jueves, 27 de agosto de 2009

Series de Televisión: "The F.B.I.", la famosa agencia gubernamental vista por dentro.

En el otoño de 1965, Estados Unidos era un país en fase de cambio. El conflicto de Vietnam estaba en su etapa más álgida, existía un malestar generalizado en la población, y la revolución de las flores comenzó a influir a una gran cantidad de jóvenes hartos del control totalitario de sus padres y del gobierno. Con el turbulento clima político existente en aquella época, no parecía ser el momento más adecuado para desarrollar una serie de televisión acerca de una de las más controversiales agencias del gobierno; el FBI, en aquel entonces dirigida por el igualmente controversial J. Edgar Hoover. Sin embargo, la ABC y la Warner Brothers Television pensaban lo contrario. Sorpresivamente, la serie se convirtió en uno de los programas más exitosos de la televisión norteamericana. Al mismo tiempo, el show sería visto con malos ojos por los trabajadores hollywoodenses con ideas políticas de izquierda, quienes opinaban que la serie solo se trataba de un lavado de imagen de la agencia.

“The FBI” (1965-74) se estrenó en la tarde del domingo 18 de septiembre de 1965, y terminaría ocupando ese horario durante nueve años. La serie estaba inspirada en la cinta “The FBI Story” (1959), protagonizada por James Stewart. El film, que presentaba de manera similar a un documental la historia de la creación del Buró Federal de Investigación, fue un éxito de taquilla. Mervyn LeRoy, el productor y director del film, era amigo personal de J. Edgar Hoover, lo que permitió que el proyecto contara con su aprobación. Cuando la ABC decidió realizar una serie semanal basada en la agencia, Hoover estaba abierto a la idea, pero LeRoy no deseaba trabajar en televisión. Fue por este motivo que Quinn Martin se ofreció como productor de la serie. Desde un principio, para todos era obvio que el show no contaría con demasiadas libertades. Es por esta razón, que pese a que Martin era el productor de la serie, serían pocos los aspectos que escaparían a escrutinio de Hoover.


El elenco estaría conformado por el protagonista de la serie “77 Sunset Strip” (1958-64), Efren Zimbalist Jr., quien interpretaría al inspector Lewis Erskine; Philip Abbott como el superior de Erskine; Arthur Ward como el asistente del director de la agencia; y Stephen Brooks como el Agente Especial Jim Rhodes. Erskine era el clásico agente analítico y de mentalidad fría, que todas las semanas debía guiar los esfuerzos de sus colegas para capturar a los hombres más buscados de norteamérica. En los primeros episodios de la serie, a los espectadores se les presenta la oportunidad de conocer un poco más de la vida personal del protagonista, a través de la actriz Lynn Loring, quien interpreta a Barbara, la hija de Erskine la cual además está comprometida con Jim Rhodes. Junto con esto, sabremos que Erskine perdió a su esposa en un incidente confuso, razón por la cual no puede ocultar la preocupación de que su hija pierda a su novio de la misma forma. En el cuarto episodio de la serie, “Slow March Up a Steep Hill” (1965), un agente muere en la linea del deber, dejando sola a su joven novia. Debido a esto, Barbara y Jim optan por posponer su boda, tras lo cual Barbara termina desapareciendo por completo de la serie. Desde ese punto, Erskine solo se dedicaría a trabajar dejando sus problemas personales de lado.

A diferencia de otras series policiales, “The FBI” fue diseñado como un drama de procedimiento. Los casos fueron tomados directamente de los archivos del FBI, por lo que existió una preocupación por la precisión de los detalles de cada uno de los casos. La colaboración del FBI se extendió más allá de la simple contribución de ideas para las historias del show. Los asesores de la agencia siempre se encontraban presentes en el set, con el fin de asegurarse de que la interpretación de los actores fuera los más auténtica posible (vigilaban la forma en como estos interrogaban a un sospechoso, o como portaban sus armas). Hoover era un hombre sumamente estricto en ese sentido, por lo que solo dió pie para algunas conseciones, como por ejemplo que los actores no ocuparan sombreros, siendo que en realidad todos los agentes estaban obligados a utilizar este accesorio. Además, los actores tenían la libertad de no abotonar sus chaquetas cuando estaban confinados en sus oficinas, a diferencia de los agentes reales.


Hoover también estaba involucrado en el proceso de selección del elenco, tanto del reparto regular como de las estrellas invitadas, como también de la selección de los directores y de los miembros del equipo de filmación. El FBI investigó los antecedentes de todos los involucrados en el show, para eliminar a cualquier persona ligada con grupos comunistas o otro tipo de “indeseables”. Aunque pocas veces hubo problemas con el elenco, una de las actrices que fue rechazada por el FBI fue Bette Davis, quien en 1943 había sido investigada por la muerte de su entonces marido, Arthur Farnsworth (más tarde se supo que él murió a causa de una caída accidental). Aunque no se sabe si esta fue la verdadera razón por la cual la actriz fue rechazada por la producción, la agencia nunca dió una explicación oficial. De la misma forma, el comportamiento de los agentes televisivos era monitoreado cuidadosamente. No se les permitía fumar o beber en pantalla, aunque por un corto tiempo se le permitió a Erskine disfrutar de la compañia de la asistente técnica del FBI, Joanna Laurens (Lee Meriweather). A cambio de esto, Hoover le permitió a los productores que filmaran algunas escenas en los cuarteles del FBI ubicados en Washington. Además, se le permitió a los diseñadores de producción tomar fotografías y notas que posteriormente ayudarían a recrear los escenarios en los estudios de Hollywood.

