que se llamaría, “The Dancing Cansinos”. Debido a que en ese entonces Rita no tenía edad legal para trabajar en clubes nocturnos y bares, ella y su padre cruzaron a México a principios de los treinta, donde se presentarían en distintos clubes repartidos por Tijuana. Sería en uno de esos clubes que Hayworth sería descubierta por el entonces encargado de la Fox Film Corporation, Winfield Sheehan. Una semana más tarde, Rita sería llevada a Hollywood para realizar una prueba de cámara para el estudio. Impresionado por su presencia en pantalla, Sheehan contrató a Hayworth (cuyo nombre artístico en ese momento era Rita Cansino) por seis meses. Durante su estadía en la Fox, Hayworth aparecería con roles menores en cinco películas, siendo la primera de estas “Under the Pampas Moon” (1953). Para cuando finalizó su contrato con el estudio, la Fox se había convertido en la Twentieth Century-Fox, y Darryl F. Zanuck era ahora el encargado del estudio. A Zanuck poco le importó el interés de Sheehan por la joven actriz, por lo que decidió no renovar su contrato.


Para aquel entonces, Hayworth tenía 18 años y estaba casada con el empresario Edward C. Judson, quien la doblaba en edad. A sabiendas del potencial como actriz de Hayworth, Judson se las arregló para conseguirle distintos roles en varias películas independientes, como por ejemplo “Rebellion” (1936) y “Trouble in Texas” (1937), entre otras. Eventualmente, Judson terminó consiguiéndole a Hayworth una prueba de cámara en los estudios Columbia. Harry Cohn, quien en ese entonces estaba a cargo del estudio, firmó un contrato a largo plazo con la actriz, quien gradualmente fue apareciendo con pequeños roles en distintas cintas de la Columbia. Preocupado por el look demasiado latino de Rita, el cual podía terminar encasillando a la actriz en roles hispánicos, Cohn le pagó un tratamiento que le ayudaría a ensanchar su frente. Para cuando ella regresó a la Columbia, era pelirroja y había cambiado su nombre a Rita Hayworth. En 1937, la actriz aparecería en cinco films del estudio con roles menores, siendo el primero de ellos el drama “Criminal of the Air” (1937). Al año siguiente, Hayworth trabajaría en cinco cintas más de la serie B del estudio.

En 1939, Cohn presionó al director Howard Hawks para que le otorgara a Hayworth un pequeño pero importante papel en el drama de aviación, “Only Angels Have Wings” (1939), el cual estaba protagonizado por Cary Grant y Jean Arthur. La cinta resultó ser todo un éxito, y pronto Hayworth comenzó a recibir cientos de cartas de sus admiradores, por lo que Cohn comenzó a ver a la actriz como la primera estrella oficial del estudio (la Columbia nunca había tenido a una estrella bajo contrato, con la excepción de Jean Arthur quien en ese momento quería desligarse del estudio). De esta forma, Cohn comenzó a darle mejores papeles a Rita en cintas como “Music in My Heart” (1940), “The Lady in Question” (1940), y “Angels Over Broadway” (1940), con el fin de incrementar su popularidad. Incluso permitió que ella participara en la cinta de la MGM, “Susan and God” (1940), co-protagonizada por Joan Crawford. Al año siguiente, Hayworth iría a préstamo a la Warner Brothers donde participaría en el film, “The Strawberry Blonde” (1941), protagonizado por James Cagney y Olivia de Havilland.

Tras el éxito de “The Strawberry Blonde”, la popularidad de Hayworth se disparó convirtiéndola en una de las grandes estrellas de Hollywood. Tan impresionados quedaron los ejecutivos de la Warner con la actuación de la actriz, que de inmediato intentaron contratarla. Sin embargo, Cohn no estaba dispuesto a perderla. Su próxima cinta sería la también exitosa “Blood and Sand” (1941), la cual sería producida por la Fox, el mismo estudio que seis años atrás había desechado a la actriz. Este film marcaría el primero de sus roles de mujer seductora, el cual sería altamente alabado por la crítica. Hayworth regresó en gloria y majestad a la Columbia Pictures para grabar el musical “You´ll Never Get Rich” (1941), junto a Fred Astaire, el cual sería una de las cintas más costosas jamás realizadas por el estudio. Fue tal el éxito de la película, que al año siguiente la actriz nuevamente trabajaría junto a Astaire en “You Were Never Lovelier” (1942). Ese mismo año, Hayworth participaría en dos cintas más; “Tales of Manhattan” y “My Gal Sal”. Pero no todo sería alegría ese año. Cansada de los malos tratos de su marido, quien la amenazaba con golpearla si no le daba dinero, Hayworth pidió el divorcio el 24 de febrero de 1942. Una vez que se separó de Judson, la actriz se vio sin dinero, por lo que tuvo que pedirle alojamiento por un tiempo a su amigo Hermes Pan.