Durante la duración de la serie, hubo pocos cambios en el elenco. Stephen Brooks fue reemplazado en 1967 por William Reynolds como el Agente Especial Tom Colby. Él, posteriormente sería reemplazado por Shelley Novack, quien interpretaría a la Agente Chris Daniels durante la última temporada de la serie entre 1973-74. Aunque Zimbalist era un protagonista carismático, la verdadera estrella de la serie eran los cuidados guiones. Pese a que las historias eran sacadas directamente de los archivos de la agencia, estas pasaban primero por las manos de un grupo de talentosos guionistas antes de ser filmadas. El resultado fue un puñado de historias de ficción construidas sobre una base realista. “The FBI” obtuvo buenos resultados de sintonía durante los años que fue emitida, alcanzando su peak durante la emisión de la sexta temporada (1970-71). Como los agentes del FBI eran retratados de forma tan estricta, los villanos fueron escritos con el fin de atraer una mayor cantidad de público. Por ejemplo, en el primer episodio de la serie, “The Monster” (1965), Erskine debe perseguir a Francis Jerome, un asesino serial que estrangula a sus víctimas femeninas con el cabello de estas. Este episodio en particular, molestó bastante a Hoover quien no aprobó la violencia en contra de las mujeres. Sin embargo, el tono de la historia era necesario para poder captar la atención de los telespectadores.

Existió una gran cantidad de episodios memorables durante la duración del show. Por ejemplo en “The Mechanized Accomplice” (1968), Andrew Prine interpreta a un ex-convicto que sufre una enfermedad terminal, el cual luego de ser liberado de la prisión secuestra a Gustav Franz Lang (Bobby Sherman), el hijo de 17 años de un acaudalado hombre de negocios, y demanda una recompensa de $150.000 dólares para devolverlo con vida. En un intento por disminuir la brecha generacional que podría limitar el número de televidentes jóvenes que sintonizaban el show, los guionistas centran la historia en la compleja relación existente entre el padre y su hijo. Luego de secuestrar al joven, el personaje interpretado por Prine, decide esconderse con su prisionero en un distrito de San Francisco, para luego dejarlo atadado y amordazado en un departamento junto a una bomba programada para estallar en seis horas. Debido a la mala relación entre padre e hijo, el padre de Gustav desconfía de él, pensando que de alguna manera su hijo está involucrado en el sorpresivo secuestro, lo que terminará poniendo en peligro la vida del joven, y entorpeciendo la labor de Erskine y compañia.

Además de asaltantes de bancos y secuestrados, los agentes del FBI también se las arreglarían para capturar espías, neo-Nazis, y asesinos a sueldo. Quinn Martin haría uso de un narrador en off en la serie, recurso habitual que él utilizaría en muchas de los shows en los cuales estuvo involucrado (por ejemplo en “The Untochables” y en “The Fugitive"). En esta ocasión, sería contratado el veterano narrador Marvin Miller. Zimbalist por su parte, todas las semanas pediría la ayuda de los televidentes para capturar a fugitivos federales reales. Una de estas peticiones ayudaría a capturar al asesino de Martin Luther King Jr., James Earl Ray. Entre las muchas obligaciones que los productores tenían con J. Edgar Hoover, estaba la de incluir como auspiciador a la Ford Motor Company. Los ejecutivos de la Ford insistieron en el hecho de la única marca de automóviles que debía aparecer en la serie era la suya. Además, una vez terminados los créditos finales de cada episodio, Zimbalist aparecía manejando el modelo más nuevo de la compañia a través de las calles de la capital de la nación.

Para la primavera de 1974, aunque la serie mantenía buenos niveles de sintonía, la ABC decidió cancelar el ya desgastado show. El último capítulo de los 240 episodios que conformaron la serie, fue emitido el 29 de abril de 1974. Pese a la popularidad que gozó el show, y al largo tiempo que este estuvo al aire en la ABC, terminó cayendo en el mercado de la sindicación doméstica. Gracias a los esfuerzos realizados por la Warner Bros., “The FBI” logró encontrar una audiencia internacional que continuó viendo el programa durante sus reposiciones. Luego del término de la serie, Martin realizó un buen número de telefilmes relacionados con la agencia gubernamental, entre los cuales se encuentran; “The FBI Story: The FBI versus Alvin Karpis, Public Enemy Number One” (1974); “Attack on Terror: The FBI versus the Ku Klux Klan” (1975); y “Brinks: The Great Robbery” (1976). Sin embargo, ninguna de estas cintas incluiría la participación del elenco de la serie original. En definitiva, “The FBI” es una serie divertida, que presenta buenos guiones y sólidas actuaciones, la cual todavía puede ser vista en algunos canales de televisión que la transmiten en la actualidad.



por Fantomas.

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