Durante este periodo, Hayworth posó para la Life Magazine con un seductivo negligé. Cuando los Estados Unidos se involucraron en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941, la actriz se convirtió en una de las favoritas de los soldados. Rápidamente pasó a ganarse el apodo de “la diosa del amor”. Pese a ser un símbolo sexual, ella se mostró discreta. De hecho, en una ocasión declararía: “todos los demás realizan escenas de desnudos, pero yo no. Nunca realicé películas que involucraran desnudos. No tenía la necesidad de hacer eso. Yo bailé y fui provocativa en algunos aspectos, pero nunca me expuse por completo”. El 7 de septiembre de 1943, Hayworth contraería matrimonio con Orson Welles. Ninguno de sus colegas conocía los planes de la pareja, la cual les avisó a sus más cercanos solo un día antes del matrimonio. Unas pocas horas después de la ceremonia, ambos regresaron a su trabajo en el estudio. Durante esta relación, la actriz tendría a su primera hija, Rebecca. Luego de estar casados durante cinco años, los problemas entre la pareja eran insoportables. Según Hayworth, Welles “no mostraba ningún interés por establecer un hogar. Cuando le sugerí que compráramos una casa, él me dijo que no quería asumir esa responsabilidad. Él me dijo que nunca debería haberse casado en primer lugar; que eso había interferido su libertad y su estilo de vida”.

Para 1944, Hayworth había alcanzado la cima de su fama. Ese año, ella realizó una de sus cintas más conocidas, el musical “Cover Girl” (1944), el cual estaba co-protagonizado por Gene Kelly. Dicho film terminó por posicionar a la actriz como una de las grandes estrellas de la Columbia durante la década de los cuarenta. Aunque su voz era doblada en los musicales, su exuberante estilo al momento de bailar la distinguía del resto de los actores que participaban en los musicales de aquella época. Cohn siguió explotando el talento de Hayworth en las cintas a color: “Tonight and Every Night” (1945), y “Down to Earth” (1947). Su atractivo erótico se destacaría aún más en el clásico del cine negro, “Gilda” (1946), del director Charles Vidor. En dicha cinta, Hayworth realizaría un legendario striptease que la convertiría en un icono cultural y en la femme fatale por excelencia. Uno de los roles más aclamados de la actriz sería el de Elsa Bannister en la cinta de Orson Welles, “The Lady from Shanghai” (1947). La producción sería un fracaso de taquilla, fracaso que sería atribuido al brusco cambio de apariencia de Hayworth, quien se tiñó el pelo rubio además de cortárselo. Dicho movimiento sería realizado a espaldas de Cohn, quien se enfureció una vez que se enteró del cambio de look de la actriz.

Su siguiente película, “The Loves of Carmen” (1948), sería la primera cinta co-producida por la Columbia y la productora de la actriz; The Beckworth Corporation. El film sería todo un éxito, y Hayworth recibiría un porcentaje de las ganancias, maniobra que repetiría en todas las cintas en las que participó hasta 1955, cuando tuvo que disolver su productora para pagar las deudas que mantenía con la Columbia. La actriz había mantenido una tensa relación con el estudio durante años. En 1943, ella fue suspendida sin derecho a sueldo por nueve semanas cuando se rehusó a aparecer en “Once Upon A Time” (1944). Cabe recordar que en aquella época, los actores no tenían la posibilidad de escoger sus proyectos como sucede en la actualidad, y además tenían salarios fijos. En 1945, la actriz nuevamente sería suspendida el día que se enteró que estaba embarazada. En 1947, Hayworth firmó un nuevo contrato con la Columbia el cual le prometía un salario de $250.000 dólares, además del 50% de las ganancias de sus cintas. En 1951, el estudio declaró que había invertido más de $800.000 dólares en propiedades para la actriz, la cual fue nuevamente suspendida en 1952, cuando faltó a las filmaciones de “Affair in Trinidad” (1952), con la excusa de que no le gustaba el guión.

En 1955, ella inició una demanda para así poder librarse del contrato con el estudio. Hayworth declararía; “Harry Cohn pensaba que yo era una de las personas que él podía explotar para así conseguir dinero. Y yo hice un montón de dinero para él, pero no mucho para mi”. La actriz siguió sintiendo resentimiento hacia la figura de Harry Cohn, incluso varios años después de que su carrera había terminado y él estaba muerto. “Él sentía que era mi dueño”, declararía en otra ocasión Hayworth, “Era un hombre muy posesivo conmigo, él no quería que saliera con nadie ni que tuviera amigos. Nadie puede vivir de esa forma, así que lo enfrenté… ¿Quieres saber que es lo que pienso de Harry Cohn? Él es un monstruo”. Aunque Cohn tenía una reputación de ser un hombre difícil, él también tenía razones de sobra para enojarse con la actriz. Él había invertido grandes sumas de dinero en Hayworth antes de que ella comenzara su relación con el Príncipe Aly Khan (que en ese entonces estaba casado), lo que sin duda representaba un riesgo para su carrera, e indirectamente colocaba a la Columbia en una posición incómoda. De hecho, un periódico británico realizó un llamado a boicotear las cintas de la actriz. El mismo Cohn expresaría su frustración con la actriz en una entrevista de la Revista Time. “Hayworth debe valer fácilmente diez millones de dólares en la actualidad. Ella poseía el 25% de las ganancias de sus cintas las cuales además eran exitosas, pero tenía que casarse lo que causó su salida del negocio durante dos o tres años”.

En 1948, Hayworth dejaría su carrera como actriz para contraer matrimonio con Aly Khan, con quien tendría una hija llamada Yasmin. En 1951, mientras aún seguía casado con ella, lo vieron bailando en un club nocturno con la también actriz, Joan Fontaine. Ese mismo año, Hayworth se divorciaría de Khan bajo el pretexto de maltrato psicológico. Durante la lucha por la custodia de su hija Yasmin, Khan declaró que quería que fuera criada siguiendo las costumbres musulmanas. Hayworth por su parte, quería criarla bajo la religión católica. De hecho, la actriz rechazó una oferta de un millón de dólares por criar a su hija como musulmana. La lucha por la custodia de la pequeña fue una de las batallas públicas más grandes de las que se tenga memoria en Hollywood. Hayworth temía que su ex marido secuestrara a su hija para llevársela a su país, por lo que se vio obligada a realizar diversas negociaciones para impedir que esto ocurriera. Lamentablemente, este no sería el último matrimonio desastroso de la actriz. Algunos meses después de divorciarse de Khan, Hayworth contrajo matrimonio con Dick Haymes, un cantante nacido en Argentina que intentó colgarse de la fama de la actriz. Debido a sus problemas económicos y a la falta de papeles que le permitieran extender su estadía en los Estados Unidos, las autoridades intentaron deportarlo. Sin embargo, Hayworth asumiría la responsabilidad de certificar la ciudadanía de Haymes mediante el lazo del matrimonio. Luego de dos años juntos, la actriz decidió separarse debido a los constantes abusos físicos y verbales que recibía por parte de su marido.

Hayworth se casaría por quinta y última vez con el productor James Hill, el 2 de febrero de 1958. Hill sería el responsable de conseguirle el rol de Ann Shankland en la cinta “Separate Tables” (1958), el cual sería una de las últimas interpretaciones aclamadas de la actriz. Luego de tres años de matrimonio, Hayworth pidió el divorcio afirmando que era víctima de violencia psicológica. Algunos años después, Hill escribiría el libro “Rita Hayworth: A Memoir”, en el cual afirmaría que su matrimonio colapsó debido a que la actriz quería que ambos abandonaran el circuito hollywoodense. Sin embargo, Charlton Heston en su libro “In the Arena”, declararía que efectivamente Hill abusaba psicológicamente de la actriz. Tras filmar “Affair in Trinidad” (1952), junto a su gran amigo Glenn Ford, Hayworth participó en “Salome” (1953), y en “Miss Sadie Thompson” (1953), tras lo cual nuevamente se retiró de la gran pantalla durante cuatro años para lidiar con los problemas ocasionados en su matrimonio con Haymes. Hayworth regresaría a la pantalla grande en 1957 con el film, “Fire Down Below” (1957), y con el musical “Pal Joey” (1957), el cual marcaría su última participación al interior de la Columbia.

La última cinta exitosa de la actriz sería el drama, “The Story on Page One” (1959). Durante la década del sesenta, Hayworth continuó trabajando en diversas películas las cuales no tuvieron demasiado éxito. La última cinta de la actriz sería el western, “The Wrath of God” (1972). Tímida y reclusiva, Rita Hayworth era la antítesis de los personajes que interpretaba en la pantalla grande. “Yo soy muy tímida”, dijo en una ocasión, “y sufro de complejo de inferioridad”. La actriz no tuvo una vida fácil. Según Barbara Leaming en su libro, “If This was Happiness: A Biography of Rita Hayworth”, cuando era una adolescente, Hayworth fue víctima de abuso sexual por parte de su padre. Posteriormente, sus matrimonios fallidos no hicieron más que arrastrarla a una espiral de destrucción marcada por el alcoholismo, que terminó deteriorándola por completo. El mito Rita Hayworth se extinguió una fría mañana de invierno de 1976 en el aeropuerto londinense de Heathrow, cuando el mundo esperaba a la diosa del amor de los cuarenta y del avión sólo descendió una mujer irreconocible, envejecida, desaliñada, ausente y muy asustada. Una de las estrellas hollywoodenses más brillantes de la época dorada del cine norteamericano, falleció el 13 de mayo de 1987 a causa del Alzheimer, no sin antes quedar inmortalizada en decenas de películas donde demostró su lado más bello y glamoroso.



por Fantomas.
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